Hace un año que Preparatoria se encarga del huerto escolar, y es responsabilidad de los alumnos cuidar las hierbas medicinales y hortalizas que sembraron, en algunos casos, desde semillas.
Los martes y los jueves, después del segundo receso, los chicos de Pintura IV y V, antes de llegar al salón de artes, dejan sus cosas para subir al Huerto Urbano, como parte de un proyecto especial de la materia.
Trabajar en el huerto, significa aislarse por un momento de la vida cotidiana, de los incesantes ruidos de la ciudad e incluso de los problemas. Es un lugar de tranquilidad, en convivencia con un ambiente natural que los mismos alumnos han creado.
En este pequeño oasis, ya no sólo hay plantas. A este lugar han llegado otros seres que conviven en armonía. Pequeñas aves, abejas y algunos otros insectos que ayudan al huerto a mantenerse sano, se han apropiado del espacio, generando un ecosistema particular raramente visto en una ciudad.
Lo primero que hacen los estudiantes es revisar cuánto han cambiado las plantas desde la última vez que las vieron. Algunas han crecido más de lo pensado, y otras, quizá no se han desarrollado como creían, lo que los lleva a pensar si les hará falta algún nutriente o más agua. Verifican si alguna tiene plaga y si podemos hacer algo para ayudar a la planta. Evalúan si se requiere algún soporte, para elaborarlo. Preparan sus cámaras por si ya les salieron flores.
Pero la alegría máxima de la experiencia es cuando descubren que algunas ya han producido frutos, pues es ahí donde el resultado de su cuidado trabajo se manifiesta. En cuanto empiezan a llenar sus regaderas, trabajan juntos para que a ninguna le falte agua y cuando han terminado, curiosamente, ellos mismos inician una reflexión acerca de lo que les gustaría sembrar después, o el uso que se les puede dar a las que especies que ya están maduras.
En algunas ocasiones la curiosidad les gana y después de una ligera limpieza, terminan probando las hojas de lechuga morada, mostaza, jitomates o las fresas, incluso se llevan a sus casas hojas de menta, cedrón, hierbabuena, orégano o tomillo limonero para hacerse infusiones. Saben que todo está completamente limpio y libre de sustancias tóxicas porque ellos han preparado la tierra previamente, adicionando restos de café, cascarones de huevo y cáscaras de plátano molidos para que sus plantas tengan los nutrientes necesarios.
El trabajo en el Huerto Urbano tiene el objetivo de enseñar a los chicos acerca de un tema que les es completamente ajeno. La vida en la ciudad hace que ignoremos por completo de dónde viene el brócoli, el apio o las calabacitas que comemos diariamente, cómo han sido sembrados y el esfuerzo que requiere producirlas.
El tiempo y cuidado que necesita una planta para que produzca frutos es motivo de asombro para ellos, y en muchos casos, descubren que les apasiona cuidar de las plantas y empiezan a hacer preguntas para replicar el modelo en sus casas.
Algo muy importante de mencionar acerca del trabajo en el Huerto Urbano Queen es que sirve como un laboratorio vivo para lo que explorar modelos de negocio para la materia de Emprendimiento, ya que actualmente un equipo se encuentra trabajando en la forma en la que podrían generar productos para la comunidad Queen.
El proyecto del Huerto Urbano Queen está inspirado 100% en la misión de la escuela, que busca “formar personas íntegras, competentes, con una visión humanista, que tengan sentido de responsabilidad social y que estén comprometidas con su comunidad y el medio ambiente”.
Realicé este proyecto a finales de diciembre de 2015 como parte del Diplomado en Educación Disruptiva que tomé como módulo adicional dentro de la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas.
Contexto de la aplicación.
Este proyecto busca generar una
propuesta innovadora y disruptiva para realizar la evaluación académica de los
estudiantes de dos materias específicas: “Emprendimiento”, para bachillerato
impartida en una escuela privada, y “Pensamiento de diseño (design thinking)”
para tronco común que se imparte en una universidad especializada en negocios.
A todas luces, se trata de dos materias que irrumpieron de manera importante en dos programas educativos tratando de romper un poco con la visión tradicional de las materias curriculares,y convirtiéndose en una opción que permita a los estudiantes generar nuevas habilidades que se requieren hoy en el entorno social y laboral.
Ambas materias tiene relación entre
sí, ya que plantean la elaboración de una idea que se pueda convertir en
realidad para generar un proyecto de emprendimiento, y tienen un temario similar,
por lo que se decidió abordar las dos materias en esta propuesta.
Problemática.
Uno de los mayores problemas que enfrenta hoy la educación tiene que ver con la forma de evaluar. No es un tema nuevo y aunque ha estado en la agenda educativa por mucho tiempo, hoy la discusión en torno a esto parece tomar fuerza con la aparición de las nuevas tecnologías.
Se trata de uno de los puntos más polémicos a nivel educativo, ya que se sigue planteando una evaluación que pareciera ser anticuada, y que ha evolucionado poco. Y aunque si bien existen algunas nuevas propuestas, se suele caer en el mismo esquema de tabulación numérica y evaluaciones tradicionales.
Imagen: Pixabay.com (2017, julio 6)
Pensemos en la clásica evaluación a través de exámenes que sirve para arrojar un número. Dicho número no representa en realidad todo lo aprendido por los estudiantes, si no que sólo mide una fracción a partir del criterio de quién realizó dicho examen, es decir, es una evaluación parcializada y subjetiva.
Por otro lado, ya el mero hecho de catalogar con un número implica que estamos dando una opinión sesgada del aprendizaje, en la que pueden entrar en juego infinidad de factores, algo que con los exámenes puede suceder habitualmente: “Los estudiantes suelen calificar los exámenes como desagradables. El efecto que produce en los alumnos no es uniforme, sino que está en función de múltiples variables” (Bausela, 2005). Y sin mencionar que la retroalimentación suele quedarse solo en un «aprobado» o «desaprobado».
Si bien ambas materias para las que
se plantea este proyecto se desarrollan con base en la elaboración de proyectos
(lo cual puede resultar innovador en algunos sentidos), siguen siendo evaluadas
de forma tradicional, generando una calificación numérica.
Después de lo expuesto anteriormente,
el reto entonces, es vincular la evaluación de dichas materias con algo más
cercano a la realidad, que permita que los alumnos obtengan una
retroalimentación más clara sobre su trabajo y sobre lo aprendido, generando
además un nuevo concepto de evaluación.
En este sentido, este proyecto busca
generar y recuperar algunas ideas que puedan servir como un punto de partida
para consolidar diversas técnicas de evaluación disruptiva, así como proponer
un cambio de visión sobre dicho tema para que pueda ser bien recibido por las
instituciones formales, y por supuesto, otorgarle una nueva perspectiva a la
evaluación para que se convierta en parte del proceso de enseñanza aprendizaje,
y no en la temida etapa que ningún estudiante quiere ver llegar.
Justificación.
¿Por qué hablar de evaluación
disruptiva? Lo primero que habría que observar es que, no sólo en México, si no
que en gran parte del mundo, el tema de la evaluación ha generado gran polémica
en la sociedad. Pero esto también se debe a que no nos hemos puesto totalmente
de acuerdo sobre qué significa evaluar, y mucho menos, en cómo debemos hacerlo
hoy, considerando que estamos frente a nuevas opciones educativas.
Pixabay.com (2017, Julio 20)
Es curioso que por ejemplo, maestros
que están acostumbrados a evaluar a sus alumnos todo el tiempo, tengan miedo o
se nieguen a ser evaluados. Eso quiere decir, que desde un inicio, la
evaluación es vista como algo malo. Si resulta malo para los maestros,
imaginemos lo que sentirán los alumnos ante dichos procesos.
Esto en parte quizá se deba a
conceptos asociados por la evaluación que a veces parecen sólo referirse a
determinados aspectos, tal como lo plantea Santos (1999) al proponer nuevos
sistemas de evaluación:
“Se habla de evaluación refiriéndose a procesos de carácter comparativo aplicados a mediciones de resultados, se llama evaluación a fenómenos de rendimiento de cuentas impuestos por la autoridad, se denomina evaluación al análisis diagnóstico realizado mediante instrumentos que permiten cuantificar los datos, se habla de evaluación cuando se realiza la comprobación del aprendizaje de los alumnos…” (p.2)
Así pues, se hace necesario pensar en una nueva forma
de evaluar, que no genere esa tensión en el estudiante, pero que a la vez les
permita entender cuáles son sus áreas de oportunidad reales. En este sentido,
pareciera que resulta más efectiva la retroalimentación, el problema es que al
momento de pasarla a una escala como suelen solicitar casi todos los sistemas
educativos que predominan actualmente, ésta suele sesgar la visión del
estudiante, que sólo recordará que tuvo un 8 ó 9, pero pronto olvidará el por
qué.
Propósitos.
Este proyecto busca plantear una nueva forma de evaluación
acorde a las nuevas materias que se van a presentar en el ámbito educativo, y
que tengan más vinculación con la realidad, permitiendo a los estudiantes tener
un acercamiento al contexto al cual se enfrentarán, y que además resulte
también en una forma de aprendizaje gracias a la retroalimentación.
A corto plazo, se busca probar este sistema de evaluación para
validar su funcionamiento y realizar las mejora pertinentes. A mediano
plazo, incorporar de manera oficial este
sistema de evaluación en las materias señaladas, y por último, a largo
plazo, generar nuevas propuestas de
evaluación para otras materias de ambas instituciones educativas.
Metodología.
Para la elaboración de este proyecto,
se plantea emplear la técnica de Pensamiento de Diseño (Design thinking), que
actualmente es utilizada en muchos de los procesos de innovación que emplean
tanto empresas, como emprendimientos, y en general está siendo adoptada por
muchas disciplinas.
Dicha técnica señala que a partir de
entender un problema, hay una serie de pasos que debemos seguir para encontrar
soluciones innovadoras, como son la observación directa e indirecta, el involucramiento
empático con dicho problema para definir conceptos, la generación de ideas en
torno a ella, la búsqueda de alternativas, la realización y prueba de
prototipos, y por último la generación de un producto que permita resolver
dicha problemática (IDEO et. al, s/f; Institute of Design at Stanford, S/f).
Imagen: Freepick.com (2018)
En este sentido, lo primero que se
hizo es realizar una observación directa e indirecta de los procesos educativos
de estas materias, así como sus principales actores, con el fin de obtener
algunos datos que nos permitan generar un primer punto de vista.
Posteriormente, se realizó una investigación de los actuales sistemas de
evaluación, y se ubicaron algunas alternativas así como propuestas nuevas al
respecto, con el fin de obtener un panorama completo que nos permita
posteriormente establecer algunas de las características principales que
debería tener una evaluación disruptiva, y de qué manera se podría aplicar.
También se socializó el problema con
profesores y estudiantes, para así obtener una retroalimentación que nos
permitió comenzar a pensar en soluciones a la problemática de la evaluación.
Así, se plantea generar un prototipo
de evaluación para ser probado en alguna de dichas materias, y que sirva como
base para la generación final de un sistema que proporcione una evaluación más
certera para estas dos materias, pero que también podría ser aplicada en otros
cursos.
Marco de referencia.
Si queremos hablar de evaluación, es
importante que comprendamos el concepto en su contexto histórico y actual, para
entonces poder plantear nuevas alternativas que se adapten al “nuevo normal”
que vivimos en la educación actual y que está cambiando a las instituciones
educativas (Piscitelli, 2015).
Como ya lo hemos señalado
anteriormente, una evaluación pareciera estar más enfocada a “medir” de manera
cuantitativa los resultados obtenidos, lo cual es muy conocido en el contexto
educativo. La calificación, se ha convertido en la forma de determinar el
aprendizaje de los alumnos, con ese número sabemos si acredita o no una
materia, si es bueno o mal estudiante, pero no nos señala específicamente qué
se tiene que mejorar.
Imagen: Pixabay.com (2014, octubre 3).
Los sistemas escolares de casi todo
el mundo, siguen este patrón, y piden que las instituciones educativas generen
año con año números en los alumnos que medirán sus avances, indicarán si saben
o no, si son capaces de algo o no. Se cataloga a los estudiantes con un número,
dejando de lado otros aprendizajes que no pueden ser medidos de esta manera.
Sin embargo, es importante que comencemos a pensar que “la evaluación no debe
ser un arma, sino una ayuda, debe ser una herramienta para que el aprendizaje
suceda en vez de ser precisamente su freno” (Acaso, 2015).
Además, hay factores que no se están
evaluando adecuadamente, como las habilidades sociales, la inteligencia
emocional, y otras competencias que el mundo actual exige. Hoy la prueba más
famosa de evaluación mundial, el Programa para la Evaluación Internacional de
los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), que maneja la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), basa su medición a través de
un examen escrito que se aplica a los estudiantes de 15 años, que se realiza en
dos horas, y que sólo toma en cuenta áreas de lectura, matemáticas y ciencias
(Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, s/f), dejando de
lado todos los demás aprendizajes.
Pero curiosamente esta posición dista
mucho de las nuevas tendencias educativas, que buscan un aprendizaje integral,
como lo planteado por Delors (1994) con respecto a los cuatro pilares de la
educación:
“Aprender a conocer, es decir, adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos, para participar y cooperar con los demás en todas las actividades humanas; por último, aprender a ser, un proceso fundamental que recoge elementos de los tres anteriores. Por supuesto, estas cuatro vías del saber convergen en una sola, ya que hay entre ellas múltiples puntos de contacto, coincidencia e intercambio.”
En este sentido, la
evaluación entonces, debe cumplir un papel que lo transforme en parte del
proceso de enseñanza y aprendizaje, pero integrando la mayoría de los
conocimientos adquiridos.
Propuesta de Sistema de Evaluación.
Para la elaboración de esta
propuesta, nos hemos basado en los distintos datos investigados, así como en
conversaciones con profesores y alumnos sobre cuál debería ser la mejor manera
de evaluar dicho estas materias.
Lo primero que hay que señalar es que
para esta evaluación se propone un esquema de cuatro aspectos a considerar, que
además involucra distintos actores. Es decir, será una evaluación de cuatro
niveles, como se explica a continuación.
Nivel 1: Presentación del proyecto.
Debido a que ambas materias están enfocadas a la realización de un proyecto, está será la primera parte de la evaluación. Es importante vincular a los estudiantes cada vez más a un contexto real, por lo que se propone invitar a expertos en el tema y a probables usuarios para que conformen un panel de sinodales de 6 personas, que evalúen su proyecto y sus prototipos, y que conformen el 20% de la evaluación total. Para esta presentación, los estudiantes deberán apoyarse en toda la tecnología que consideren pertinente para exponer adecuadamente su proyecto.
Imagen: Pixabay.com (2015, Septiembre 28).
De este modo, los estudiantes
dispondrán de 10 minutos para exponer su proyecto, y los evaluadores contarán
con una rúbrica de evaluación en la que podrán apoyarse para emitir un puntaje
a los proyectos de los alumnos. Esta rúbrica, será elaborada en conjunto por el
facilitador y el grupo de alumnos, con el fin de que se pueda obtener un
instrumento en el que los estudiantes se hayan involucrado, y donde su mera
construcción implica aprendizaje.
La fundamentación de esta propuesta,
se encuentra en que la realización de eventos en los que los estudiantes puedan
exponer sus trabajos, también forma parte del modelo de Aprendizaje Basado en
Proyectos. Rodríguez-Sandoval, et. al. (2010) proponen la Feria de Proyectos en
las que lo ideal es que cuenten con jurados externos y pares académicos que
deberán evaluar de acuerdo a un formato de evaluación (que en el modelo basado
en competencias se conoce como rúbrica o lista de cotejo). Por otro lado, el
“Design thinking” considera una evaluación de usuarios mediante la elaboración
de prototipos (IDEO & Riverdale, s/f), esta se podría estructurar para ser
una evaluación final que otorgue una retroalimentación directa a los
estudiantes. Aunque también podría ser aplicada para la evaluación continua.
Nivel 2: Coevaluación.
La segunda parte de la evaluación, deberá realizarla el mismo equipo, posterior a la evaluación obtenida por el panel de expertos y usuarios. Apoyados en criterios que el mismo equipo establezca, los estudiantes deberán asignarse una calificación de equipo que valdrá 20%, y también deberán asignarle una calificación individual a cada uno de los integrantes que valdrá 20%. La discusión que se produzca en torno a estas dos calificaciones, también generará aprendizaje, pues deberán justificar por qué asignan dicho puntaje al equipo, y a cada uno de los integrantes.
Esta idea se puede fundamentar en el
hecho de que actualmente debemos aceptar las nuevas configuraciones sociales, y
también las nuevas formas de aprender. En este sentido, aparece el concepto de
comunidad de aprendizaje, en la que debemos propiciar mecanismos que faciliten
la reflexión de todos los agentes participantes como una forma de dejar de
hacer una evaluación unidireccional estudiante-profesor (Acaso, 2015).
Imagen: Freepik.com (2017)
Por otro lado, la evaluación entre
pares facilita la retroalimentación mutua, y tiene la ventaja de permitir que
sean los estudiantes quienes vayan identificando sus áreas de oportunidad,
además de desarrollar otras habilidades personales y metacognitivas (Topping,
2003, citado en Educarchile, s/f).
Nivel 3: Autoevaluación guiada.
Otra parte de la evaluación, será a
manera de autoevaluación, sin embargo esta será guiada por el facilitador, que
mediante una entrevista, le pedirá al alumno que vaya reflexionando sobre su
proceso de aprendizaje, su actitud de trabajo individual y en equipo, así como
sus aportes concretos al proyecto. De este modo, el estudiante se asignará una
calificación final de manera individual que valdrá 20%.
Así mismo, es importante puntualizar
que para este tipo de materias, el profesor debe posicionarse como un agente
mediador entre el aprendizaje y los estudiantes, y este rol debe cumplir con un
proceso de autoevaluación, como lo señalan Ferreiro y Espino (2009):
“La mediación como proceso exige además autoevaluación de parte de los sujetos que aprenden. Exige también controlar el esfuerzo individual y colectivo y tener presentes etapas (procesos) y resultados.
Todo proceso de mediación parte de la premisa de que es posible la modificabilidad cognitiva y también afectiva del sujeto y que esta se propicia en la interrelación social entre los sujetos.” (p.116)
Esta afirmación aplica también para
justificar la coevaluación, pero hay que destacar que también es una forma de
que los estudiantes logren reflexionar sobre su avances individuales y en
colectividad, según criterios determinados.
Algunos de los beneficios de este
sistema son: establecer la evaluación como tareas de aprendizaje, que los
estudiantes se involucren directamente en su evaluación, y que los resultados
conforman una forma de retroalimentación (Álvarez, 2008, p. 246, citado en
Gessa A. 2010).
Nivel 4: Portafolio de evidencias
Es importante que exista una evaluación continua por parte del facilitador, que asegure el avance de los estudiantes en los proyectos, ya que de lo contrario, al no tener indicadores los equipos podrían caer en la apatía o dejar de trabajar. En este sentido, el facilitador deberá ir colocando metas con tiempos específicos a los cuales deberán llegar, y que se conformarán como una calificación de equipo. Estos avances deberán irse registrando en un portafolio de evidencias que valdrá 20%. De preferencia, se pedirá que el portafolio sea digital, a través de la elaboración de un blog o de una wiki por equipo.
Imagen: Pixabay.com (2014, noviembre 14).
El portafolio de evidencias está
bastante fundamentado pedagógicamente, y debido a que se trata de una actividad
colaborativa, en la que se desarrolla el trabajo en equipos, es importante que
registremos los resultados de aprendizaje, pues tal como lo señalan Ferreiro y
Espino (2009) “todo trabajo cooperativo debe tener un producto que se convierte
en evidencia del aprendizaje realizado por el equipo y sus miembros y en cuyo
logro han contribuido cada uno de ellos”.
Adicionalmente, se propone llevar a
los estudiantes a la reflexión de su aprendizaje, por lo que se les pedirá que
cada final de periodo o unidad de la materia, entreguen una reflexión personal
que considere tres aspectos que deben desarrollar de manera individual,
contestando las siguientes preguntas: ¿Qué aprendí en este periodo? ¿Qué debo
mejorar en mi aporte individual? ¿Qué debemos mejorar como equipo?
Con esto, también motivaremos que los
estudiantes ubiquen sus áreas de oportunidad tanto individuales como de equipo
y que puedan trabajar en ellas.
Espacios.
Algo importante en el desarrollo de
esta evaluación, es la definición del espacio. Lo ideal es situar a los alumnos
en un ambiente lo más real posible, por lo que se propone que la evaluación no
sea en las tradicionales aulas o en el auditorio de la institución educativas,
si no, que pueda ser en una sala de juntas corporativa o en una sala de
conferencias de alguna empresa o institución externa.
Imagen: Pixabay.com (2019, enero).
Esto hará que poco a poco los
estudiantes puedan sentirse habituados a presentar sus proyectos en ambientes
distintos a los escolares, y que le pierdan el miedo a presentar en ambientes
externos, fuera de la seguridad que les podría dar estar en el espacio escolar.
Si queremos preparar estudiantes para
el mundo real, entonces debemos sacarlos de la burbuja escolar y llevarlos a
estos ambientes reales, para que también se aprendan a desenvolverse
naturalmente en ellos.
Conclusión.
Consideramos que esta propuesta puede
resultar funcional y atractiva para las materias que se plantea, además de que
se han fundamentado académicamente cada uno de los procesos que se piensan
llevar a cabo durante la evaluación. El siguiente paso será probarla para
validar sus resultados, y reestructurarla si es necesario.
Conforma también, una propuesta de
cambio para buscar nuevas alternativas de aprendizaje que permitan a las
instituciones estar a la vanguardia de las nuevas necesidades educativas.
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Hoy, el emprendimiento parece estar en boca de todos y es algo que se fomenta desde instancias gubernamentales, entidades privadas e instituciones educativas de distintos niveles. Poco a poco, este tema se ha convertido en una tendencia mundial, ya que para algunos es una manera de potenciar la economía del futuro.
Por ello, desde hace 5 años, la preparatoria del Queen Mary School cuenta con el Programa de Emprendedores Queen, que precede a uno anterior llamado IMPULSA y que era gestionado por la Escuela Bancaria y Comercial. Actualmente el programa se imparte a alumnos de 5º y 6º grado, mediante el cual los estudiantes desarrollan habilidades que les sirven para generar, a lo largo del año, un proyecto de emprendimiento de negocios, cultural, social o tecnológico que presentan al terminar el ciclo escolar ante un jurado conformado por especialistas de las diferentes universidades con las que tenemos convenio.
Imagen: Facebook del Queen Mary School
Pero ¿por qué enseñar emprendimiento? Si bien es cierto que el emprendimiento suele relacionarse con la creación de negocios o empresas, en el Queen Mary School tenemos una visión más amplia de este tema y entendemos que las habilidades que se obtienen a través del emprendimiento sirven para casi cualquier cosa que nuestros estudiantes quieran hacer en su futuro, pues adquieren aprendizajes de vida, tales como trabajo en equipo y colaborativo, habilidades de comunicación, liderazgo y negociación, a proponer ideas creativas e innovadoras, a fijarse metas y objetivos, a resolver problemas y adoptar una actitud de resiliencia ante las dificultades aprendiendo de los errores.
Así, a partir de la identificación de un problema, nuestros estudiantes generan una solución que van trabajando en dos módulos impartidos paralelamente: negocios y comunicación. En el módulo de negocios se abordan contenidos relacionados a la generación de ideas innovadoras, modelos de negocios, estructuras de desarrollo de proyectos y habilidades administrativas. En tanto, el módulo de comunicación, se enfoca en trabajar temas relacionados a cómo plasmar la idea en un proyecto y transmitirlo de manera efectiva, así como el desarrollo de habilidades personales de comunicación.
De este modo, durante el año escolar poco a poco van conformando su solución en un producto o servicio, para lo cual tiene que realizar un estudio de mercado, hacer pruebas mediante un prototipo y diversos análisis para evaluar la viabilidad de su idea. Por ello el programa utiliza la estrategia de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), y el método de Design Thinking, también conocido como Pensamiento de DiseñoCentrado en el Humano.
Imagen: Facebook del Queen Mary School
En el transcurso del año, ocurren varias etapas en donde los distintos equipos van probando y mejorando su proyecto, para lo que se generan experiencias como una presentación semestral ante sinodales con conocimientos sobre el tema emprendedor; una Feria Eco-Creativa, en la que exponen su proyecto utilizando materiales de reúso y sin gastar más de $100 pesos en el montaje de su stand; y una presentación final de proyectos del ciclo escolar. También se ha participado en el concurso nacional The Master Startup y en el internacional The Masters, que se efectúa en Inglaterra.
Tal como lo señala Piloneta (2009):
“Una sociedad requiere la existencia de personas emprendedoras, con iniciativa, proactivas, innovadoras, líderes, que trabajen con entusiasmo para construir su propio futuro, que asuman retos, que trascienden, que produzcan riqueza, que generen conocimiento, que muevan la economía y el mercado, que compitan sana y lealmente, que contribuyan a forjar un ambiente de equidad, oportunidades múltiples y libertad.”
Imagen: Facebook del Queen Mary School
Por ello, buscamos que nuestros estudiantes se conviertan en agentes de cambio, capaces de detectar problemáticas que puedan ser solucionadas de manera innovadora, para mejorar el entorno en el que se desenvuelven y que aporten un cambio positivo a nuestra sociedad.
Del Solar S. (2010). Emprendedores en el Aula. Guía para la formación en valores y habilidades sociales de docentes y jóvenes emprendedores. Santiago deChile: Fundación para la Educación, el Desarrollo y la Cultura Regional yFondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo.Recuperado de http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=35475965
Pellicer, C. Álvarez, B. Torrejón, J. (2013) Aprender a emprender: cómo educar el talento emprendedor. España: Fundación del Príncipe de Girona – AulaPlaneta.
Elaboré este trabajo hace dos años para una secundaria alternativa con la idea de generar un proyecto de tecnología distinto a lo que se trabaja habitualmente y tratando de vincularlo a experiencias reales, fomentando también una visión emprendedora a partir del uso de la tecnología.
Por Emiliano Leal Sorriente.
Introducción
La enseñanza de tecnología en secundaria debe considerar una perspectiva mucho más amplia que la que actualmente suele dársele en casi todos los centros educativos y que generalmente se restringe a conocimientos de informática, programación o robótica.
Sin dejar de reconocer la importancia de estos aspectos, es necesario comenzar a ver a la tecnología como una herramienta útil para promover el cambio social través de la solución de problemas, el desarrollo de nuevas ideas a través de proceso de creación e innovación, la comunicación de ideas a través de nuevos canales y la promoción de participación de la comunidad a través de nuevas formas de interacción con la información.
Adicionalmente, la materia de tecnología en secundaria y sexto de primaria en le escuela para la que se propone debe ser también una materia de servicio y apoyo al resto de las asignaturas, permitiéndole a los alumnos desarrollar a través de una vinculación directa, productos y evidencias que les sirvan para mejorar su proceso de aprendizaje. Así mismo, esto permitirá vincular a la tecnología en contextos reales de los estudiantes, que también beneficiará a los maestros.
En el contexto de la escuela con la que estamos trabajando, es importante también resaltar que se busca promover el uso de la tecnología con una visión humanista, crítica y responsable, que permita a los alumnos utilizarla para generar conocimiento, transmitir ideas, visualizar soluciones y elaborar productos específicos acorde a sus propios centros de interés.
Enseñar tecnología en este contexto, implica también entregarles herramientas y recursos que podrán utilizar en su vida futura según sus propios intereses y necesidades, y con una visión humana y de beneficio social.
Justificación
Hoy en día se la tecnología es un tema importante en la mayoría de las escuelas, tanto como apoyo para el aprendizaje como para la misma formación de competencias tecnológicas en los estudiantes. Sin embargo, el aprendizaje del uso de la tecnología puede resultar demasiado abstracto, pues no se vincula con una realidad cotidiana. Es por ello que se requiere brindarle un contexto en el que el aprendizaje resulte significativo para los estudiantes, y que permita vincularlo con una utilidad real en su vida diaria.
En este sentido, este proyecto busca promover el uso y aplicación de la
tecnología conforme a las siguientes cinco dimensiones:
1.- La tecnología como herramienta para el desarrollo de centros de interés y proyectos.
Desde esta dimensión, se busca que la tecnología sea vista como una herramienta al servicio de los estudiantes, y no que los estudiantes estén al servicio de la tecnología. Para ello, se considera que una buena manera de hacerlo es vincular la materia directamente con la elaboración de proyectos específicos de tecnología establecidos para cada uno de los ciclos escolares. Esto permitirá generar un aprendizaje significativo que tenga una relación directa con el producto final que elaborarán.
2.- La tecnología y su vinculación con otras materias.
Se busca incentivar el uso de las tecnologías en otras materias, ya que la escuela reconoce ciertas deficiencias en este sentido y busca que sus profesores utilicen más la tecnología para mejorar y potenciar el aprendizaje. Para ello es importante señalar que además de otorgarle herramientas tecnológicas a los maestros, se pretende más bien que ellos incentiven a los alumnos a utilizar la tecnología para mejorar su aprendizaje. Es decir, se quiere lograr que los maestros sepan que sus alumnos pueden utilizar recursos específicos para determinados procesos de aprendizaje, pero no necesariamente que sean los maestros quienes utilicen directamente la tecnología en todo momento. Aquí se consideran elementos fundamentales como la búsqueda de información, la elaboración de evidencias de aprendizaje, y productos específicos para las distintas materias según las necesidades de cada asignatura.
3.- La tecnología, la creatividad y la resolución de problemas.
La tecnología es una herramienta que tiene comprobado potencial para el desarrollo de la creatividad, la generación de soluciones y la resolución de problemas, lo cual se busca sea aprovechado de mejor manera por los alumnos. El aprendizaje fundamental en este punto para los alumnos, es que pueden utilizar la tecnología para simplificar procesos, generar soluciones creativas, realizar propuestas y expresar ideas. Así mismo, la resolución de problemas en general, puede ser un buen reto con el cual los estudiantes pueden trabajar para fortalecer su potencial creativo y tecnológico.
4.- La tecnología y su impacto social.
Hemos visto que en la actualidad las tecnologías han comenzado a tener un impacto social sin precedentes, la llamada revolución de la información o el conocimiento, como ha sido llamada por algunos autores, representa un desafío para la sociedad en el futuro. A través de la tecnología se han cambiado paradigmas económicos, educativos, sociales y mediáticos. Formar una visión crítica en los estudiantes de la escuela con la que se está trabajando se considera importante, ya que forma parte de los ideales de la escuela, y que también puede ser aprovechado por los estudiantes para generar propuestas con un sentido humanista y de cambio social.
5.- Uso ético de la tecnología.
Enseñar a los niños y jóvenes hoy sobre el uso responsable y cuidadoso de la tecnología, debería ser una obligación en todas las escuelas. Al enfrentarnos a nuevas formas de interacción social, también nos enfrentamos a nuevos riesgos y conflictos éticos que debemos tener en cuenta. Por ello, desde esta materia se deberá promover también el uso cauteloso y ético de las tecnologías. No estamos hablando sólo del cuidado personal del uso de las mismas, si no también, de las implicaciones en cuanto a responsabilidad y ética que se deben considerar en un mundo tecnológico como el de hoy.
Cabe señalar que trabajar con tecnología basándonos en estos cinco ejes,
también se están trabajando las tendencias que a nivel educativo se están
desarrollando a nivel mundial. Por ejemplo, del programa oficial de las
Secretaría de Educación Pública, se pueden rescatar algunos aspectos que creo
es importante considerar para este proyecto también. El Acuerdo 593 de la
Secretaría de Educación Pública (DOF, 2011), pone énfasis en el desarrollo de
cuatro competencias específica para las materias de tecnología de Secundaria:
Intervención (Toma de decisiones, búsqueda de información, búsqueda de
alternativas), resolución de problemas (identificación de problemas, búsqueda
de soluciones, investigación, argumentación), diseño (representación de ideas,
desarrollo de prototipos, y gestión
(organización y ejecución de procesos, identificación de necesidades). En este
sentido, podemos concordar con algunas definiciones de lo que implica la
formación en cuanto al uso de la tecnología:
“Para la definición de la Formación Tecnológica Básica se consideran diversas posturas. Por un lado, la alfabetización tecnológica que se da en tres niveles: el primero refiere al usuario inteligente, donde los alumnos comprenden las herramientas, conocen la lógica de su funcionamiento y desarrollan las habilidades para su uso; el segundo, denominado de las personas lúcidas, críticas y responsables, donde los alumnos comprenden las lógicas del desarrollo, la extensión de las nuevas tecnologías y la articulación de los factores económicos y sociales con los técnicos como motor de la innovación; el tercero, denominado creativo eficaz, donde los alumnos realizan proyectos técnicos, organizan la producción de bienes y servicios, diseñan y crean objetos técnicos, y desarrollan un pensamiento convergente para la resolución de problemas de manera convencional, así como divergente para hacerlo de manera creativa”. (DOF, 2011)
Sería bueno agregar aquí, que la materia de tecnología vista desde esta perspectiva amplia, también debería ser un espacio que estimule y desarrolle la creatividad en múltiples sentidos, desde donde se buscará el desarrollo más del pensamiento divergente, que del convergente (como lo plantea el programa oficial).
Por otro lado, la enseñanza de
Tecnología también debe enfocarse en el desarrollo de habilidades generales que
les servirán en otros ámbitos de la vida, por lo que coincido con algunos
planteamientos en los que se especifica que dichas habilidades son: Analizar,
clasificar, comparar, comunicar, diseñar, elabora, emprender, evaluar,
experimentar, explorar, investigar, observar, planificar, resolver problemas y
trabajar con otros (Ministerio de Educación, 2012).
Planteamiento
Se busca que la tecnología sea utilizada por los estudiantes como una
herramienta que les permita, aprender mejor, vincularla con los proyectos que
desarrollan en otras materias, y que les permita pensar en ella para la
resolución de problemas.
Para ello se propone el desarrollo continuo de los siguientes temas en el programa,
que están relacionados con las cinco dimensiones que se plantearon inicialmente:
La tecnología para crear (Pensamiento de
Diseño)
La tecnología para hacer (El movimiento Hacedores
–Makers-)
La tecnología para aprender (herramientas
de aprendizaje)
La tecnología para comunicar (Nuevos
medios)
La tecnología para mejorar (Proyectos
sociales a través de tecnología)
Ética y correcto uso de la tecnología
La tecnología y la solución creativa de
problemas.
Una de las alternativas que podría resultar eficaz para lograr la
integración de estos contenidos y las cinco dimensiones que se plantean, sería
la utilización de la estrategia de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP).
Proyectos
Debido a que el trabajo de la materia se dará en un esquema de Aprendizaje Basado en Proyectos, para lo cual se propone la siguiente temática para cada uno de los grados con los que se trabajará:
3º de secundaria: Construcción de una solución tecnológico para algún problema de índole social.
Este proyecto tendrá como objetivo que los estudiantes integren diversos conocimientos tecnológicos para formular y plantear una solución basada en tecnología a algún problema de índole social. Dicha solución deberá tener un planteamiento de impacto real en la problemática, por lo que requerirá de investigación, generación de solución, búsqueda de alternativas, diseño, y planteamiento de las ideas. Entre las soluciones que podrían generar se encuentran desde aplicaciones móviles, hasta sistemas o dispositivos.
2º de secundaria: Construcción de medios digitales alternativos multimedia.
El proyecto busca que los estudiantes comprendan las implicaciones del manejo de información a través de las nuevas tecnologías, fortaleciendo la diferenciación entre fuentes verídicas y falsas. Así mismo, se pretende que exploren las infinitas posibilidades que ofrecen los nuevos medios para genera productos informativos o de entretenimiento con una visión crítica, usando adecuadamente las tecnologías de la información.
1º de secundaria: Construcción de un sitio web que promueva algún tema educativo o de importancia social.
El desarrollo de este proyecto está enfocado en comprender herramientas básicas de ofimática, y recursos para construir en la red, sitios, blogs, u otros recursos que permitan enseñar, comunicar y transmitir información. A partir de la construcción de estos productos, se busca que generen un sitio de internet que contribuya a difundir algún tema de importancia social para la comunidad escolar, o el entorno mismo de la escuela. Entre los temas que se podrían plantear se encuentran: Bullying, temas de género, desigualdad, problemas de salud, adolescencia, entre otros.
6º de primaria: Construcción de una
galería de recursos tecnológicos que pueden ser usados para el aprendizaje.
El
objetivo de este proyecto es que los alumnos vayan generando una galería a
través de un blog, o bitácora digital, en la que vayan explorando y trabajando
diversas herramientas tecnológicas que les permitan mejorar su aprendizaje, y a
su vez, les permita construir el conocimiento con el apoyo de estrategias
digitales. Aquí se verán herramientas tanto de ofimática, como específicas para
generar mapas mentales, presentaciones, diagramas, infografías, audios y
videos. Entre las herramientas que se plantea revisar se encuentran:
Mapas mentales
Infografías
Carteles
Videos
Presentaciones
Audios (Podcast)
Cuadros comparativos
Gráficas e imágenes
Evaluación
La evaluación se trabajará de manera continua según el avance de las distintas fases de cada uno de los proyectos, y se realizará una presentación final o lanzamiento de cada uno de ellos a fin de año, en donde se convocará a la comunidad escolar para que vean los proyectos que se han realizado.
Referencias
DOF (22 de agosto de 2011). Consideraciones para la actualización curricular de la asignatura de tecnología. ACUERDO número 593 por el que se establecen los Programas de Estudio de la asignatura de Tecnología para la Educación Secundaria en las modalidades General, Técnica y Telesecundaria. Diario Oficial de la Federación. Recuperado de http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5205626&fecha=22/08/2011
Ministerio de Educación (2014) Bases Curriculares 2013, 7° básico a 2° medio. Chile.