Categoría: Entrevistas

En México hay escasez de formadores artísticos. Entrevista a Natalia Morelos (Parte 3).

Imágen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Por Emiliano Francisco Leal Sorriente.

En esta tercera entrega de la entrevista a Natalia Morelos, Coordinadora Académica del Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias del Sistema Nacional de Fomento Musical, abordamos el tema de los maestros y cómo debería ser la enseñanza musical para un proyecto que se propone también el desarrollo comunitario y la formación socio emocional.

En la primera parte de la entrevista a Natalia, hablábamos sobre el Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias del Sistema Nacional de Fomento Musical. En la segunda, abordamos el modelo educativo que utilizan enfocado en la enseñanza de valores y la creación de comunidad a través de la música.

Pero para un proyecto de este tipo y con los objetivos que se plantea, además de desarrollar todo un nuevo modelo que considere nuevas estrategias educativas, didácticas y metodológicas, la capacitación de los maestros es fundamental

Natalia Morelos. Imágen: Sistema Nacional de Fomento Musical.

Debido a ello, Natalia cuenta que se generó “el Programa de Capacitación Continua que tenía diferentes aspectos a cubrir.  El primero era la especialización documental, el segundo consistía en generar herramientas didácticas, el tercero buscaba vincular la música con el trabajo social comunitario (…) y el cuarto tenía que ver con la música en sí como herramienta de transformación, a partir de la dirección, el gesto, la comunicación”.

Este programa de capacitación, es muy importante para el funcionamiento del proyecto ya que abarca toda la estructura del Sistema Nacional de Fomento Musical y está pensado como una pirámide donde la base es el “Movimiento Nacional de Agrupaciones Musicales Comunitarias y hasta la cúspide, la Orquesta Escuela Carlos Chávez. Toda esta estructura vincula todos los peldaños de la pirámide. Después de las Agrupaciones Musicales Comunitarias hay programas como la detección de talentos, el Programa Formando Formadores y otro programa de orquestas de selección”.

A estos programas de capacitación, se suma el programa piloto “Hospital de Instrumentos”, un programa socio formativo “que busca la capacitación de los integrantes de las agrupaciones a partir de los 15 años que tienen habilidades manuales bien desarrolladas, a sus familias y todos los que quieran participar, como miembros de la comunidad indirecta, que serían vecinos, por ejemplo. Una vez seleccionados entran a este taller de laudería que es para reparación, mantenimiento y restauración básica de instrumentos de cuerda o de instrumentos de alientos”. Natalia agrega que este programa ha tenido buenos resultados y es una manera de integrar a las familias de los participantes de las agrupaciones, a través de sus propios talentos.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Docentes que buscan un cambio.

Pero ¿qué características deben tener los maestros que trabajan en este proyecto? Natalia comenta: “Ese es el punto, no débil, más bien frágil, delicado. Es un perfil de docente y director comunitario. Es un perfil muy demandante, muy complejo, que no hay en México, ni en muchas partes del mundo. Porque no somos formados así, no somos formados en clases colectivas de instrumento, no somos formados en valores, no tenemos ni la metodología, ni la didáctica”.

Encontrar docentes con ese perfil, no ha sido fácil, pues la formación de los maestros, no sólo de música, suele restringirse a la enseñanza de su disciplina y resulta difícil que se quieran involucrar en otras cosas.

Natalia lo explica así: “me llega un perfil, lo entrevisto y es muy bueno,  toca increíble, enseña el instrumento muy bien, pero no le importa nada más, no quiere hacer planeación, no quiere juntarse con sus colegas para hacer reuniones de academia y planificar, no quiere participar, no quiere saber nada de las familias, o de hacer cuestiones de vinculación comunitaria, como meterte a un terreno baldío y hacer una limpieza, o hacer una recuperación del espacio público, participar en un huerto, una hortaliza común. Si no participa en eso, no me sirve para este proyecto. Porque sólo va estar en su cajita y no va a querer innovar, no va a querer implementar didácticas completamente distintas que las que con el creció y aprendió”.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Natalia reconoce entonces que “lo que nosotros buscamos, es perfiles que se acerquen al deseable, lo cual es muy complejo, sobre todo en aptitudes musicales, de preparación, humanas, sociales, y también en actitudes, es decir sus competencias actitudinales”.

Docentes involucrados y participativos.

En este sentido, es clara en señalar que “yo prefiero a un docente que tiene una a actitud de servicio, que tiene consciencia, que tiene vocación docente, de servicio, de aportar, de ayudar, de colaborar. Algo más en sí mismo que solo enseñar a tocar el violín, que quiere realmente lograr un cambio, ya con eso tengo un gran porcentaje ganado, todo lo demás lo puedo trabajar en capacitación”.

Los maestros que se requieren para en este proyecto, deben pasar por un meticuloso y largo proceso que va desde la publicación de la convocatoria, la preselección de currículums y una entrevista de la cual Natalia comenta “es bastante compleja, la mayoría de ellos sale de ahí bastante asustado o temblando, dudando si pasaron o no, muchos me han dicho eso, pero también muy divertidos”. Posteriormente, quienes pasan esa etapa deben realizar una audición y hacer una clase muestra.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Pero a pesar de esta selección de maestros, es necesario un trabajo cercano con los docentes, para que entiendan esta nueva forma de trabajo en la enseñanza musical, lo cual no ha sido fácil a pesar de la capacitación constante: “hemos tenido más éxitos que fracasos en cuanto a los docentes. No siempre se gana, pero tampoco se pierde todo el tiempo, hay que mantener un balance. Sabemos que rara vez nos llegan perfiles como con calzador, como de guante, que entran perfecto. Pero a la mayoría le apostamos a la capacitación, a irlos sensibilizando, dándoles herramientas. Muchos de ellos tienen muchas ganas, tiene la actitud y la aptitud, tienen todo, pero no saben cómo”.

Escasez de formadores musicales.

Para Natalia, en México tenemos “escasez de formadores” musicales y artísticos. Y pone el ejemplo de los programas de estudios escolares que piden que se aborden distintas áreas artísticas pero los maestros no han sido preparados para ello, lo cual considera, convierte a esos programas en una  simulación, cuando la realidad es que “un maestro de música se limita a montar eventos del día de la madre, del 16 de septiembre, del día de no sé qué, el himno nacional, y vuelve a ser lo que ha sido siempre”.

Natalia indica que, si bien en los programas curriculares se toma en cuenta la educación artística, existe un paradigma bastante permeado en la educación musical y es que la educación musical debe restringirse a lo técnico, a lo estrictamente musical, sin embargo, nuevas corrientes señalan que el trabajo musical debería ser mucho más integral, como lo están manejando en el Sistema Nacional de Fomento Musical.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

“No están formándose profesionales para eso, entonces como un planteamiento que habría que analizar y que habría que lograr, es una vinculación institucional entre los normalistas y las escuelas artísticas, las universidades que imparten arte, carreas de arte, para que hubiera una carrera vinculadora que pudiera formar artistas normalistas que puedan impartir esas un unidades de aprendizaje que están indicadas en los programas curriculares.” Señala Natalia.

El estigma de estudiar artes.

En muchas oportunidades, cuando algún joven quiere seguir con una carrera artística, algunos padres no suelen estar de acuerdo pues consideran que si se dedican al arte no obtendrán ingresos suficientes para sobrevivir. A partir de esta idea, se le consultó a Natalia qué le diría a esos padres y a esos jóvenes que quieren dedicar su vida al arte, y esto es lo que me contestó:

“Me pondría como ejemplo. Le diría: señor, sigo viva, tengo una casa, tengo un carro, tengo una familia, todos comemos tres veces al día, cuatro o cinco, porque hacemos colaciones, salimos de vacaciones, me la paso muy bien. Y sí, estudié música, una licenciatura en oboe, tengo dos maestrías relacionadas con música, en interpretación y música contemporánea la primera, y la segunda en psicopedagogía musical, y sigo viva, y estoy bastante regordeta, eso quiere decir que como bien, así que ese argumento lo eliminamos”.  Señala, Natalia.

“Si su hijo se quiere dedicar, usted apóyelo lo suficiente, para que lo que el haga en eso sea mínimo del 80 o 90 por ciento, y entonces le va a retribuir al mismo nivel. Pero si lo tiene que hacer en contra de todo, va ir bajando ese porcentaje. Y eso es lo que le va a costa obtener”, puntualiza.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Y con respecto a los jóvenes, les envía el siguiente mensaje: “si tú le quieres entrar a la música, dedícate a ella pero dedícate bien, con toda tu concentración, con toda tu voluntad, con todas tus fuerzas, con todo. Te tienes que volcar a eso. Pero si te dedicas a la música y a la vez a irte de parranda y estar en otras cosas, probablemente vas a lograr que ese 20% que le dedicaste te va a retribuir un 15%, no el 20 % que le dedicaste. Siempre te retribuye un poquito menos, entonces tienes que seguir chambeando para que te retribuya cada vez más”.

También Natalia nos recuerda que “es una realidad que a los 18 años tú tienes la capacidad de decidir qué quieres, te apoyen tus papas o no.  Como le digo a muchos de mis alumnos en la UNAM, tú tienes que aprender con tu maestro, sin tu maestro, o a pesar del maestro. Ese es un verdadero estudiante. Un verdadero alumno es el que logra eso. Igualmente, con las familias: con tu familia, sin tu familia, o a pesar de tu familia. Si tú quieres hacer algo, lo haces por ti. Por eso aquí generamos la conciencia del yo, el ser y su identidad para generar conciencia del yo. Yo soy por mí, y me definen los otros a partir de lo que generamos en conjunto”.

Afortunadamente, algo parece estar cambiando en las familias que han comenzado a ver a la música como una opción. “Cada vez más son las familias que apoyan a sus niños, inclusive los mandan lejos. Cuando salió el programa de becas y que tuvimos algunos becarios en el Conservatorio de Las Rosas de Morelia, había niños de Tijuana estudiando ahí. Es un esfuerzo muy fuerte tener a tu hijo de 13, 14 o 15 años estudiando en Michoacán cuando tu estas en Tijuana- Si eso me lo hubieran comentado hace seis años, te hubiera dicho que eso va a estar difícil, que los dejen salir. Hoy día es muy fácil, los papás firman con mucha alegría, quieren que sus hijos participen y vayan” señala Natalia.

Acercamiento a las agrupaciones.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Por último, Natalia invita a todas las personas a que se acerquen a las agrupaciones comunitarias que están en sus localidades.

“Que se acerque la gente a conocer las agrupaciones, por ejemplo, el Sistema Bajío tiene muchísimas agrupaciones, varias orquestas, coros, es un sistema grande que tiene más de mil niños (…) Hay agrupaciones por todo el país, será muy bonito que se acerquen. Ahora que habrá encuentros nacionales, si lo ven anunciado, que vayan, porque va a ser una experiencia muy buena para los asistentes. Y si hay gente cerca de las agrupaciones, que metan y sus niños, es una opción a los escases de ofertas artísticas que hay en el país, para mi es la opción”.

Video: Facebook del Sistema Nacional de Fomento Musical

Toda la información, así como convocatorias y contactos del Sistema Nacional de Fomento Musical se pueden encontrar en su página de internet: http://snfm.cultura.gob.mx y también en su página de Facebook: https://www.facebook.com/FomentoMusical/

La música utilizada para enseñar valores y crear comunidad. Modelo de Educación Musical Comunitario. Entrevista a Natalia Morelos (Parte 2).

¿Cómo enseñar valores a través de la música y a la vez crear comunidad? Un modelo educativo que cambia la manera en la que los niños y jóvenes ven al mundo, convirtiéndose en agentes de cambio dentro de su comunidad.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (2018, 3 de abril).

Por Emiliano Francisco Leal Sorriente

En la primera parte de la entrevista a Natalia Morelos, Coordinadora Académica del Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias del Sistema Nacional de Fomento Musical, hablábamos de la importancia de la enseñanza artística, y en especial de la musical. Ahora nos enfocaremos en cómo funciona el modelo educativo que se utiliza en estas agrupaciones musicales, también denominados como “semilleros creativos”, uno de los ejes del programa nacional, Cultura Comunitaria.

Para que este modelo funcione, lo primero es garantizar el éxito de los niños y jóvenes en su proceso de aprendizaje. Natalia habla de la importancia de ir poco a poco, cuidando que los retos que deban enfrentar sean alcanzables, pues muchas veces el problema de las escuelas es que les ponen retos demasiado complicados.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Además de esto, la música tiene una ventaja importante, pues interviene en los tres estilos de aprendizaje: el kinestésico, el visual, y obviamente el auditivo.

“la música tiene tres partes fundamentales, aborda a los visuales, a los kinestésicos y a los auditivos, entonces no hay forma de que no aprendas. Unos irán más rápido que otros, pero si tu garantizas ir de problemas sencillos a complejos, por ejemplo, con el ritmo solamente, garantizas ese caminito del éxito hasta donde cada niño pueda llegar. Ahí, sin darte cuenta, tu como niño que estás haciendo la actividad, estas generando autoestima, y a la vez están aprendiendo ritmo”.

Con este contexto, el modelo de Educación Musical Comunitaria, busca que los niños y jóvenes desarrollen tres aspectos:

  1. Las competencias musicales, que tienen que ver con toda la parte interpretativa musical y que son la base con la que trabaja el modelo.
  2. Las competencias artísticas, que son las que permiten poder impactar a alguien en un escenario a través de la música.
  3. Las competencias del deontológicas o del ser, que se enfocan en el aspecto socioformativo y que se dividen a su vez los valores personales, sociales, espirituales y emocionales.

El trabajo en valores

Natalia Morelos. Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Una de las características más importantes de este modelo, es justamente el desarrollo de estas competencias del ser y en valores que se hace a través de la enseñanza de la música. En la primera parte de la entrevista, Natalia explicaba que una de las ventajas del trabajo de la música en estas agrupaciones musicales, es que se pueden realizar con integrantes que tengan distintos niveles de desarrollo musical, o incluso distintas edades.

Pero este trabajo multinivel va incluso más allá e incide directamente en cómo se abordan los valores, pues “no importan el nivel, si toca más, si gana más dinero, si no tiene dinero, si trae tal carro, no importa. Ahí todos caben y lo que cada uno hace fundamental para que el otro también pueda hacerlo. Es un ejemplo de cómo a través de algo musical (…) puedo generar un valor personal y social”.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Natalia nos ejemplifica cómo utilizando el valor personal y social del trabajo en equipo “que nos cuesta mucho a los mexicanos, por cierto” se puede enseñar muy bien, pues en este esquema multinivel cualquiera puede contribuir para generar una obra.

“Por ejemplo, si estamos haciendo un cuatro cuartos, habrá alguien que solamente esté con su cuerpo, con su baile.  Si hacemos percusión corporal, puede estar sólo marcando el pulso, y esa es su tarea. (…) entonces habrá otro que pueda hacer octavos y otro que pueda hacer dieciseisavos y entre todos vamos a generar una obra, un ensamble de precisión, que se va a escuchar padre, que va generar emoción en ellos, y aparte están aprendiendo trabajo en equipo”, explica.

En el caso de un valor emocional, Natalia lo ejemplifica con la “inteligencia emocional”, que se puede trabajar con la música usando la melodía, por ejemplo “con las diferentes tonalidades puedo ir transitando de una emoción a otra con los intervalos”, así los niños y jóvenes pueden estar trabajando este tema mientras aprenden música: “en lugar de decirles afina bien, decimos vamos a sentir qué estamos tocando”, lo que permite entender mejor esta variación de emociones y cómo se liga con los otros valores que se pueden trabajar.

“Si tú realmente les enseñas a escuchar cómo el acorde está conformado de manera en que puedas sentir esa emoción, entonces indirectamente ellos están aprendiendo cómo se puede transitar de una emoción a otra, porque lo sienten. (…) Y estamos haciendo simplemente una escala, pero la estamos haciendo entre todos, trabajo en equipo, autoestima que adquiere quien está a cargo de su nota, de cambiar en el momento que debe de cambiar. Pero a la vez, se está generando una armonía entre todos, esa armonía tiene carga emocional, y a la hora de ir variando y siendo conscientes de eso, ellos pueden entender como aquí nos sentimos tristes y abrazamos esa tristeza, porque si continuamos avanzando vamos a llegar a sentirnos alegres de nuevo”.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Y por último, nos habla de cómo se trabajarían valores espirituales, como la generosidad, la paz, la voluntad o la esperanza: “todos esos son valores complejos, no te puedo explicar cómo es la paz, la tienes que vivir. (…) Son conceptos muy complejos ¿Cómo le haces para que un niño pueda decir ‘voy a ser generoso’?. Hay ejercicios muy fáciles, que yo uso muchísimo. Cómo yo le entrego mi sonido al de al lado para que a partir de él pueda construir su sonido, entonces ni hablas y el otro tiene que tomarlo y hacer lo mismo, y se lo entrega generosamente al otro, y al otro… Esa es una forma en la que, en el aula, en la didáctica, con la metodología, genero un desarrollo de valores sin estar hablando del valor. Y lo hago a través de la música, lo hago a través del sonido, a través del arte. Y esos niños salen de ahí con una perspectiva distinta, con una emoción distinta, con otra forma de ver la vida, con un enfoque transformado”.

Vínculo con la comunidad

Para este proyecto socioformativo, el aspecto que tiene que ver con el vínculo comunitario es fundamental. “Ya desarrollé lo musical, hay desarrollo artístico, competencias artísticas, la concientización, pero en el comunitario está la vinculación con la comunidad” comenta Natalia.

Natalia reflexiona que, en otros proyectos de este tipo, como en las orquestas infantiles y juveniles de Venezuela, a veces sucede que se llevan a los niños y jóvenes de su comunidad por periodos prolongados para ensayar en entornos completamente distintos, lo que provoca que muchas veces ya no quieran regresar al lugar de donde son, desvinculándose de su comunidad.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (2019, 12 de febrero)

Pero aquí, esto se trabaja de manera muy distinta, pues justamente se trata de fortalecer los lazos que existen con la comunidad de cada uno de estos niños y jóvenes. “si la comunidad me acoge, me va a defender, entones voy a poder seguir andando. La comunidad tiene mucho poder, hay que voltearla a ver todo el tiempo”.

Agentes involucrados

Por ello, Natalia explica que para entender mejor el modelo, hay que verlo como si fuera un muñeco, que tiene una cabeza y cuatro extremidades. Este muñeco representa cinco agentes que tienen que coordinarse y trabajar en conjunto para que el modelo funcione:

  1. Cabeza. Aquí se encuentran los docentes que generan el desarrollo integral.
  2. Mano derecha. Los niños y jóvenes, los que van a lograr un cambio “son tus agentes de transformación, es tu materia prima, con los que trabajas”
  3. Mano Izquierda. Las familias, la que muchas veces te ayuda pero que a veces también te puede entorpecer un poco el trabajo.
  4. Pie derecho. La comunidad, aquella en dónde está insertada la agrupación y que ayudar a que todo este conjunto ande.
  5. Pie izquierdo. Las instituciones, que ayudan a que este muñeco avance, aunque a veces si se traba puede que empiece a cojear.

“Si nosotros tenemos presente todos esos agentes educativos implicados en el proyecto, estamos hablando de socioformación con música, en lo que es este proyecto. Si no están, si se te olvida alguno ellos, estas en Esperanza Azteca o en alguna otra cosa, pero no estás en este proyecto. Tienes que tenerlos a todos presentes y cada uno tiene que tener sus actividades, su responsabilidad, su compromiso, sus dinámicas. Por eso es muy complejo y por eso se generó este modelo educativo de educación musical comunitaria que hoy día tiene los puntos de partida en tres ejes temáticos de donde deriva todo, son como el punto de partida, se selecciona el repertorio con base en esos ejes rectores”.

Tres ejes rectores

Además del trabajo en las competencias que ya mencionamos, el modelo educativo cuenta con tres ejes rectores que Natalia considera que “son fundamentales para garantizar que la especie humana continúe en este planeta, o que este planeta continúe y podemos continuar en el también” que son:

  1. El ser y la naturaleza para generar conciencia ambiental.
  2. El ser y su identidad para generar conciencia del yo.
  3. El ser y su diversidad cultural para generar conciencia de los otros.
Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Estos ejes rectores, explica Natalia, “hablan de las competencias del ser, pero de una forma muy directa, es: protejo mi casa a través de conocerme a mi mismo y encontrar el lugar que ocupo en esa casa y cómo la puedo cuidar, cuidándome a mí. Porque no puedo cuidar algo si no me estoy cuidando a mí. Y como al cuidarme a mi, cuido la casa. Pero también soy consciente de que hay otros que también deben ayudarme a cuidarme a mí y a cuidar la casa, entonces están vinculados entre ellos”.

“Se sienten bichos raros”

En la primera parte de la entrevista, hablábamos sobre la forma de trabajo que se da dentro de las agrupaciones, en donde se trabaja como una especie de familia donde los que tienen mayores conocimientos ayudan a los compañeros más nuevos y con menores conocimientos. Esta característica, que además fomentan la colaboración y la solidaridad, también genera un cambio de visión en los niños y jóvenes que participan en este tipo de proyectos.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (2018, julio 22)

“ Se sienten bichos raros en su familia”, explica Natalia, ya que “cambia su visión, cambia su enfoque, cambia su realidad, sus gustos, su apreciación de la belleza, de la estética”, así toda esta experiencia se transforma en todo un conocimiento que genera mucho más que músicos.

“Su forma de percibir el mundo, cambia. Comienzan a ser más cooperativos. Hay niños que llegan muy violentos, con muchas problemáticas sociales, inclusive niños con alto poder adquisitivo en sus familias no están exentos de problemáticas sociales. (…)  Con todo el trabajo que se hace ahí en cuanto a valores, en cuanto a generar conciencia de muchísimas cosas, ellos cambian su perspectiva de vida, su visión del mundo, empiezan a tener esta conciencia, esta complicidad, esta colaboración, esta hermandad y empezar a sentir ser humanos”.

Esta experiencia tan profunda, provoca que poco a poco los niños aprendan como pueden contribuir a mejorar su entorno desde una consciencia colectiva, y de manera muy natural, como lo explica Natalia: “Llegas y adquieres toda esta información pero no a través de una lectura o de un adoctrinamiento, sino a través de una sensibilización muy poderosa. Te nutres de todo esto, vas y regresas como a ese mundo completamente ajeno a lo que tú ya estas desarrollando en ti, entonces hay que ir al nivel 2, que es trabajar con las familias”, las cuales se busca que participen activamente en el proyecto.

Formando formadores

Para lograr el objetivo que se ha propuesto el Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias, sin duda es importante contar con maestros especializados que logren trabajar de manera adecuada con el modelo que están proponiendo. Sobre los maestros y cómo los están capacitando hablaremos en la tercera y última parte de la entrevista, la siguiente semana.

Una sociedad sin arte corre el peligro de acercarse a su extinción: Entrevista a Natalia Morelos (Parte 1).

La Coordinadora Académica del Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias del Sistema Nacional de Fomento Musical, nos habla del proyecto educativo musical y socio formativo que atiende a más de 5 mil 500 niños y jóvenes en todo el país. 

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM)

Por Emiliano Leal Sorriente

 “Una sociedad sin arte, corre el peligro de cada vez más acercarse a su extinción”, comenta Natalia Morelos, Coordinadora Académica del Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias del Sistema Nacional de Fomento Musical, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

Con esta visión y una tendencia humanista y socio formativa, Natalia Morelos es desde hace 6 años la encargada de reestructurar, implementar y darle seguimiento al Plan Nacional de Agrupaciones Comunitarias, que atiende a más de 5 mil 500 niños y jóvenes de todo el país.

Este proyecto, más allá de estar enfocado en la generación de músicos, busca ser un espacio de desarrollo comunitario y de formación socio emocional. Pero también, tiene la misión de convertirse en una opción para muchos niños y jóvenes que viven en zonas catalogadas como vulnerables. 

Esto, debido a que el quehacer musical en grupo “fomenta valores como disciplina, trabajo en equipo y sentido de pertenencia. En este sentido, la música es utilizada como un medio y no como un fin, de tal forma que entre más temprano se establezca un contacto serio con la música, los niños tendrán mayor oportunidad de que con la práctica cotidiana fortalezcan otras dimensiones del ser humano, como son: capacidad de escucha, de concentración, de abstracción, de expresión, de autoestima, criterio, responsabilidad, disciplina, socialización y actitud creativa” (SNFM, 2019a).

Actualmente, el Sistema Nacional de Fomento Musical cuenta con 96 agrupaciones musicales comunitarias, de las cuáles 25 son orquestas, 33 coros en movimiento, 3 coros tradicionales, 20 bandas sinfónicas, 2 bandas tradicionales, 8 ensambles instrumentales y 5 ensambles tradicionales. Estas agrupaciones distribuidas en 67 municipios de 27 estados de la República Mexicana (SNFM, 2019b).

Todo cabe en la música.

Para Natalia, la Coordinadora Académica del Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias del Sistema Nacional de Fomento Musical, el arte y en especial la música “te acerca a esa parte humana, a la sensibilidad, a la belleza, a la admiración de la naturaleza, la contemplación, a todo esto. De hecho, por eso muchas corrientes definen también a la ciencia como una parte artística. Es el arte de observar y encontrar respuestas o buscar hacerse las preguntas correctas, aunque no siempre se encuentren las respuestas”.

Natalia Morelos (Izq.). Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM)

Natalia explica que, a diferencia de otras artes, como la pintura, el teatro, la danza o las artes visuales, donde la producción se da casi siempre de manera individual, en la música orquestal se puede involucrar a muchas personas que participan en la búsqueda de un resultado común.

 “No conozco, ninguna otra forma de arte que pueda abarcar tanto como la música, como arte escénico y donde puedan coexistir en tantos niños a la vez haciéndolo”,

En una orquesta, explica Natalia, estamos hablando de 120 niños y jóvenes,  distribuidos en distintas secciones de instrumentos, en donde participan muchos primeros violines, muchos segundos violines, muchas violas, etc. Lo mismo pasa cuando se trata de música tradicional, pues los ensambles cuentan también con secciones que abarcan diversos instrumentos, en donde pueden participar hasta 60 niños a la vez, o los coros, algunos con más de 100 integrantes. “la música te da esa posibilidad, todo cabe en la música.”, enfatiza.

 “En la música tu tienes grandes secciones que hacen las veces de micro sociedades o familias que tienen que aprender a ser funcionales. Les caerás bien, no les caerás bien, habrá quién te quiera y quién no te quiera, que te guste lo que hace, o no te guste lo que hace, pero tienes que aprender a ser funcional y producir un resultado en equipo”.

Educación musical multinivel

Además de poder trabajar con muchos niños y jóvenes a la vez, la música permite que también se pueda trabajar con ellos aunque tengan distintos niveles, pues tal como lo explica Natalia “la música te permite conjuntar un gran número de personas haciendo realmente un trabajo en equipo para generar un resultado, y no tiene fin. Inclusive algo que es maravilloso en eso es que no todos tienen que tener un mismo nivel, no tienen que tener una capacidad de interpretación o de ejecución instrumental homologada”.  

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM)

Tradicionalmente, las estructuras educativas suelen colocar a los niños y jóvenes en niveles que muchas veces también están determinados no solo por sus habilidades, o conocimientos, si no también por su edad. Pero aquí, se trabaja con orquestas y agrupaciones que pueden tener hasta 120 niños y jóvenes de 7 a 17 años al mismo tiempo y además con distintas habilidades o niveles de aprendizaje.

Así, no importa en qué nivel de ejecución se encuentra cada niño o joven, ya que podrá adaptarse desde sus habilidades a lo que está haciendo la orquesta en su conjunto. Esto difícilmente podría suceder en la práctica de otras artes como la danza, por ejemplo, en donde necesariamente requieren tener el mismo nivel de ejecución:

 “En la música, si un niño entra ya empezado el proyecto, y ya los otros están avanzando, él (que recién se incorpora) se sube a ese trenecito en sus posibilidades interpretativas y como ejecutante. Lleva su propio proceso de desarrollo, de aprender a agarrar el violín o el arpa, no nos saltamos el proceso, pero hacemos que eso sea posible, aunque estén tocando la 5ª Sinfonía de Beethoven. Él puede participar dentro de esa obra, y estar en ese colectivo aunque su nivel de desarrollo sea mucho menor que el de los demás. La música es muy noble en ese aspecto”. 

Esto es posible, gracias a la manera en la que emplean la música, pues como nos explica “la usamos como una herramienta y no como un fin, por lo tanto verdaderamente  hacemos lo que nos da la gana con ella para que puedan caber todos los niveles al mismo tiempo”. 

Se trabaja como una familia

Para los que estamos en educación, sería imposible no preguntarle a Natalia: ¿Cómo combinas en una orquesta a tantos niños y jóvenes de distintas edades, etapas y niveles, y haces que puedan trabajar y convivir adecuadamente?

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM)

“Como una familia”, contesta Natalia con mucha seguridad. Los maestros, cuenta, cuando reciben a un niño nuevo suelen ponerle una etiqueta según su nivel. «Iniciales, medios, o avanzados». Para ella estas etiquetas son falsas, no representan su habilidad real y tampoco se les debería colocar, para entender mejor esto nos lleva a reflexionar en lo siguiente:

“Estás en tu familia y nace tu primer hijo, cumple dos años cuando llega una hermanita. Entonces, siempre pido a los maestros que levanten la mano los que tienen más de un hijo y les pregunto ¿qué hicieron con el primero? ¿lo mandaron a otra familia porque llegó el nuevo? ¿a la familia de los niños de cuatro y ustedes se quedaron con el de recién nacidos?”

Y justo esta es una parte importante de la metodología, porque “es una metodología de hermano mayor y hermano menor, y es muy instintiva y muy humana, muy natural. Todos los niños por naturaleza son cooperativos. Cuando se va dando la adolescencia y cuando llegan a la etapa adulta es cuando somos una cosa horrible, pero naces siendo cooperativo, naces teniendo esa capacidad de ayudar, de ser solidario”

Así es que en estas orquestas, un niño que ya tiene 7 años pero que lleva tres años en la orquesta, puede convertirse en el “hermano mayor” de otro que acaba de ingresar aunque este tenga 10 años. Se conocen como “monitores”, y sin importar la edad, ayudan a otros de los integrantes de nuevo ingreso.

“Promovemos el cero ego, porque tu puedes aprender de todos. Es aprender a aprender para poder aprender a enseñar.  De esa forma puedes sentar en los atriles al “hermano mayor” con el” hermano menor”, que es en cuestión de nivel de desarrollo musical, entonces se ayudan los unos a los otros. Todos los niños aprenden por imitación, por lo tanto ¿Cómo aprenderías más rápido? ¿imitando al otro que también se está peleando con el violín o imitando al que ya más o menos lo domina? Está más fácil imitar a uno que lo hace bien

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM)

Natalia cuenta que paralelamente trabajan en un programa llamado «formando formadores», en el cual «los que ya aprendieron a aprender, ahora van aprender a enseñar.  Y ya van a tener más herramientas para hacerlo”, aunque explica que esto también se da de manera intuitiva, pues muchas veces cuando les piden a los niños y jóvenes que ayuden a sus compañeros, ellos suelen estar muy gustosos de hacerlo:

“Lo hacen con mucho gusto y te das cuenta que empiezan a funcionar verdaderamente como una familia en armonía, una familia funcional”, y agrega que “en general es una dinámica muy bonita la que se vive y se observa, porque puedes ver que niños con edades o etapas de desarrollo totalmente distintas en cuanto su desarrollo cognitivo, motor y demás, puede coexistir en una misma micro sociedad y generar un resultado entre todos”.

Un nuevo modelo de educación musical

Pero trabajar con tantas agrupaciones, atender a tantos niños y jóvenes en todo el país, y además con tan distintos nivles, requiere de un modelo que permita que dicho trabajo funcione de manera adecuada.

Natalia tiene la convicción de que “el arte te acerca también a esa capacidad de sociabilizar desde una perspectiva armoniosa, pacífica, cooperativa, justa y sobre todo, a admirar no solo en la naturaleza y en lo que se crea, si no en el otro. Es una capacidad que permite verte a ti mismo a través de verte reflejado en el otro”.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (SNFM)

Para ello, se ha generado una metodología muy específica, que se basa en tomar los elementos básicos de la música e irlos ligando a esta clasificación de valores para enfocarse en alguno en específico. Así, el objetivo es principalmente desarrollar un valor que se va a ir desarrollando a través de la música. 

Se trata entonces de un aprendizaje musical comunitario, pero que también se fija en que los niños y jóvenes que forman parte de este programa tengan un desarrollo “emocional, humano, y de sus capacidades sociales. Finalmente, eso es en lo que nos basamos en el modelo educativo que se generó de Educación Musical Comunitaria, que está basado en muchísima experimentación, mucha investigación, pero sobre todo en buscar innovación educativa”.

Sobre este modelo, profundizaremos en la siguiente parte de la entrevista…

Referencias.

Sistema Nacional de Fomento Musical SNFM, (2019a, 6 de mayo) Acerca del SNFM. Recuperado el 8 de junio de 2019, de https://snfm.cultura.gob.mx/agrupaciones_comunitarias/

Sistema Nacional de Fomento Musical SNFM, (2019b, 7 de mayo) Acerca del SNFM. Recuperado el 8 de junio de 2019, de https://snfm.cultura.gob.mx/acerca_de_snfm/

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