Sí, después de un buen rato sin aparecer por aquí, estoy de vuelta. Han pasado muchas cosas en estos años (una pandemia, un doctorado en proceso, una mudanza de ciudad, varios proyectos educativos, entre otras cosas), pero aquí estamos de nuevo, con ganas de seguir alimentando este rincón con aprendizajes y experiencias educativas.
Lo que ha sucedido en este tiempo, sin duda merecía contarse. Pero a veces el tiempo, las dinámicas diarias y los nuevos proyectos hacen que no siempre sea fácil sentarse a escribir. Y así, sin que lo decidiera explícitamente, el blog fue quedando en pausa.
Retomar un proyecto después de un período largo tiene algo peculiar: nunca sabes exactamente por dónde empezar. Podrías intentar explicar la ausencia, ponerte al día con todo lo que no escribiste, o simplemente arrancar como si nada. Al final, creo que lo más honesto es simplemente volver, sin demasiadas ceremonias y con la misma curiosidad de siempre.
Volver a comenzar no siempre es sencillo, y más cuando han pasado algunos años. Pero también hay algo interesante en hacer una retrospectiva, porque lo que ha sucedido en el mundo educativo en estos cinco años es muchísimo. La llegada de la inteligencia artificial a las aulas, por ejemplo, es algo que merece ser contado con calma, con criterio y sin tanto ruido. Nada de lo que está ocurriendo en ese ámbito pasaba hace cinco años, y hoy lo tenemos directamente como un actor en la educación. De eso, entre otras cosas, hablaremos por aquí.
En esta colaboración, el filósofo Mauricio Dimeo, hace una crítica desde la mirada de la ética docente a los modelos educativos Constructivista y Basado en competencias, contrastándolos con el modelo de Educación Popular propuesto por el brasileño Paulo Freire.
Capellano, Luiz Carlos (2013)
Por Mauricio Dimeo Coria
Introducción
En la sociedad actual pareciera que todo el mundo está en contra de la educación, muchos estudiantes detestan ir a la escuela, hay profesores que van con desgano a dar clases (si no es que estafan o acosan al estudiantado), muchos administradores de la educación sólo se preocupan por escalar puestos, los contadores y dueños de empresas de educación sólo buscan la ganancia económica, hay padres de familia que sólo ven guarderías en vez de escuelas. Eso sin mencionar que la educación es cada vez más deficiente, debido a su mercantilización y al escaso acceso para la mayoría de la población que está sumergida en la pobreza.
Ante esto cabe preguntarse, ¿es posible transformar la educación? ¿Existe alguna guía para superar este estado de farsa educativa? La propuesta a la que me sumo es la educación popular. En este escrito buscaré contrastar algunos métodos de educación vigentes con la propuesta de la educación popular, así como dar una propuesta de ética docente y de sentido de vida.
1. Educación por competencias
Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para la competencia y la competencia es el principio de cualquier guerra
Pablo Lipnizky
Bajo un discurso de formar estudiantes competentes para saber hacer, saber conocer y saber valorar, la educación por competencias tiene por objetivo que el aprendizaje se ajuste a las exigencias laborales, “En esta concepción educativa corresponde a maestros y estudiantes acoplarse a esas exigencias: el ser humano es un ‘animal laboral’ que debe desarrollar sus competencias para serle útil al productor” (Galindo, 2013).
En otras palabras, pese a que la educación por competencias pretende abarcar gran parte de las competencias humanas: la lingüística, la matemática, la artística, la ciudadana y la pedagógica entre otras; todas ellas son reducidas unilateralmente a la competencia laboral. Incluso si esta última competencia fuera fruto de realización personal, donde el trabajador pudiera desarrollarse integralmente y beneficiar a su entorno, la educación por competencias sería rescatable, pero esto no es así, dado que el objetivo que subyace a la educación por competencias es moldear al estudiante para que salga apto para el campo laboral, donde la mayoría se ve obligada a trabajar en largas jornadas, con un gran desgaste físico o intelectual, en detrimento de su salud y de su tiempo libre, con bajos salarios, pocas prestaciones y una endeble estabilidad laboral.
Pixabay.com (2019)
En pocas palabras, la educación por competencias está diseñada en favor de los empresarios para forjar trabajadores dóciles que generen mucha riqueza, pero no exijan que les sea retribuida. Donde los más competentes sean los más productivos, los que abandonen sus sueños y aspiraciones en beneficio de las empresas y consuman sus vidas, energías y juventudes bajo el yugo de la jornada laboral. Que se sientan ajenos a sus compañeros trabajadores y sólo los vean como rivales más o menos “competentes” que ellos, luchando por un aumento o un ascenso, en un sistema piramidal donde sólo unos cuantos pueden alcanzar una vida digna.
En consecuencia, la educación por competencias nos prepara para la guerra, pero no sólo a un nivel bélico, sino que propicia competir a toda costa, sin importar cuántos se queden sin alimento, sin salud, sin educación, sin empleo o sin techo, pues las empresas compiten entre sí para generar ganancias ante todo.
2. Constructivismo
El constructivismo pedagógico no sólo es falso. También es perjudicial a causa de que niega la verdad objetiva, elimina la crítica y el debate y hace prescindibles a los docentes.
Mario Bunge
El constructivismo sostiene que a partir de los conocimientos previos de los educandos, el docente guía para que los estudiantes logren construir conocimientos nuevos y significativos, siendo ellos los actores principales de su propio aprendizaje. Esto es preferible comparado con la educación por competencias, dado que el objetivo de la educación ya no sería forjar individuos meramente aptos para el mercado laboral, sino que propicia seres humanos integrales y autónomos que aprendan por sí mismos.
Esta metodología representa un gran avance, pues se rompe con el esquema vertical en donde el docente tiene toda la verdad y los “alumnos” (etimológicamente: sin luz) reciben pasivamente el conocimiento. Además, retoma la propuesta de Kant, de que el sujeto no conoce a partir de cero, sino de ciertas estructuras mentales que poseemos de antemano. Es decir, el constructivismo acierta en el sentido de que el aprendizaje es un elemento emergente, producto del contexto y del educando en su interacción con el medio.
Pixabay.com (2015)
Sin embargo, uno de los efectos contraproducentes del constructivismo es que minimiza el papel del docente a un simple facilitador, donde puede perder su carácter de ejemplo a seguir, debido a que su función es mediatizada por la presunta autoconstrucción en los estudiantes.
Además, darle toda la libertad a los estudiantes para que aprendan por sí mismos puede resultar contraproducente, por no decir anárquico, dado que cada estudiante aprenderá lo que crea mejor bajo su criterio y difícilmente adquirirán el rigor metodológico que requieren las ciencias para alcanzar objetividad, lo que minimizará el debate y la crítica, dado que todas las posturas serán “igualmente válidas” bajo la construcción pedagógica de cada estudiante.
Por último, los estudiantes no construyen su propio conocimiento al
margen de su contexto histórico, por lo que su aparente autonomía
reproducirá los valores imperantes en la sociedad actual, tales como el
consumismo, el individualismo y la competitividad rapaz. De modo que el
constructivismo presume autodidactismo, pero produce estudiantes
acríticos y repetidores del sistema.
3. Educación popular
La neutralidad frente al mundo, frente a lo histórico, frente a los valores, refleja simplemente el miedo que tiene uno de revelar su compromiso. Este miedo, casi siempre, resulta del hecho de que se dicen neutros están “comprometidos” contra los hombres, contra su humanización.
Paulo Freire
La educación popular puede definirse como un enfoque que entiende la
educación como un proceso participativo y transformador, en el que el
aprendizaje y la conceptualización se basan en la experiencia práctica
de las propias personas y grupos. Las características más importantes de
la educación popular son: crítica de la realidad social, propósito de
emancipación, sujeto popular como actor, concientización y práctica
organizativa, las cuales explicaremos en adelante.
a) crítica de la realidad social.
Pareciera ser que la educación y la política son ámbitos totalmente distintos, que un educador puede no saber de política o no posicionarse políticamente y ser un buen educador, pero esto es una ingenuidad. Quien no se posiciona políticamente es cómplice de un sistema social excluyente donde la vida digna sólo es alcanzable para una minoría. Por el contrario, sostener una posición política clara y bien fundamentada, permite al docente brindar una educación integral que esté comprometida con su contexto histórico y propicie la reflexión crítica en los estudiantes. Muchos están en favor de una educación crítica, pero pocos llevan esta apuesta hasta sus últimas consecuencias pedagógicas y políticas.
Wikimedia Commons (2015)
b) propósito de emancipación.
De nada sirve ser críticos pedagógica o políticamente hablando, si no se busca una propuesta concreta de práctica liberadora. Es decir, la educación popular parte de una crítica para que los educandos adquieran herramientas que los emancipen de la desigualdad, la injusticia o la exclusión.
c) sujeto popular como actor.
Como su nombre lo dice, la educación popular no se dirige a las élites, sino al pueblo, a los desposeídos, excluidos y oprimidos, dado que no podemos presumir de grandes avances en la educación, de grandes teorías pedagógicas o de majestuosas universidades a nivel mundial, mientras la mayor parte de la población es excluida sistemáticamente de la educación.
d) concientización.
Para la educación popular no basta con aprender conocimientos o con
saber aplicarlos, sino que busca que tomemos conciencia de las
relaciones sociales y del contexto histórico en el que vivimos, es
decir, la labor de la educación popular es despertar nuestra inquietud
por conocer el papel que jugamos en el entorno, donde la mayor parte de
la población vive en la precariedad.
e) práctica organizativa.
Si en el mundo unos cuantos controlan la riqueza y el poder, es porque están organizados, de modo que el mejor contrapeso de los desposeídos debe partir de la organización. Es por eso que la educación popular propicia y educa para que el pueblo aprenda a organizarse, pero no de un modo llanamente verticalista como los poderosos, sino de un modo democrático donde los dirigentes respondan y obedezcan al pueblo. En ese sentido, la educación debe romper con el individualismo y forjar educandos con espíritu de colectividad, pues sólo de ese modo es posible actuar en conjunto sin caer en un excesivo verticalismo u horizontalidad.
En resumen, la educación debe ser crítica, propositiva, popular,
concientizadora y organizativa, dado que esas son las herramientas que
requerimos para incidir en la realidad social y construir una sociedad
justa en lo económico, político y cultural. Contrario a la educación por
competencias que se somete al sistema y la pedagogía constructivista
que carece de una propuesta de transformación social.
4. Ética docente y relaciones de poder.
Una vez analizados algunos de los principales métodos pedagógicos, veamos sus implicaciones sociales. Partiremos de que toda relación humana implica una relación de poder, es decir, nuestra posición social, económica o académica condiciona el modo en que nos relacionamos con los demás. En tal sentido, no basta con asumir una ética docente despolitizada, dado que la docencia constituye una relación de poder que influye en el aprendizaje. La educación por competencias aplica este poder de modo vertical, imponiendo a los docentes y estudiantes lo que le exija el mercado. La pedagogía constructivista distorsiona la relación de poder minimizando la labor docente y dejando el campo demasiado abierto para los estudiantes. En contraste, la educación popular concientiza a docentes y estudiantes en las relaciones de poder que juegan, buscando equilibrarlas y ubicándolas dentro de su contexto histórico, lo que trae las siguientes consecuencias. En la sociedad actual es muy frecuente el caso de soborno o acoso sexual en la práctica docente, lo que muchas veces implica la complicidad de las autoridades. En vez de rasgarnos las vestiduras, tenemos el deber de criticar a fondo dicho problema.
Pixabay.com (2016)
Bajo la perspectiva de la educación por competencias, donde lo que importa es forjar estudiantes aptos para el mercado laboral, acríticos y prescindibles, no debería sorprendernos que se den casos de soborno, dado que los estudiantes han sido formados bajo los valores de la oferta y la demanda económica, donde deben subir a toda costa por un sistema de empleo piramidal y donde sólo unos cuantos pueden disfrutar de una vida digna. Sobornar no es para ellos una excepción a su formación, sino la norma, dado que simplemente están reproduciendo un sistema social donde los valores humanos son subordinados a los valores económicos. En el mercado laboral esto es muy claro, pues los trabajadores están sometidos a la oferta y demanda de empleo, sin importar que no tengan qué comer cada día. Por otra parte, tampoco debería sorprendernos que los docentes abusen sexualmente del estudiantado, dado que la educación por competencias propicia una visión de la educación como mercancía, donde en el peor de los casos el docente ve al estudiantado como una mercancía sexual intercambiable por calificaciones. Lo cual sólo muestra cuán empobrecida es la vida privada de dicho docente, que no es capaz de construir su vida sexual sin una subordinación de por medio.
Bajo la perspectiva de la pedagogía constructivista, no es posible tomar una postura crítica ante el soborno o el acoso, dado que el estudiante es quien tiene que decidir, bajo la construcción que haga él mismo del fenómeno, si éstos son repudiables o aceptables. Y como el docente es un mero facilitador de aprendizaje, no posee la autoridad suficiente para sancionar el soborno o asumirse plenamente responsable del acoso. Lo que deja abierta la puerta para que el estudiantado vea bien el soborno o se someta al acoso, pero no porque él mismo lo haya decidido, sino porque está condicionado por su contexto histórico, donde la corrupción es lo imperante, la legitimidad es tan sólo una pantalla y la sexualidad suele ser moneda de cambio en el mundo laboral.
Por el contrario, bajo la perspectiva de la educación popular, el docente hace explícitas las relaciones de poder, de modo que muestre a los estudiantes que utilizar el dinero o el acoso sexual va en detrimento de su integridad, pues implica que reproduzcan las relaciones sociales que propician la marginación, el abuso de poder y la misoginia. De modo que el educador popular no sólo rechazaría cualquier tipo de soborno, o evitaría cualquier tipo de acoso, sino que buscará generar las condiciones pedagógicas para que los estudiantes comprendan la importancia de la integridad y la honestidad, como valores fundamentales para una vida digna. La mayor responsabilidad en un acoso o un soborno la tiene el docente, pues es quien tiene mayor poder y autoridad en relación con el estudiantado. Otra parte de la responsabilidad la comparte la sociedad, por propiciar un contexto favorable a la corrupción y otro tanto la institución académica, ya sea por negligencia en sus criterios de contratación o por brindar precariedad laboral al docente, lo que explica (aunque no justifica) su necesidad de dinero extra. En ese sentido, el acoso o el soborno son igualmente graves sin importar el género o la preferencia sexual, tanto de docentes como de estudiantes, dado que lo que está en juego no es una relación equitativa, sino un abuso de poder, por lo que el docente es totalmente responsable sin importar la promiscuidad o corrupción del estudiantado. Dado que el docente no es sólo un “prestador de servicios” como pretende la educación por competencias o un “facilitador” como propone la pedagogía constructivista, sino un ejemplo de vida como sugiere la educación popular, de modo que tiene la responsabilidad de hacer consciencia de su relación de poder y concientizar a los estudiantes para que se den cuenta de que el soborno y el acoso sólo reproducen relaciones de subordinación, y propician una visión de la educación y de la sexualidad como mera mercancía.
Conclusión
Ser un buen docente es mucho más que saber pedagogía o tener ética, dado que requiere un profundo compromiso con el estudiantado y con el pueblo. En tal sentido, la labor docente sólo es congruente cuando se tiene una posición política clara y se es crítico con el sistema, pues de otro modo se es cómplice de una sociedad injusta y excluyente, y de una educación mercantil que propicia abusos de poder como el acoso y el soborno. El docente tiene el deber de ser un ejemplo de vida para el estudiantado, pues sólo así propiciará valores como la justicia, la integridad y el amor por el conocimiento.
Pixabay.com [Anher ] (2016, abril 21). leer lectura libro lector educación biblioteca [Archivo de imagen] . Recuperado de https://pixabay.com/images/id-1342499/
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En esta colaboración, Erika Vigil Alonso analiza las partes de la Ley General de Educación que nos invitan formar a niños y jóvenes en aspectos como la paz, el humanismo y la solidaridad. Además, se revisa el énfasis de la Ley en la educación emocional y la democracia.
Pixabay.com (2018)
Por Erika Vigil Alonso
Tengo el honor de escribir
en este blog al que fui invitada por alguien que comparte el amor por la
educación que yo siento, y agradeciendo la oportunidad, quiero abordar un tema
actual, fuera de connotaciones políticas que tanto aquejan a la sociedad en
estos tiempos. Sin embargo, tendré un referente con la Ley General de Educación
que rige al sistema educativo mexicano y que, he de reconocer, contempla
aspectos fundamentales y básicos para la formación de las personas.
No podemos negar que la sociedad actual está despertando y se está manifestando ante las injusticias que ha vivido a lo largo del tiempo. Muchos países de América Latina están en esta condición por diferentes intereses o motivos. Venezuela, Chile, Bolivia y de los más recientes, Colombia, están externando sus deseos, sus inconformidades y desafortunadamente no ha existido un diálogo abierto que promueva la democracia.
Pero sin entrar, como dije antes, en temas políticos, considero que la Ley General de Educación aborda una necesidad imperiosa en este ámbito: la paz y el humanismo.
El documental “Un abrazo de tres minutos”, corto, prácticamente con nulo diálogo, pero lleno de contenido emotivo, presenta imágenes que me llevaron a la reflexión profunda del por qué los seres humanos nos hemos puesto fronteras, cómo hemos sido capaces de alejar a personas de lo más valioso, la familia. El documental logra mostrar todas las emociones de la espera de un abrazo de las familias que viven divididas en territorio mexicano y norteamericano.
Netflix Latinoamérica (2019)
¿Por qué hemos sido los mismos seres humanos quienes nos hemos puesto barreras, quienes nos hemos lastimado, quienes hemos creído tener el derecho de afectar a otros?
Definitivamente vivimos en
sociedad y debemos aprender a convivir en ella. La Ley General de Educación,
establece en uno de sus capítulos que la educación mexicana incluirá la
educación para la paz. En particular, el artículo 74 de dicha ley, decreta:
“Las autoridades educativas, en el ámbito de su competencia, promoverán la cultura de la paz y no violencia para generar una convivencia democrática basada en el respeto a la dignidad de las personas y de los derechos humanos. Realizarán acciones que favorezcan el sentido de comunidad y solidaridad, donde se involucren los educandos, los docentes, madres y padres de familia o tutores, así como el personal de apoyo y asistencia a la educación, y con funciones directivas o de supervisión para prevenir y atender la violencia que se ejerza en el entorno escolar”.
Considerando este precepto, no puede haber paz sin democracia, y no puede haber democracia sin diálogo. ¿Pero quién nos enseña esto tan intrínseco a la persona? ¿Quién nos enseña a ser empáticos? ¿Quién nos enseña a conocer nuestras emociones y las de los demás? Probablemente pensemos en primera instancia en la familia, pilar de la sociedad, educación y formación de una persona.
Pixabay.com (2014)
Sin embargo, las familias en la actualidad sufren diferentes situaciones que complican su operación más sustantiva. Cada vez son más las madres de familia que se ven en la necesidad de trabajar o que deciden hacerlo, sacrificando su presencia en el hogar y la crianza de sus hijos.
Por fortuna, estas preguntas ya están consideradas dentro de los programas educativos a nivel básico y medio superior en México. El aspecto socioemocional, tan amplio en los seres humanos, finalmente ya es un tema relevante para la educación mexicana. El artículo 59 de la misma ley que hemos estado revisando, determina que:
“en la educación que imparta el Estado se promoverá un enfoque humanista, el cual favorecerá en el educando sus habilidades socioemocionales que le permitan adquirir y generar conocimientos, fortalecer la capacidad para aprender a pensar, sentir, actuar y desarrollarse como persona integrante de una comunidad y en armonía con la naturaleza.
“De igual forma, para resolver situaciones problemáticas de manera autónoma y colectivamente, aplicar los conocimientos aprendidos a situaciones concretas de su realidad y desarrollar sus actitudes y habilidades para su participación en los procesos productivos, democráticos y comunitarios.”
Freepik.es (2017)
Todo esto suena como la panacea, y entonces yo misma me cuestioné cómo formar seres humanos desde una perspectiva humanista cuando los formadores carecen, en muchas ocasiones, de una visión afín. Desafortunadamente, la docencia se ha convertido en una profesión extremadamente conveniente para muchas mujeres, principalmente, quienes buscan tener horarios cómodos que les permitan no descuidar a sus familias.
Esto no es malo, inclusive yo misma lo viví a través de mi madre quien se vio de repente en la necesidad de trabajar, y gracias a su excelente nivel de inglés pudo desarrollarse como docente del idioma. Pero lo que sí se torna en un problema, es cuando estas mujeres no logran apasionarse por su trabajo, por buscar a través de la educación un impacto social global que va más allá de las aulas, de un mero trámite que se esconde tras una calificación.
Freepik.es (2015)
Pues es aquí en donde entra nuevamente la Ley General de la Educación que contempla en su capítulo II “promover la colaboración entre docentes para la creación de redes académicas para el intercambio de saberes y experiencias entre las maestras y los maestros de los diferentes sistemas y subsistemas educativos”, entre muchas otras estrategias de profesionalización y de formación en las emociones. No puedo estar más de acuerdo en esto, ya que sería una total incongruencia esperar que los docentes fortalezcan el trabajo colaborativo, la democracia, el análisis crítico, la comunicación asertiva y la tolerancia entre sus alumnos, si ellos mismos no lo hacen.
Concluyo que, logrando todo lo anterior, tendremos entonces sí personas con una formación integral que serán capaces de tomar decisiones empáticas, que buscarán conciliar y procurarán el bienestar común. Serán personas resilientes que a partir de las dificultades que puedan enfrentar, serán capaces de proponer y construir nuevas realidades para ellos mismos y para el mundo.
Por ello es que sigo sembrando todas mis esperanzas y mis esfuerzos en la educación, para ver un cambio palpable, un entorno de paz construido por los que hoy serán formados bajo una filosofía humanista. No sé si sea mucho o poco lo que logro hacer desde mi trinchera de educadora, pero lo que sí tengo claro es que lo que hago, lo hago con plena consciencia de querer una vida en la que reine la paz, en donde el diálogo sea el punto de partida para cualquier situación, en donde no exista el daño a otros porque le integridad de las personas no permite que se geste ningún mal, en donde el dolor del otro sea el dolor de uno mismo y por ello se evite, un mundo en donde las palabras sean las hacedoras del bien común y en donde el conocimiento se use en favor del desarrollo social.
¿Tú qué quieres?
Referencias
Ley General de Educación. (2019, 30 de septiembre) Recuperado de: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGE_300919.pdf
Pixabay.com [Capri23auto ] (2018, febrero 4) migración integración migrantes fusión inmigrantes [Archivo de imagen] . Recuperado de https://pixabay.com/images/id-3129340/
Netflix Latinoamérica (2019) Un abrazo de tres minutos | Tráiler | Netflix [Archivo de video]. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=yRtrshpC5sc
Pixabay.com [Nickbar ] (2014, diciembre 16). luces escenario niños teatro espectadores espalda [Archivo de imagen] . Recuperado de https://pixabay.com/images/id-951000/
Freepik.es (2017) Grupo og escolares en el aula [Archivo de imagen] Recuperado de: https://www.freepik.es/foto-gratis/grupo-og-escolares-aula_1267121.htm
Freepik.es pressfoto Maestra ayudando a su alumn[Archivo de imagen] Recuperado de: https://www.freepik.es/foto-gratis/maestra-ayudando-su-alumna_857142.htm
Este tema es tan importante como amplio y tan urgente como temido. Hoy hablar de diálogo y pensamiento en la escuela debería ser una prioridad. Una escuela que no trabaje estos temas con sus alumnos, los estará privando de importantes habilidades para convivir en la sociedad actual.
Un lugar
fundamental en donde deberían existir la reflexión y al diálogo, es la escuela.
Y aunque esto debería parecer una obviedad, en realidad no lo es, y tampoco ha
sido algo que se trabaje en muchos de los centros educativos. Esto no es raro
si entendemos que el sistema educativo actual no fue diseñado para estimular la
reflexión y el diálogo, sino todo lo contrario.
En la propuesta
de escuela generada a partir de la revolución industrial, vemos que la
educación se convirtió en un espacio diseñado para un motivo específico: crear
personas acordes a las necesidades de la industria, desde obreros hasta
directores de empresas, tal como si fueran parte de la misma cadena de
producción de una fábrica.
En este contexto la escuela estaba diseñada para obedecer, ese era el fin. Se enseñaba a seguir instrucciones precisas, se indicaba cómo vestirse, como peinarse, qué decir, qué no decir, cómo reaccionar, qué aprender y, por supuesto, qué pensar y cómo comportarse. Todo para no incomodar al sistema originado a partir de la revolución industrial.
Pixabay.com (2017)
Poco o nada se
hablaba del diálogo, de la reflexión y de disentir. Incluso, el no estar de
acuerdo con algo era visto como un acto de rebeldía. Hoy también conocemos esto
como el modelo tradicional de educación, que en muchos casos ha sido replicado
por la educación pública en muchos países de américa latina.
El
diálogo como eje de la escuela.
El diálogo es una de las cosas maravillosas que podemos trabajar en la escuela y que tendrá infinidad de beneficios para los estudiantes. Dialogar significa desarrollar el pensamiento crítico, lo que lleva a la reflexión, la estructuración de ideas, la escucha y el respeto a las ideas de los demás, o por lo menos así debería ser.
Los recientes
cambios sociales requieren que la escuela también transforme este paradigma y
se convierta en un espacio donde la democracia, el diálogo y la reflexión
tengan cabida. Pero además deberán fomentar la democracia a través de la
participación, dejando que los estudiantes asuman más responsabilidades incluso
en su propio proceso educativo.
Sin embargo,
vemos que la sociedad mexicana en especial tiene un serio problema con el
diálogo. No sabemos dialogar, no sabemos llegar a acuerdos ni buscar puntos en
común desde dónde construir.
Imagen: Secretaria de Educación Pública (2017)
El diálogo en la escuela debería enfocarse en eso. En entender que disentir está bien y que lo importante es comprender la postura del otro, escuchar, y a partir de eso asumir una posición para buscar puntos de acuerdo para en la medida de lo posible lograr construir juntos, lo cual sería lo ideal.
Pero en la
mayoría de los casos, no se dialoga. Se busca más bien imponer una idea, esto
tiene que ver con lo que ha pasado siempre en la escuela tradicionales. Se
impone lo que se tiene que hacer, no se dialoga, no se discute y no se
reflexiona.
Paulo Freire (1969) lo plantea muy bien en su libro “La educación como práctica de la libertad”. Ahí expone que el diálogo debe producirse sumando las posturas de los dialogantes, de ese modo se genera una crítica y una comunicación en una relación horizontal. Pero cuando se busca imponer una visión sobre otra, se genera un “antidiálogo” en una relación vertical que no comunica y por lo tanto no genera crítica.
Jóvenes,
crítica y diálogo
Entendiendo esto,
una de las funciones de la juventud es cuestionar lo establecido. Está en su
naturaleza. Ese debería ser el principio del cambio, de buscar nuevas ideas y
alternativas. Sin embargo, la escuela en lugar de encauzar esto, se ha enfocado
en modelar a los jóvenes para que se vuelvan sumisos.
La disciplina se ha confundido con obedecimiento y no con la formación de habilidades para poder expresar nuestras ideas y nuestros pensamientos. Incluso sería buena idea comenzar a enseñar la disciplina desde el proponer ideas constructivas a partir de las cosas que nos gustaría cambiar. En pocas palabras, se trata de convertir la queja en propuestas.
Pixabay.com (2019)
Ver por ejemplo a jóvenes participando en todo el mundo para pedir un cambio en las políticas climáticas mundiales, dentro del marco de los «Fridays for future», es algo que probablemente veremos más seguido.
El problema es que muchas veces la escuela critica este actuar, cuando en realidad es parte de la propia expresión de la juventud. Ellos quieren participar en ese diálogo, pero la sociedad no les ha dado los espacios adecuados para hacerlo.
El
diálogo en la era de las redes sociales.
Hoy sabemos que
las redes sociales juegan un papel muy importante en el escenario actual. Las
redes sociales se han convertido en un espacio de conversación en el cual no es
fácil establecer una comunicación ni un diálogo (recordemos que no es lo mismo
conversar que dialogar). Basta con mirar los comentarios de alguna publicación
que genere cierta polémica, predominará la agresión y la intolerancia por sobre
los argumentos.
Porque para que
exista diálogo, necesariamente tiene que existir una reflexión que permita
generar una argumentación. Hoy, la escuela tiene un déficit en ese punto, no
está enseñando a argumentar adecuadamente. Pero aún más, para llegar a ello hay
que saber escuchar o leer, algo que ya de por sí cuesta bastante, y lo cual
tampoco se está reforzando. Porque para esto, se necesita incluso contar con
cierta educación emocional.
freepik.com (2017).
El sociólogo
polaco Zygmunt Bauman en una entrevista al diario El País de España (De Querol,
2016) asevera que las redes sociales “son una trampa”, pues se cae en una falsa
comunidad:
“En las redes es tan fácil añadir amigos o borrarlos que no necesitas habilidades sociales. Estas las desarrollas cuando estás en la calle, o vas a tu centro de trabajo, y te encuentras con gente con la que tienes que tener una interacción razonable. Ahí tienes que enfrentarte a las dificultades, involucrarte en un diálogo”.
El problema del
diálogo que se da en las redes sociales, es que es falso, pues “el diálogo real
no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no
enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia”.
De ahí que sea tan importante comenzar a hablar de diálogo desde la escuela, pues es fundamental enseñar que cuando no se está de acuerdo con el otro, más que bloquearlo o borrarlo, hay que aprender a empatizar con sus ideas, aunque no estemos de acuerdo. Sólo desde ahí se podrá construir.
Cómo
fomentar el diálogo y la reflexión en la escuela
Más allá de lo
que implica formar a la ciudadanía en un ambiente democrático, hablar de
diálogo y reflexión en la escuela es también fomentar habilidades como el
pensamiento crítico, el análisis, la creatividad, la búsqueda de soluciones y
la generación de propuestas para mejorar la escuela y el entorno. Pero también
es hablar de democracia y participación.
Pixabay.com [2013)
Una escuela democrática y participativa que dialoga y reflexiona, debería trabajar de manera bastante distinta a las escuelas tradicionales. Hablar de escuela democrática y participativa, es también hablar de modelos educativos que se puedan flexibilizar a estos temas. Pero, sobre todo, hablamos de escuchar y fomentar el diálogo de manera natural.
Pero si hablamos
de escuelas constructivistas (entendiendo que hay muchas visiones del
constructivismo también), humanistas, o alternativas, se vuelve casi imposible
pensar que no tengan una visión que fomente la reflexión y el diálogo entre sus
alumnos. Sin embargo, aún hay resquemores con respecto a la participación
directa del estudiantado en las decisiones de las escuelas.
Así pues, las
escuelas tienen que comenzar a trabajar en ambientes más autónomos y libres,
escuelas que escuchen, que sean participativa y donde el diálogo sea una
oportunidad de crecimiento para todos, donde se puedan generar asambleas,
discusiones, espacios para escuchar nuevas propuestas, y por supuesto, donde
hablar y opinar sea visto como algo positivo.
La sociedad necesita que generemos hoy más que nunca seres humanos críticos y pensantes, que puedan construir un futuro mejor para todos, y para ello fomentar el diálogo y la reflexión en la escuela será fundamental para lograrlo.
Referencias
Freire, Paulo.
(1969) La educación como práctica de la libertad. Siglo XXI Editores: México.
Pixabay.com [PJasmin_Sessler ] (2019, noviembre 18). fridaysforfuture fridays for futuro [Archivo de imagen] . Recuperado de https://pixabay.com/images/id-4635080/
Secretaría de Educación Pública (2017, 19 de junio). Visita a la escuela primaria Maestro Rafael Ramírez, en la Ciudad de México [Archivo de imagen] Recuperado el 29 de abril de 2019 de https://www.gob.mx/sep/galerias/visita-a-la-escuela-primaria-maestro-rafael-ramirez-en-la-ciudad-de-mexico
Pixabay.com [Wokandapix] (2017, OFebrero 22). Salón De Clases La Escuela La Educación Aprendizaje [Archivo de imagen] . Recuperado de: https://pixabay.com/images/id-2093744/
Pixabay.com [tobiasbrockow] (2013, Septiembre 22). Adolescentes Parque Joven Verano Jugando Hablando [Archivo de imagen] . Recuperado de: https://pixabay.com/images/id-1006343/
Pixabay.com [cubicroot ] (2019, septiembre 20). cambio climático el clima de la huelga protestas[Archivo de imagen] . Recuperado de https://pixabay.com/images/id-4552316/
freepik.com (2017). Chica distraida movil clase [Archivo de imagen]. Recuperado de: https://www.freepik.es/foto-gratis/chica-distraida-movil-clase_1213817.htm
Imagen: Adn40 (2019, agosto 31). [Captura de pantalla]
Por Emiliano Francisco Leal Sorriente
La semana pasada, Lían Estrella, una niña de 12 años se volvió viral por atreverse a ir a su secundaria usando pantalón y no la falda de cuadritos que indica el uniforme escolar. En realidad se volvió viral por defender un derecho que para algunos fue considerado un acto de rebeldía.
Aunque pareciera que ya no debería tener ningún problema con esta decisión personal, Lían tuvo que llevar su caso a instancias gubernamentales para que su derecho se hiciera valer. Pero también tuvo que enfrentar un sinnúmero de críticas en las redes sociales, afortunadamente también hubo mucho apoyo a su desición.
Aquí un breve reportaje que encontré y que vale la pena ver para empatizar más con este caso:
Video: Adn40 (2019, agosto 31)
Algo que me parece impresionante es que a unos meses de llegar al año 2020, siga existiendo resistencia a que las niñas y jóvenes puedan elegir si usan falda o pantalón en los uniformes escolares. Más allá de que puedan sufrir acoso en la calle o en el transporte público sólo por usar falda (lo que definitivamente no debería suceder), se debería respetar su derecho a decidir.
Imagen: Secretaria de Educación Pública (2017)
Pero ¿Por qué aferrarse al uso de la falda? ¿Cuál es la razón de querer que exista esa diferencia? Debido a que desde mi perspectiva no hay ninguna argumentación válida para esta prohibición, sólo me queda pensar que se debe a que aún existe en nuestro país, como en muchas otras partes del mundo, una fuerte cultura machista que sigue permeando las decisiones sociales.
Creo que ya deberíamos pasar a otro nivel, a pensar que las niñas y jóvenes tienen derecho a elegir sin cuestionamientos. Las escuelas que prontamente incorporen la opción de usar pantalón, seguramente serán reconocidas por su apertura y por dejar decidir a sus alumnas en este tema tan importante.
En el artículo “Uniformes escolares y género: una historia de faldas y pantalones”, que escribí en marzo de este año, comentaba lo siguiente: “No tendríamos que esperar que se aprobaran leyes para ello, pues creo que ya estamos en una posición en la que debemos abordar estos temas de manera distinta, en donde las mismas escuelas comiencen a tomar medidas que permitan un entorno de mayor igualdad y seguridad, no sólo en cuanto al uso del uniforme”.
Hay dos cosas que me dan tranquilidad sobre este tema. La primera, es que esto ya es irreversible. Y la segunda es que hay niñas como Lían que están dispuestas a defender sus derechos a pesar de las miles de críticas que puedan recibir.
Students Schooling Uniform Backpack Japanese
En unos 10 años, seguramente este tema no generará ninguna polémica y muy probablemente superemos esta situación. Será visto igual que como vemos hoy la prohibición del voto femenino, es decir, como algo totalmente sin sentido.
Referencias:
adn40 (2019, agosto 31). Estudiante discriminada por usar pantalón en lugar de falda. [Archivo de video en Youtube]. Recuperado el 31 de agosto de 2019 de https://www.youtube.com/watch?v=uVD9IWIGafI
Sin Embargo (2019, agosto 27) Lían, alumna en CdMx, cambia la falda por el pantalón gracias al uniforme neutro. “No podía jugar”, dice. Recuperado el 31 de agosto de 2019 de https://www.sinembargo.mx/27-08-2019/3635776
adn40 (2019, agosto 31). Estudiante discriminada por usar pantalón en lugar de falda. [Captura de pantalla de archivo de video en Youtube]. Recuperado el 31 de agosto de 2019 de https://www.youtube.com/watch?v=uVD9IWIGafI
Secretaría de Educación Pública (2017, 03 de mayo). Entrega de instalaciones de la Escuela Primaria DIF, en la Ciudad de México [Archivo de imagen] Recuperado el 29 de abril de 2019 de https://www.gob.mx/sep/galerias/entrega-de-instalaciones-de-la-escuela-primaria-dif-en-la-ciudad-de-mexico
Freepik.com rawpixel.com. Students Schooling Uniform Backpack Japanese [Archivo de imagen]. Recuperado de: https://www.freepik.es/foto-gratis/estudiantes-schooling-uniform-backpack-japanese_2971747.htm
Para la educación del futuro las aulas son totalmente obsoletas. Necesitamos cambiar el paradigma del salón de clases tradicional para pasar a espacios que apoyen y faciliten el aprendizaje.
Pixabay.com (2017)
Por Emiliano Francisco Leal Sorriente.
Una de los puntos más urgentes que debemos abordar en educación, es el de las aulas. Tradicionalmente los salones de clases siempre han mantenido una estructura específica que no se ha transformado por años, es más, por siglos. Esto debe de cambiar ya.
Actualmente en la mayoría de las escuelas seguimos viendo hileras de alumnos sentados de frente al pizarrón, mirando justo ahí donde estará el maestro dictando clases.
Si queremos poner al alumno en el centro y hacer que sea él quien guíe su propio proceso de aprendizaje, entonces tenemos que comenzar por ponerlos a ellos en el centro, creando espacios de trabajo en donde la jerarquía alumno-profesor pase a segundo plano.
Pixabay.com (2017)
Para ello, será fundamental dejar de pensar en las aulas como hasta ahora se han venido manejando. Esos salones de clases están totalmente obsoletos. Incluso, ya es necesario que diseñemos y exploremos nuevos espacios en donde el aprendizaje de pueda dar de otra manera, con mayor libertad e incluso con mayor naturalidad.
Eliminar las aulas
Desde mi punto de vista, ya debemos comenzar a eliminar las aulas tal como las conocemos, del proceso educativo. Ahora deberíamos pensar en espacios de trabajo colaborativo, en donde la interacción de los estudiantes se pueda dar de manera natural, e incluso combinados en grados distintos.
Estos espacios deberían tener varios elementos que permitan que el estudiante tenga acceso a distintos recursos según las necesidades que su reto educativo presente, por ejemplo, desde contar con mesas de trabajo hasta espacios para consulta en internet, pasando por sillones o lugares en donde se puedan tirar en el suelo a trabajar.
Wikimedia Commons (2012)
Hoy, la mayoría de las empresas innovadoras en el mundo cuenta con este tipo de espacios, de donde también han derivado los centros de coworking, también conocidas como oficinas compartidas, que han tenido debido a este esquema. En ellas no hay paredes, suelen tener separaciones con vidrios, cuentan con cafetería, sillones y zonas de relajación que permiten que se de la interacción. En estos centros de coworking se han gestado importantes ideas, y es gracias a que permiten la colaboración.
Generar espacios de este tipo en las escuelas, sin duda puede ser beneficioso, incluso si se mezclan estudiantes de distintos grados, ya que esta colaboración podría propiciar un mejor aprendizaje y también el desarrollo de nuevas ideas, es decir, de mayor creatividad. El modelo Sudbury, por ejemplo, es uno de los pioneros en este esquema de trabajo.
Un centro educativo que también ha trabajado en esta idea y que fue concebido para que sus espacios permitieran generar un aprendizaje distinto, es la escuela finlandesa Saunalathi, pensada sólo con algunas paredes de vidrio y con espacios que permiten desarrollar la creatividad y relajarse.
Verstas (2012)
“La Escuela Saunalahti fue diseñada para integrar un aula no tradicional en la experiencia educativa a fin de generar nuevos modos de aprendizaje en los que se da una gran importancia a la colaboración” (Sayej, 2013).
Lo interesante de esta escuela es que no sólo ha servido para que exista un mejor aprendizaje, si no que también de ha convertido en un espacio de encuentro de la comunidad que habita en los alrededores, donde ha reforzado sus vínculos y ha comenzado a colaborar.
Alternativas de las aulas
Evidentemente no en todas las escuelas se podrán crear espacios nuevos, ya sea por un tema de recursos o por un tema de estructura tradicional. Además, todavía será difícil que una supervisión de alguna institución gubernamental educativa que regule los centros escolares, tolere un cambio en este esquema, pues la mayoría de estas instituciones, por lo menos en América Latina, sigue con un paradigma educativo bastante atrasado e incluso errado de hacia dónde va la educación en el mundo.
Lo que sí podemos hacer es encontrar estrategias para modificar los espacios que tenemos o salir de ellos de alguna manera. En este sentido, presento algunas propuestas que nos permitan explorar distintas formas de trabajo con los estudiantes y que puedan facilitar su aprendizaje.
Así, partiendo desde lo sencillo podemos crear un espacio distinto. «Muchos factores importantes que impactan en los resultados de aprendizaje, se pueden cambiar sin necesidad de gastar mucho y pueden ser reorganizados por maestros y estudiantes, como el acomodo del salón, la elección de materiales de aprendizaje que se exhiben, o el color de las paredes» (Barrer, 2013).
Transformar el aula
Algo fundamental es empezar a transformar el aula, comenzar a crear un espacio que sea amigable con los estudiantes, que también refleje sus gustos e intereses y que permita ser también un espacio de expresión, pero de expresión real, libre y basada en los intereses e inquietudes de los estudiantes.
Pixabay.com (2016)
La mayoría de las veces vemos salones muy sobrios, pintados de colores neutros como café, gris o blanco, y con muy pocos adornos o elementos extras. Tradicionalmente los salones se han mantenido así con el argumento de no «distraer» a los alumnos, aunque más bien creo que ha sido para no estimular su creatividad ni su pensamiento divergente.
Que los estudiantes se apropien de su salón, genera una mejor disposición al espacio, se sentirán más contentos de estar ahí, pero también fomenta la identidad y cohesión del grupo.
Mesas de trabajo
Permitir, por ejemplo, que los estudiantes se integren en mesas de trabajo, agrega un componente de interacción y colaboración que puede facilitar el aprendizaje de manera sustancial. Las mesas de trabajo en grupo, son ideales para que los estudiantes generen aprendizaje de manera colaborativa a través del hacer y la resolución de problemas.
Pixabay.com (2016)
Algo que va a ocurrir, y que es muy importante tener en cuenta, es que estas mesas de trabajo seguramente detonarán una interacción distinta en los alumnos. Recordemos que el aprendizaje entre pares es mucho más eficaz, pero para que ocurra debemos permitir el cuchicheo que genera el diálogo y el intercambio de ideas.
Desde la perspectiva del profesor, este esquema podría generar más ruido y distracción de lo normal, sin embargo, tenemos que tener muy claro que ese ruido y distracción también es parte del aprendizaje, pues en la mayoría de los casos provendrá del trabajo colaborativo que se está generando.
Es muy importante señalar que estas mesas de trabajo solo funcionarán si el maestro diseña actividades específicas para este esquema. Si se pretende dictar una clase de la manera tradicional, este esquema no tendrá sentido y probablemente no veremos la colaboración entre los estudiantes.
Acabar con las filas de bancas
Además de las mesas en equipos de trabajo, los salones pueden ser reacomodados de mil maneras distintas: en herradura, en círculo, en filas encontradas, etc.
Pixabay.com (2017)
Cómo acomodar el aula también puede depender de las actividades de aprendizaje que se tengan planeadas, pero sin duda lo importante es que el salón no se quede estático, ni los alumnos tampoco.
El aprendizaje debe moverse dentro del salón, por eso no puede quedar estático. Y para que ello ocurra debemos tratar de que el aula siempre cambie.
Trabajar en otros espacios
Lo ideal sería también comenzar a trabajar en otros espacios, como patios, jardines, salones distintos. Sacar a los estudiantes de su rutina habitual hace que se sientan mayormente motivados y que salgan de la monotonía del salón de clases. Una vez más, que ocurra un aprendizaje exitoso radicará en las actividades que se diseñen para estos nuevos espacios.
Pixabay.com (2013)
Incluso, si el centro educativo lo permite, hasta se podría ir a trabajar un día fuera del colegio, a un lugar cercano como un parque o una biblioteca. Así, también comenzamos a sacar a los estudiantes al mundo y no los dejamos encerrados en un espacio escolar.
Vincularse con la comunidad es fundamental para tener un aprendizaje real. «Estallar la burbuja del aula para que los estudiantes salgan a caminar y cuestionen las realidades que habitan en sus barrios es un ejercicio que transforma las aulas en laboratorios de ideas y soluciones» (Barrantes, 2019).
Conclusión
Transformar el salón de clases, crear nuevos espacios de trabajo, mover el mobiliario de los salones y a los alumnos, hoy debe ser una propuesta presente en todos los centros educativos.
Cómo vemos, hay muchas maneras de trabajar la movilidad del aula, y hay muchas otras que aquí no se mencionan. Pero lo más importante es hacerlo, perderle el miedo a moverse y a movernos junto con los alumnos.
Pixabay.com (2015)
Es verdad que para quienes provienen de modelos educativos tradicionales, y que han estado dando clases bajo ese mismo esquema por muchos años, cambiar no será fácil al principio, pero sin duda será un reto que también transformará al maestro.
Un aula que no se mueve es como una pesada roca que deben cargar los estudiantes todos los días. Un aula que se mueve, es como un río por donde fluye el aprendizaje y las experiencias.
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A partir de ahora,
las escuelas públicas o privadas de educación básica que utilicen uniforme, no
podrán obligar a que las niñas utilicen falda, como ha sucedido desde hace
muchos años. Además, se abre la posibilidad para que los niños que así lo deseen
llevar falda en lugar de pantalón.
“Creo que quedaron atrás las épocas en donde las niñas tenían que traer falda y los niños tenían que traer pantalón, yo creo que eso ya pasó a la historia. Los niños pueden traer falda si quieren y las niñas pueden traer pantalón si quieren; eso es una parte de la equidad, de la igualdad”, señaló la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Shemibaum.
En un Tweet, la Secretaría de Educación Pública (2019) comenta que: “A partir de hoy, las niñas, adolescentes y jóvenes podrán elegir libremente usar pantalón o falda en las escuelas primarias y secundarias públicas de #CDMX. Con el #UniformeNeutro fomentamos la igualdad de derechos y la equidad de género desde la #EducaciónBásica” .
A partir de hoy, las niñas, adolescentes y jóvenes podrán elegir libremente usar pantalón o falda en las escuelas primarias y secundarias públicas de #CDMX.
Este anuncio, podría ser considerado como un triunfo para todos los que pensábamos que los uniformes con falda obligatoria remarcaban notablemente las diferencias de género propiciando la inequidad, pues limita a las mujeres en muchas de las actividades que realizan en la escuela, entre otras cosas, tal como lo señalé en el artículo “Uniformes escolares y género: una historia de faldas y pantalones”.
Lamentablemente este anuncio se ha manejado en un sentido machista, pues la mayoría de los medios se han enfocado en que “los niños podrían usar falda” (lo cual no debería escandalizar a nadie) y no en lo realmente importante: que ya no se obliga a las niñas a lleven falda.
Milenio, por ejemplo, titula su nota como “Niños podrán usar falda en la CdMX” (Almazán, 2019) mientras que El Financiero (2019) se pregunta si “¿La CDMX está lista para que los niño usen falda en la escuela?”. Comentarios así que sólo destacan ese hecho, han estado circulando durante todo el día por la red. Por eso mismo, este hecho es muy importante, ya que aún seguimos atrapados en un modelo de pensamiento poco incluyente.
Afortunadamente, hay otras posturas más incluyentes que se han generado a partir de esto, como la que expresa el Museo para la Memoria y la Tolerancia (2019) en un Tweet: «El uniforme neutro ayudará a dejar en el pasado los roles de género machistas que fomentaban la desigualdad. Ahora sigue hablar de la libertad de trate el cabello largo y suelto. La educación debe formar mejores personas y mejores ciudadanos, siempre en la equidad y el respeto de su dignidad»
Por eso, que esta
medida se haya tomado es muy importante, porque el cambio comienza justo ahí:
en la escuela.
Video completo
del lanzamiento del Uniforme neutro.
Aquí el video del Gobierno de la Ciudad de México (2019) completo del lanzamiento de este nuevo programa de uso de uniformes neutro:
Alumnas en España
pide usar pantalón
Mientras esto
pasa en la Ciudad de México, en otros países también es una petición
recurrente. En un caso reciente, cerca de 320 alumnos del colegio Santa María de la Hispanidad, en Madrid, España, solicitaron
la escuela que la mujeres pudieran utilizar pantalón como parte del uniforme, y
no solo falda (Portilla, 2019).
En el artículo
publicado por el diario el País de España, se explica que según una de las mamás
del colegio. explican que “Las niñas ven como
discriminatorio el hecho de que no puedan llevar pantalón largo, hay muchas actividades del
día a día en el colegio que no pueden hacer como el resto de compañeros.”
(Citado en en Portilla, 2019)
A esto, también se suma que las
niñas comentan que pasan frío, se les sube la falda con el aire, algunas tienen
complejo físico o simplemente no pueden correr a gusto (Portilla, 2019).
Otro caso es el de una niña del Colegio Pureza de María, en Granada, España, que solicitó a través de la página web de peticiones Chgange.org, firmas para que en su colegio se permita elegir entre el uso de falda o pantalón a raíz de un cambio de uniforme que se efectuó en el centro educativo (Change.org).
Referencias
Secretaría de Educación Pública [SEP_mx] (2019, 3 de junio). A partir de hoy, las niñas, adolescentes y jóvenes podrán elegir libremente usar pantalón o falda en las escuelas primarias y secundarias públicas de #CDMX. Con el #UniformeNeutro fomentamos la igualdad de derechos y la equidad de género desde la #EducaciónBásica. [Mensaje publicado en Twitter]. Recuperado el 3 de junio de 2019 de: https://twitter.com/SEP_mx/status/1135634400341831686
Gobierno de la Ciudad de México [GobCDMX] (2019, 3 de junio). Presentación del Uniforme Neutro. [Archivo de Video en Youtube] Recuperado el 3 de junio de 2019 de https://www.youtube.com/watch?v=GE6nJZHfIUc.
Estudiantes de México. Imagen: Secretaria de Educación Pública (2017)
Introducción
Los uniformes han
acompañado al sistema educativo desde hace siglos. Pero ¿Para qué sirven
exactamente? ¿Qué función cumplen dentro del sistema educativo? Esas son
algunas de las preguntas que intentaré contestar en este ensayo
La pertinencia de
hablar sobre los uniformes escolares hoy, se enmarca dentro del contexto de
nuevos modelos educativos que se han comenzado a generar en el sistema
educativo, de estrategias alternativas y metodologías innovadoras, que suelen
centrarse en el desarrollo individual de las personas, por lo que ¿tendría
sentido el uniforme en este contexto?
Además, este ensayo es también complemento de otro que escribí anteriormente: “Uniformes escolares y género: una historia de faldas y pantalones”, en el que hablo sobre el uso de las faldas escolares como un tema que tenemos que revisar desde una perspectiva de género. Por cierto, retomo ese tema aquí también.
Pretendo ser lo más imparcial en este tema, pues respeto que algunas escuelas decidan utilizar uniforme ya que quizá les funciona de alguna manera, sin embargo, creo que es bueno conocer un poco más sobre los uniformes en la escuela, pues es un elemento que está presente en la cultura escolar, y así tratar de señalar de la manera más objetiva posible, las distintas visiones sobre ellos.
Estudiantes de la India. Imagen: Pixabay.com. (2010)
La uniformidad
Pensemos en el significado de la palabra “uniforme”. Es tan común, y la repetimos tanto en los colegios, que perdemos de vista lo que quiere decir. Uniformar significa igualar, no diferenciar, homogeneizar, estandarizar, hacer que todo se vea más o menos parecido.
Creo que en este
punto encontramos una de las primeras contradicciones que tiene el uso de
uniformes con las nuevas propuestas educativas. La mayoría de los nuevos
modelos, metodologías y estrategias, se han comenzado a centran en el
estudiante, en su propio proceso de aprendizaje y en sus intereses.
Estudiantes de Belice. Imagen: Pixabay.com (2016)
Así, si el aprendizaje centrado en el estudiante busca que este se desarrolle según sus intereses y aptitudes individuales, pero por otro lado con el uso de uniforme se busca que todos sean iguales, queda claro que entramos en una contradicción. Creo entonces que el uniforme escolar podría ser una práctica de la “vieja escuela” que quizá sería bueno debatir.
Una historia llena de uniformes
El uso de los uniformes en los sistemas educativos, tiene bastantes años y han convivido con la humanidad en distintos procesos históricos. Los uniformes jugaron papeles importantes desde la época colonial hasta la revolución industrial, tal como lo explica Dussel (2007):
“Desde la Colonia, las políticas de uniformación estuvieron vinculadas al disciplinamiento de los cuerpos indóciles, de los cuerpos de aquellos que no eran capaces de autorregularse ni autogobernarse: mujeres, negros, aborígenes, clases pobres, inmigrantes, infancia temprana”. P.143
Estudiantes de Japón. Pixabay.com (2016)
Tal como lo explica la misma autora, durante la Revolución Francesa el uniforme en los niños también jugó un papel importante para la consolidación de la idea de igualdad:
“La Revolución Francesa la que estableció una equivalencia entre uniformidad, homogeneidad y democracia, e hizo de ello el símbolo de la igualdad plebeya. Los uniformes utópicos de los niños de la Revolución Francesa enfatizaron la producción de un cuerpo social homogéneo e igualitario, que supuestamente borraba todas las diferencias pero al mismo tiempo producía una incrementada individualización y autonomización. Los uniformes fueron efectivos dentro de un régimen de poder que pensaba al cuerpo como propiedad social y al transgresor como traidor o ciudadano desleal” p.141.
El uso de uniformes, así como otras prácticas que tenía la escuela, también estaba aosciados a ideas de modernidad. Por ejemplo, en la Colombia de finales del Siglo XIX y principios del XX, la educación estaba muy orientada a esta idea de civilidad moderna, como lo señala Aldana (2016).
“Así, en la escuela se aprendía a ser modernos, esto es, a ser y actuar como sujetos civilizados. Para ello se buscó erradicar las formas de vestir, de hablar y de alimentarse que se consideraban una amenaza al proyecto moderno. En general, se trataba de corregir las costumbres, moderar las acciones y de cultivar nuevos hábitos urbanos que legitimaran un sistema de valores y unas formas culturales modernas e ilustradas frente a otras consideradas vulgares y populares”. p.46
Aula de Argentina. Imagen: Argentina.gob.ar (2018)
Como siempre en educación, el tema es un poco más profundo. Si vamos a hablar de uniformes, también tenemos que recordar que estamos hablando de educación estandarizada, así ha sido por siglos. Para la Revolución Industrial, el sistema educativo pensado así le vino como anillo al dedo, pues se comenzó a ver a la educación como una manera de satisfacer las necesidades de producción del momento y para ello se requería el mismo orden y disciplina que en cualquier fábrica.
De este modo, en
esta producción en masa de personas, podríamos decir que los uniformes escolares
se convirtieron en el empaque del producto que cada una de las escuelas ofrecía
en sus alumnos. Cada una con su sello especifico, pero con un mismo fin productivo,
y para el “bien” de la sociedad.
Uniformes e identidad
En la actualidad, los uniformes siguen teniendo vigencia en la escuela, tanto en los colegios privados como públicos, donde suele usarse también como una forma de generar identidad y de lograr una estética que además se comparte con el diseño de la escuela en cuanto salones, mobiliarios, materiales y formatos de la institución educativa (Dussel, 2001).
Estudiantes de Irán. Imagen: Pixabay.com (2018)
Es decir, si lo viéramos desde un punto de vista de la mercadotecnia, los uniformes también ayudan a crear una marca. Hay escuelas que son fácilmente reconocibles por sus uniformes, pero también, nada da más sensación de orden y control que entrara a una institución educativa y ver a todos uniformados.
En el caso de las escuelas públicas tanto en México como en Latinoamérica, es difícil encontrar un centro educativo gubernamental que no use uniformes, y esto también tiene que ver con la construcción de una identidad que puede ser local, estatal o nacional. Sobre esto, Dussel (2007) explica:
“En los países latinoamericanos, el uso de los uniformes escolares estuvo asociado a la construcción de una identidad nacional homogénea y homogeneizante, que sostuvo a la par promesas de igualdad e inclusión subordinada, y mecanismos institucionales de control y disciplina sociales muy autoritarios”. p. 131.
Esto, por otro lado, ayuda a crear una noción de unidad. En muchos países los uniformes tienen características similar muy particulares, como en el caso de Cuba con el uso de los pañuelos en el cuello, Chile y sus unformes azules con blanco y jumpers que los llevaron a ser apodados como pingüinos en las revueltas estudiantiles de ese país, y Argentina donde en casi todos los colegios los alumnos usan delantal.
Estudiantes de Cuba. Imagen: Jones, A (2003).
En otros, se pueden ver más variaciones, sin embargo, hay muchos claramente reconocibles. En México el suéter verde y pantalón o falda gris, siempre nos remitirá a una secundaria pública.
Uniformes, disciplinamiento y control
Los uniformes
también son forma de control que busca orientar a las personas en un sentido que
sea aprobado por la sociedad, o bien de homogeneizarla, como sucedió en el caso
de Estados Unidos. Dussel (2001) en su texto explica:
“En el caso norteamericano, los uniformes fueron usados para las escuelas de las minorías (indígenas, mujeres) como forma de disciplinamiento riguroso del cuerpo y de incorporación de otras pautas estéticas y corporales. Recientemente las escuelas públicas urbanas adoptaron uniformes, destinadas a combatir la vestimenta de gangs y rappers”. p. 67.
Estudiantes de Chile. Imagen: Ministerio de Educación de Chile (2018)
Adicionalmente a esto, los uniformes son una manera de mostrar una imagen externa, pero también son una forma de recuperar cierta autoridad por parte de las escuelas, como lo explica Dussel (2007):
“De modo bastante evidente, los
uniformes constituyen un intento por parte del sistema escolar de recuperar
autoridad. Abogar por los uniformes supone que el uso de un código de
vestimenta común y estricto proveerá́ una imagen de respetabilidad y orden muy
necesitado dentro de las escuelas y también en la relación de las escuelas con
la sociedad más amplia”. p.148
Así, los
uniformes para las escuelas son una manera de evitar y controlar que los
estudiantes utilicen algún tipo de prenda u objetos adicionales que puedan no
estar permitidos en los reglamentos escolares, como las minifaldas. Esto no
solo ocurre en las escuelas estadounidenses, también es común en las escuelas mexicanas
y latinoamericanas.
Uniformes y género
Es
interesante señalar en este punto, que existe un componente de género en el uso
de uniforme también, pues muchas de las restricciones afectan de manera más
específica a las mujeres.
“Hay un tema de género pendiente en cuanto al uso de los uniformes escolares. En muchas escuelas se considera que los niños deben usar pantalón y las mujeres falda obligatoria, no dejándolas a ellas, en la mayoría de los casos, elegir si prefieren llevar pantalón al igual que sus compañeros”.
Sobre este
aspecto Dussel (2007) comenta:
“Que los estudiantes se presentaran limpios y ‘adecuadamente vestidos’ fue siempre parte de lo que se suponía que la escuela debía lograr. Más recientemente, minifaldas, maquillaje, aros, desnudez del abdomen o de determinadas partes del cuerpo, y colores brillantes o llamativos, están entre las muchas prendas de vestir y prácticas de vestimenta que han quedado sujetas a regulación y debate en las escuelas estadounidenses”. p.144
Como vemos, la
mayoría de las restricciones están relacionadas a aditamentos y formas de
vestir de la mujer, y en el caso de los hombres, generalmente se limitan al
corte del cabello.
Estudiantes de Colombia. Ministerio de Educación Nacional de Colombia (2018)
Por otro lado, en algunos otros países como Argentina, se utilizaba el guardapolvo o delantal, que buscaba ser un vestuario que democratizara la escuela, homogeneizando la apariencia, pero a su vez, que fuera higiénico y económico (Dussel, 2001), a lo que se sumaba además una preocupación moral, en especial en cuanto a la vestimenta de las mujeres:
“las mujeres, naturalmente débiles de carácter y con tendencia la superficialidad, eran más pasibles de caer en tentaciones que los hombres; y por eso sus apariencias debían regularse con mucho más celo, también, por supuesto, para garantizar su ‘decencia’ y su pudor” p.68.
En ese entonces, también ya se mencionaba el tema del lujo y la ostentación que podrán mostrar las mujeres al llevar vestidos caros, que en algunos casos podía llegar a ser considerado inmoral. Pero también se pensó que el uso del delantal podía ser una buena manera de igualar y evitar el contraste entre niños ricos y pobres (Dussel, 2001).
Uniformes y clases sociales
Uno de los argumentos más comunes a favor del uso de los uniformes, tiene que ver con su uso para mitigar la diferenciación de clases sociales. Este es un aspecto es interesante, que ha tenido relevancia en el pasado y actualmente sigue vigente, pues a través el uso de ciertas marcas de ropa se puede diferenciar entre los que tienen mayor o menor poder adquisitivo.
En ese sentido,
el uniforme puede ser una herramienta interesante, que ayude a frenar las
diferencias económicas que puede haber entre los estudiantes, o por lo menos, a
controlarlo.
Cuando Bill
Clinton era candidato a presidente de Estados Unidos en 1996, este tema estuvo
presente en su agenda política. Él se convirtió en uno de los mayores
promotores del uso de los uniformes en las escuelas públicas de todo el país,
pues consideraba que su uso podría ayudar a controlar la violencia juvenil.
Estudiantes de Estados Unidos. Freepik.es (s.f.)
En ese entonces salieron a la luz algunos casos de adolescentes que habían matado a otros para robarles sus tenis deportivos de marca o sus chamarras de diseñador. Así, se comenzó a analizar que el uso de uniforme escolar podría incidir para la disminución de la violencia en las escuelas y entre los jóvenes (JET, 1996).
Para Bill Clinton, si el uso de uniformes “significaría que los adolescentes dejaran de matarse unos a los otros por una chamarra de diseñador entonces las escuelas públicas deberían pedirles a sus estudiantes el uso de uniforme” (Mitchel, 1996). Esto parece haber funcionado en algunas de las escuelas y zonas que se ejecutó y en las que disminuyó la violencia entre estudiantes (Dussel, 2001).
Por otro lado, el uniforme puede ser una prenda que se use para la escuela únicamente. En algunos casos, los uniformes son algunos de las pocas prendas con las que cuentan algunas personas de escasos recursos. Esto también viene acompañado, por lo menos en México, de apoyos gubernamentales para que las familias que tienen a sus hijos en escuelas públicas puedan adquirir gratuitamente los uniformes escolares.
Uniformes y libertad de expresión.
Otra crítica a los uniformes escolares que suele hacerse, es que limitan la libertad de expresión, además de que no les permite a los estudiantes desarrollar una identidad personal, y mucho menos, mostrarla. No perdamos de vista que, a través de nuestra vestimenta, también estamos comunicando.
Estudiantes de la India. Freepik.es (2018)
A través de la ropa damos a conocer nuestra ideología, nuestra forma de ser, de pensar y definimos cómo queremos que el mundo nos vea. El uso de uniformes es también una manera de coartar eso, de no permitir que se expresen otras voces que puedan incluso resultar disruptivas según los estándares sociales.
Entonces, se trata también de un tema de imágen, de cómo la comunidad y la sociedad ve a los estudiantes, a los niños y jóvenes que asisten determinada escuela y de si su vestimenta representa orden, lo cual iría de la mano con que se cumplirán sus metas educativas.
En pocas palabras, se trata de hacer que se vean “respetables” para el entorno, personas de bien que no representan ningún peligro para los estándares sociales, sino todo lo contrario.
Legislación en México
¿Qué dice la legislación en México sobre este tema? Nada. En la Ley General de Educación no se habla para nada de la vestimenta de los estudiantes. De hecho, en el caso de la educación pública, en ninguna ley o documento se solicita el uso de uniformes de manera obligatoria, e incluso está prohibido negarle el acceso a la educación a un niño por este hecho, pues se estaría violando el artículo 3º de la Constitución.
Estudiantes de Bali. Imagen: Pixabay.com (2010)
Sin
embargo, lo curioso es que tanto el Gobierno federal como los gobiernos
locales, cuentan con programas de apoyo para la adquisición gratuita de uniformes
escolares para los alumnos de educación básica. Incluso, en alguno estados
estas medidas son una ley,
como en la Ciudad de México.
Comencé este texto pensando que escribiría algo relativamente corto sobre este tema, pero después un rato me di cuenta que el tema de los uniformes escolares tiene mucha más tela de dónde cortar que lo que vemos en apariencias sobre ellos.
Si
bien mi postura siempre fue y será antiuniformista, reconozco que hay
situaciones particulares que obligarán a las instituciones a tomar esta medida.
Lo que sí puedo decir, es que es importante que se justifique plenamente su
uso, y que alumnos y padres de familia entiendan el por qué.
Estudiantes de México. Imagen: Secretaria de Educación Pública (2017)
El hecho de muchas veces no señalar esta justificación, hace que los estudiantes tomen esta medida como arbitraria, sin sentido, pasada de moda, o de la «vieja escuela». Sin embargo, también entiendo que muchas veces se trata de una tradición, o un rito que las escuelas quieren conservar por un tema de identidad, y de la cual los alumnos pueden estar de acuerdo.
Lo que sí tenemos que tener claro es que la sociedad actual está cambiando rápidamente y los uniformes comienzan a desaparecer de muchas esferas sociales, no sólo de las escuelas. Temas relacionados a la reivindicación de una propia identidad y de la libertad de expresión, entran en esta discusión, que seguramente se potencializará en el futuro.
Sirva
pues este texto como un buen contexto, aunque muy acotado, de todo lo que podría
implicar el uso de uniformes en las escuelas.
Referencias.
Dussel, Ines (2007) Los uniformes como políticas del cuerpo. Un acercamiento foucaultiano a la historia y el presente de los códigos de vestimenta en la escuela. En Pedraza, Zandra (Comp.) Políticas y estéticas del cuerpo en América Latina. Pp. 131-160. Colombia: Universidad de los Andes. Recuperado el 23 de mayo de 2019 de: https://repositorio.uniandes.edu.co/bitstream/handle/1992/26256/u298917.pdf?sequence=1&isAllowed=y#page=131
Aldana Bautista, A. (2016). Notas para una genealogía de códigos de vestir y tecnologías estetizantes en la escuela colombiana. Pedagogía Y Saberes, (44), 35.46. https://doi.org/10.17227/01212494.44pys35.46
Pixabay.com [DEZALB] (2010, 22 de octubre) lindia-los-escolares-niños-uniforme [Archivo de imágen] Recuperado de: https://pixabay.com/images/id-919183/
Continúo en esta búsqueda por encontrar aquellas cosas que la escuela no enseña, aunque sí debería. He leído bastante, he realizado sondeos, platicado con alumnos y exalumnos sobre el tema, y lo que más me sorprende, es que casi todos piensan qué hay muchas otras cosas que se podrían aprender en la escuela más allá de la parte netamente académica y que serían de mayor utilidad.
Por Emiliano Leal Sorriente
Imagen: Pixabay.com (2017)
Hace poco realicé un sondeo sobre aquellas cosas que les habría gustado aprender en al escuela, y aparecieron algunas muy interesantes. Una de las más señaladas fue: educación emocional.
Pareciera que en el mundo actual, el manejo de la emociones no es cosa fácil, o por lo menos eso queda en evidencia cuando la educación emocional es uno de los temas más señalados si consultamos sobre qué más debería enseñarse en la escuela.
Comprender nuestras emociones, por qué nos sentimos de determinada manera, poder controlar nuestras respuestas ante determinadas situaciones para sean más racionales que emocionales, o bien entender cómo se está sintiendo el otro, en una búsqueda de empatía, creo que es algo que se puede y se debe enseñar.
Visiones variadas
Por años, las escuelas le han dado la espalda a este tema. No todas, pero muchas consideran que es un tema que excede sus “atribuciones” y que no deberían ir más allá de los términos más académicos. Por lo menos la educación tradicional, no contempla el tema emocional en su currículum, ya que piensan que eso debería abordarse sólo en casa.
Imagen: Freepik.es (2018)
Contrariamente a esta postura, las tendencias educativas alternativas (por lo menos las que más conozco) como Montessori, Waldrof o Decroly, suelen darle a este aspecto una importancia prioritaria, incluso a veces sobre otros aprendizajes.
¿Por qué habrá visiones tan distantes sobre este tema entre
la educación tradicional y alternativa? Sólo se me ocurre pensar que se debe
justamente al objetivo principal que se busca con la educación: desde la mirada
tradicional se busca personas estandarizadas y en masa (la visión proveniente
desde la revolución industrial) en tanto la mirada alternativa tiene puesto el
centro en el estudiante y su desarrollo integral e individual.
Una nueva tendencia
Acabo de leer un artículo muy interesante donde jústame se habla de que en Islas Canarias, España, se atrevieron a disminuir las horas de matemáticas y lengua para dar clases de educación emocional de primero a cuarto de primaria. Sin duda una apuesta arriesgada, pues la tendencia suele ser que tanto matemáticas y lengua sean lo principal, o por lo menos así se evalúa en la mayoría de las pruebas estandarizadas.
Imagen: Freepik.es (2019)
90 minutos semanales en total de educación emocional, “una
asignatura obligatoria que les enseña a identificar sus estados de ánimo en un
horario arañado a las clases de Matemáticas y Lengua, algo que al principio
sublevó al profesorado” (Torres, 2019). Interesante también que como en muchos
otros casos, la resistencia al cambio por parte de los profesores se hizo
presente.
Otro dato que llama la atención en el artículo es que “solo dos países de la UE imparten educación emocional como materia obligatoria: Reino Unido y Malta” (Torres, 2019) y aunque sí se pueden encontrar propuestas en escuelas de otros países, en ningún lado es obligatorio.
Eso es algo que pareciera estar por cambiar, pues en el artículo también se menciona que la OCDE, que es la que establece los criterios de la famosa Prueba PISA sobre educación, además de evaluar solo matemáticas y comprensión lectora, ya está comenzando a pensar en incluir algo de habilidades sociales, tardía y tímidamente desde mi punto de vista.
Imagen: Freepik.es (2018)
El objetivo de educar emocionalmente
El concepto de educación emocional como tal no es nuevo, pero pareciera que recientemente comienza a tomar mayor fuerza. El Informe de la UNESCO “La educación encierra un tesoro” (Delors, 1996) ya se señalaba la importancia de aprender a ser y aprender a vivir juntos, desarrollando la comprensión del otro. Y es que tal como lo señalábamos anteriormente, lo cambios de modelo educativo han generado nuevas posturas ante este tipo de temas, así lo indica también García (2012):
“El modelo educativo imperante, en general tiende a ignorar o minimizar los aspectos emocionales y en la medida que el educando asciende dentro del mismo, éstos son cada vez menos tomados en cuenta. Sin embargo como resultado de la revolución educativa generada a partir del surgimiento del constructivismo y el impacto de la teoría de las inteligencias múltiples, se ha abierto un nuevo debate en pedagogía que incluye el papel de las emociones como uno de los aspectos fundamentales a ser considerados en la formación integral del educando”.
Pero ¿qué significa exactamente hablar de “educación emocional”? En su texto “La educación emocional: conceptos fundamentales”, Vivas (2003) define los siguientes objetivos que la educación emocional debería perseguir:
“a. adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones. b. Identificar las emociones de los demás. c. Desarrollar la habilidad de regular las propias emociones. d. Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas intensas. e. Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas. f. Desarrollar la habilidad de relacionarse emocionalmente de manera positiva con los demás”.
Como vemos, todos estos objetivos se relacionan directamente
con cómo podemos gestionar nuestras propias emociones y también la relación de
estas con los demás.
Pero algo fundamental es que para poder trabajar esto, antes
de cualquier cosa, los profesores tendrían que ser los primeros a trabajar sus
emociones.
Imagen: Freepik.es (2017)
La educación emocional surge también como una manera de abordar
nuevos problemas sociales que se presentan. Tal como lo señala Bizquerra
(2003):
“La educación emocional pretende dar respuesta a un conjunto de necesidades sociales que no quedan suficientemente atendidas en la educación formal. Existen múltiples argumentos para justificarla. Así, por ejemplo, un sector creciente de la juventud se implica en comportamientos de riesgo, que en el fondo suponen un desequilibrio emocional, lo cual requiere la adquisición de competencias básicas para la vida de cara a la prevención.” p.9
Y es que hay temas que durante años se han convertido en una
especie de tabú en las escuelas, pero también se transforma en un reto en el
que tenemos que pensar en la construcción de programas, estrategias, contenido,
actividades y formas de evaluación (Bizquerra, 2003), lo cual tampoco es una
cosa fácil.
Algunos ejemplos
El primer texto que escribí de esta serie “cosas que no enseña la escuela pero que sí debería”, habla sobre la propuesta donde se propone la materia de Convivencia de 1º a 3º de primaria, y de Convivencia, respeto y tolerancia de 4º a 6º de primaria (Leal, 2019). En dicha propuesta se establece un bloque completo dedicado exclusivamente a abordar el tema de la inteligencia emocional que se basa en tres aspectos: identificación, control y regulación de emociones.
Imagen: Freepik.es (2016)
En tanto, la propuesta de las Islas Canarias que mencioné anteriormente, sí define de manera más clara en el documento oficial del Gobierno de Canarias, Recursos para la Educación emocional y para la Creatividad, estrategias específicas para hablar de emociones, en específico de la ira, alegría, amor, miedo y ridículo. (Lemes, García y García, 2014).
El ejemplo de Malta es quizá el que más me ha sorprendido hasta ahora, pues el se aborda este tema de manera obligatoria en todos los niveles educativos, desde muchas perspectivas y de forma muy integral. De este programa hablaré detalladamente en otra oportunidad, porque así lo amerita.
Conclusión
Hay muchas visiones y corrientes que tienen que ver con la forma de abordar estos temas en la escuela, en este texto vimos algunos, pero hay otros importantes que no toqué, como los de la inteligencia emocional o las inteligencias múltiples, que tienen mucho que ver con esto.
El tema es extenso, pero sin duda es algo que ya no debe tardar en llegar a las escuelas de manera más directa. Sé también, que hay muchas instituciones que ya están trabajando sobre estos aspectos, aunque no sea obligatorio, como la escuela en la que labor actualmente, lo cual es bastante bueno.
Pero lo que si tenemos que tener muy en cuenta con este tema, es que más temprano que tarde, pasará a formar parte formal de los sistemas educativos de manera más cotidiana, o por lo menos, de aquellos sistemas educativos que no se queden en el pasado.
Vivas García, M. (2003). La educación emocional: conceptos fundamentales. Sapiens. Revista Universitaria de Investigación, 4 (2), 0. Recuperado de https://www.redalyc.org/html/410/41040202/
Bizquerra Alzina, R. (2003) Educación emocional y competencias básicas para vida. Revista de Investigación Educativa, 2003, Vol. 21, n.º 1, págs. 7-43. Recuperado de https://revistas.um.es/rie/article/view/99071/94661
Mucho revuelo en las redes ha causado el acuerdo de la SEP que establece que a partir del siguiente ciclo bastará con que los niños y niñas de primero y segundo de primaria sólo asistan a clases para pasar de grado. Medida muy criticada, pero para mi, es un gran avance educativo.
Al parecer, seguimos pensando en la educación desde la perspectiva de la “reprobación”, de que la evaluación del aprendizaje necesariamente tiene que terminar en un número. Sin embargo, es importante que ya consideremos otras formas de evaluar, pero también, otras formas de pensar la educación de manera integral.
La nueva disposición
Antes de decir por qué, veamos de qué se trata el nuevo cambio:
En el Diario Oficial de la Federación, el 29 de marzo de 2019, se publica el “ACUERDO número 11/03/19 por el que se establecen las normas generales para la evaluación del aprendizaje, acreditación, promoción, regularización y certificación de los educandos de la educación básica.”, fechado el 11 de marzo de 2019.
Dicho acuerdo, firmado por el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, establece “que la evaluación tiene una finalidad esencialmente formativa, al constituirse en la fuente de información para el mejoramiento de la práctica educativa y, en su caso, del esfuerzo de los estudiantes, siendo prioridad de la tarea docente hacer que éstos participen con interés en diversas experiencias educativas, y que las mismas no se vean desplazadas por requerimientos administrativos” (DOF, 29 de marzo 2019).
El Artículo 11, el acuerdo indica los siguientes criterios de aprobación del grado escolar:
Grados
Criterios de aprobación:
Educación preescolar
Se acredita con el solo hecho de haber cursado el grado correspondiente.
1º y 2º de primaria
Se acreditan con el solo hecho de haber cursado el grado correspondiente.
3º, 4º y 5º de primaria
Mínimo 80% de asistencia. Promedio mínimo de 6 final, y haber aprobado al menos 6 asignaturas.
6º de primaria
Mínimo 80% de asistencia. Haber aprobado todas las asignaturas
1º y 2º de secundaria
Mínimo 80% de asistencia. Promedio mínimo de 6 final, y haber aprobado al menos 6 asignaturas.
3º de secundaria
Mínimo 80% de asistencia. Haber aprobado todas las asignaturas
Las críticas
Mucha de la prensa acerca de esta noticia, se han enfocado más en dar a entender que esto baja la calidad educativa de nuestro país, ridiculizando la decisión, y hasta catalogándola de mediocre (sobre todo en las redes sociales). Pero en realidad, desde mi perspectiva, es un gran avance para el cambio real que requiere la educación en nuestro país.
Si lo miramos desde la perspectiva educativa tradicional, clásica, la que ha predominado en casi todo el mundo y que resultaba ad hoc para la revolución industrial, suena a una locura ¿Cómo qué los niños y niñas van a pasar de grado sólo por asistir a la escuela? Pero si lo vemos desde una perspectiva más moderna, es un gran avance educativo.
Incluso, para mi gusto se queda corta, porque se podría haber aprovechado para avanzar mucho más. Y es que ya tenemos que comenzar a pensar en cosas como eliminar las calificaciones, las reprobaciones o acreditaciones subjetivas (ni las rúbricas logran que estos sea algo realmente objetivo), e incluso, la existencia de grados académicos.
Una nueva visión
Así que, si lo
comenzamos a pensar con una visión a futuro y revolucionaria, de lo que
significa educar realmente, creo que es una excelente oportunidad para
replantearnos algunas cosas.
Por ejemplo, entender de una vez por todas que la evaluación no es, en ningún caso, sinónimo de calificación. Ese ha sido un problema, porque pareciera que es la única manera que tenemos para medir el aprendizaje obtenido, urge entonces que ya entendamos que la evaluación no es igual a obtener un número final.
Y ya entrados en este tema, quizá sería bueno que ya acabáramos con la cultura de la reprobación ¿Tiene sentido reprobar todo un año si no se han adquirido ciertos conocimientos? Para un sistema de producción educativa en masa, como la visión que tenemos desde la revolución industrial, quizá sí, pero ya deberíamos plantear otras alternativas.
Por otro lado, seguimos pensando en grados académicos, cuando quizá también ya deberíamos replantearnos eso. Claro que es más fácil colocar a todos por edades y tratar de que obtengan los mismos aprendizajes, para evaluar de manera estándar. Sin embargo, para los desafíos que nos esperan en el futuro, esto es lo menos funcional, y además, impide que cada ser humano desarrolle sus propias capacidades e intereses. Hay modelos educativos como el Sudbury en el que los grados ya no existen.
Y por último ¿Qué tanto le tenemos que exigir académicamente a niños de 6 y 7 años? Coincido también con varios modelos educativos, como el finés, en donde a esa edad la prioridad es una sola: jugar y socializar, básico para adquirir las habilidades sociales que serán tan importantes en el futuro. Y dicho sea de paso, en Finlandia, uno de los países con mejor nivel educativo, la educación básica comienza a los 7 años (Ministry of Education and Culture y Finnish National Agency For Education, 2017).
Conclusión
Si nos quitamos algunas telarañas educativas del pasado, entonces podemos dejar que el aprendizaje fluya de manera más natural, más relajada, sin presiones absurdas para los niños de tan sólo 6 y 7 años de edad. La escuela ya no debe, como solía hacerlo, llenar de información a los niños. Debe ayudarlos a formarse también en su ser, pero además, debe dejar de pretender que podemos medir todo el aprendizaje, porque eso, desde mi punto de vista, es imposible. Hay aprendizajes que no se pueden ni se podrán medir.
Creo que ahora, más que nunca, antes de crear un prejuicio sobre decisiones de este tipo, es importante que evaluemos a mayor profundidad el contexto, pero sobre todo, que no nos quedemos atrapados en medidas educativas que ya son del pasado.
Referencias
Diario Oficial de la Federación (2019, 29 de marzo). ACUERDO número 11/03/19 por el que se establecen las normas generales para la evaluación del aprendizaje, acreditación, promoción, regularización y certificación de los educandos de la educación básica. Recuperado el 22 de abril de 2019 de https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5555921&fecha=29/03/2019
En esta serie de artículos, revisaré algunas de las propuestas existentes sobre aquellos aprendizajes que la escuela no enseña, pero que sin duda serían muy útiles para la vida cotidiana. Más allá del aprendizaje académico, busco las propuestas que dejen un aprendizaje para la vida.
Por Emiliano Leal Sorriente
Desde aprender a cambiar una llanta, a coser un botón, planchar
una camisa, dónde pagar la luz o hasta
cocinarse un par de huevos fritos. Cosas básicas que no enseña la
escuela, aunque debería.
Por lo menos en México y en gran parte de Latinoamérica, las
escuelas y los currículos oficiales se enfocan sobre todo en conocimientos de
los llamados “duros”. En la escuela se aprende química, física, matemáticas,
lengua y geografía, pero ¿qué pasa con los aprendizajes para la vida? ¿aquellos
que nos ayudarán sobrevivir a la vida cotidiana?
Y más aún, mucho se habla de la enseñanza de valores en los
centros educativos, pero ¿realmente se enseña a ser respetuoso, a negociar
éticamente, a resolver conflictos con los demás? Pareciera que todos estos aspectos
no le interesaran la escuela en general, aunque no en todas partes sucede así,
pues hay algunas experiencias interesantes que han surgido o que recién se
comenzarán a implementar.
Tal es el caso de la Comunidad de Madrid, España, donde
Consejo Regional acaba de aprobar que en las primarias se impartan materias que
tiene que ver con habilidades para la vida. Así, de 1º a 3º de primaria, se
impartirá la nueva materia de Convivencia, y de 4º a 6º se incluirá la
asignatura de Convivencia, respeto y tolerancia, y en 5º y 6º la materia de
Creatividad y emprendimiento.
Esta propuesta, podrá ser implementada dentro de los centros
escolares madrileños a partir del ciclo escolar que inicia este año. Aunque es
importante aclarar que, debido al sistema de autonomía que se maneja en los
colegios españoles, cada centro educativo decidirá si lo implementa o no.
Me gustaría analizar lo que se propone en con este nuevo plan de estudios que se puede consultar completo en el Decreto 8/1019 disponible en este boletín de la Comunidad de Madrid y del cual desgloso los temarios a continuación.
Convivencia. 1º a 3º
de primaria
Bloque 1. Valores
Los valores.
Principales valores humanos: Respeto y
amistad.
Bloque 2. Inteligencia emocional y habilidades
sociales
Autoconcepto.
Identificación de emociones. Control
emocional.
Desarrollo de habilidades sociales:
Compañerismo.
Colaboración y trabajo en equipo.
Bloque 3. Convivencia
La convivencia.
Convivir en sociedad:
Respeto a uno mismo.
Respeto a los demás: ser cívico.
Respeto al medio ambiente.
Normas de convivencia en el centro y
en aula.
Resolución de conflictos.
Bloque 4. Los Derechos humanos
Los derechos humanos y su regulación:
Derechos del Niño (1989).
Introducción a los principios fundamentales
de convivencia:
Principio de igualdad y principio de
no discriminación.
Derechos y deberes del alumno en el
centro.
Bloque 5. La comunicación
El proceso de comunicación.
Actitudes para una buena comunicación:
Empatía y escucha activa.
La importancia de una buena
comunicación.
Comunicación en la familia.
Comunicación en la escuela.
Comunicación entre iguales.
Bloque 6. Respeto y tolerancia en el juego y
en el deporte
El juego como medio para el
establecimiento de normas y límites.
Aceptación de reglas y autorregulación
de la conducta.
Bloque 7. Violencia y Acoso escolar
Diferentes situaciones de violencia:
características y tipología.
Acoso escolar y ciberacoso:
Características del acoso escolar,
tipos y perfiles.
Diferencias entre acoso escolar y
ciberacoso.
Creo que los
temas que se plantean en este primer bloque, están bastante bien enfocados y ordenado
es cuanto a la secuencia que deberían seguir. Por ejemplo, me parece acertado
el trabajo que se hace para establecer una base de comprensión sobre valores,
respeto y amistad, para después reforzarlo a través de la revisión de temas
como derechos humanos, igualdad y no discriminación, pero también, el respeto a
uno mismo, al otro y al medio ambiente.
Si bien el manejo
de emociones es algo que sí se trabaja en muchos centros educativos, creo importante
destacar que aquí parece en el segundo bloque, justo después de hablar del
respeto. Y es que definitivamente creo que el control de emociones es
fundamental para asegurar que exista el respeto y también una buena
convivencia, por lo que no me extraña que en ese mismo bloque se hable también
de habilidades sociales.
Algo interesante
es que se plantee que desde tan pequeños trabajen habilidades que hemos visto les
faltan al llegar a la adolescencia, sobre todo lo que tiene que ver comunicación
y empatía. Muchas veces los jóvenes no han aprendido a comunicarse de manera
asertiva, llegando incluso a veces a dañar sus relaciones por no poder
comunicarse efectivamente.
En este sentido
creo que el trabajo de esta habilidad desde la infancia pude ser un gran
acierto, ya que también va de la mano con otras habilidades sociales que se
señalan como el trabajo en equipo y el compañerismo.
Y algo que
también me gustó es el establecimiento de sus propios límites a través de la
creación de reglas y la autorregulación, pues es una forma más constructivista
de hacer entender que hay situaciones que exigen que todos se rijan por un
comportamiento normado y que eso también genera seguridad.
Al final, me
parece muy acertado también incluir un bloque en donde se definan las
situaciones de violencia o las que deberían alertar a los niños y niñas, y
mejor aún, que se incluya una parte que tiene que ver con internet.
En cuanto la
asegunda materia que se imparte para primaria alta, si vemos el temario es
bastante similar pero ya trabaja los temas con mucha más profundidad
Convivencia: respeto y tolerancia. 4º a 6º de primaria.
Bloque 1. Valores
Educación en valores.
Principales valores humanos:
Respeto, tolerancia, y
responsabilidad.
Bloque 2. Inteligencia emocional y habilidades
sociales
Autoestima.
Las emociones. Regulación emocional.
Desarrollo de habilidades sociales:
Empatía.
Asertividad.
Bloque 3. Convivencia
La convivencia: principios
fundamentales de convivencia.
Convivir en sociedad:
Cooperación.
Respeto a la diversidad.
Normas elementales de relación y
convivencia en el centro y en el aula.
Resolución de conflictos de forma no
agresiva, resolución pacífica y autónoma.
Bloque 4. Derechos humanos fundamentales
Los derechos humanos y su regulación:
Declaración Universal de los Derechos
Humanos (1948).
Derechos y deberes recogidos en la
Constitución española (1978).
Introducción a los principios
fundamentales de convivencia:
Principio de igualdad, de no
discriminación y de equidad frente a situaciones de discapacidad y diferencias
por origen, sexo/género.
Derechos y deberes del alumno en el
centro.
Bloque 5. La comunicación
Tipos de comunicación: verbal y no
verbal.
Actitudes para una buena comunicación:
Empatía y aceptación.
La importancia de una buena
comunicación.
Comunicación en la familia.
Comunicación en la escuela.
Comunicación entre iguales.
Bloque 6. Respeto y tolerancia en el juego y
en el deporte
Respeto de las reglas: trasmisión de
valores a través del juego y el deporte.
Desarrollo de competencias a través
del juego y el deporte.
Bloque 7. Violencia y Acoso escolar
Actuaciones que conllevan
manifestaciones de intolerancia: lesiones, amenazas, mentiras y abusos.
Acoso escolar y ciberacoso:
Concepto de acoso escolar y tipos.
Perfiles: víctima, testigo y acosador.
El acoso escolar en redes sociales.
Modos de actuación frente al acoso.
Como vemos en
este segundo conjunto de materias para primaria alta, se vuelven a revisar los mismos
conceptos una vez más, pero de manera más avanzada.
La única observación que tengo hasta este punto, es que quizá la palabra “tolerancia” está de más. Desde mi punto de vista, deberíamos englobar todo en la palabra “respeto” es más que suficiente, ya que además de que una de las definiciones de tolerancia tiene que ver justamente con “Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”, y además se puede confundir con la acepción de “Llevar con paciencia“ (R.A.E, 2018)
Algo que sí me parce bien es que ahora
se incluyen otros conceptos como el de equidad, e igualdad, aunque quizá habría
estado bien incluir algo puntual más de cuestiones de género.
Y por último, la materia de
Creatividad y Emprendimiento para los dos últimos años de primaria. Cabe
señalar que en España, el currículo de secundaria (ESO) ya cuenta con una
materia oficial de emprendimiento, por lo que trabajar este tema desde primaria
sienta nuevas bases que seguramente potenciarán el trabajo que se realiza en
secundaria.
Creatividad y emprendimiento. 5º y 6º de
primaria.
Bloque 1. Competencia emprendedora y espíritu
creativo.
Autonomía y desarrollo personal.
Competencia emprendedora:
Identificación de oportunidades.
Espíritu creativo.
Bloque 2. Cualidades y valores del
emprendimiento.
El emprendimiento.
Características de la persona
emprendedora:
Curiosidad, iniciativa,
responsabilidad.
Habilidades emprendedoras
fundamentales:
Trabajo en equipo, liderazgo,
creatividad, cooperación, iniciativa y autonomía.
La persona emprendedora y su función
dentro de la sociedad.
Bloque 3. Plan de emprendimiento.
El trabajo en equipo.
La comunicación efectiva.
El proyecto de emprendimiento.
La iniciativa.
El plan de acción de un proyecto
emprendedor.
La ejecución.
Lo que me gusta de esta propuesta de trabajo de
emprendimiento para primaria, es que en ningún momento se vincular al
emprendimiento con negocio, es decir, se ve al emprendimiento como una manera
de realizar y gestionar proyectos personales sin tener que convertirlos,
necesariamente en un negocio.
Esta es una visión acertada, pues desde hace mucho tiempo
que se ha instaurado una relación entre emprendimiento y negocios que ha sido
promovida más por ciertos sectores económicos de la sociedad. Pero lo cierto
es, que el emprendimiento no necesariamente tiene que ver con hacer negocios.
El emprendimiento tiene que ver con tener una idea, proponérsela y llevarla a
cabo.
Así pues, creo que plantear esto desde primaria será
sumamente beneficioso para los niños y niñas, pues podrán comenzar a llevar a cabo
sus propias ideas de manera más confiada y con herramientas que les permitan concretarlas.
Conclusión.
Podríamos detenernos mucho más en el análisis de esta
propuesta, pero como aún me gustaría contrastarla con otras experiencias
similares, aun no voy a profundizar demasiado. Lo que si es que me gustaría ya
plantear con la idea de que este tipo de currículos es lo que comenzaremos a
ver en el futuro en las escuelas.
No demerito para nada la enseñanza de las otras materias,
pero si me parece importante destacar que si alguien tiene suficientes
habilidades de vida como las que se están planteando en esta propuestas,
entonces también le será más fácil adquirir el conocimiento que necesite según
las metas que se proponga, o bien, adquirir las herramientas que le hagan
falta.
Además, este tipo de habilidades también influyen en la
generación de una sociedad mejor. Estoy convencido que aprender a comunicarse
mejor y a resolver conflictos, puede ser la gran diferencia en cómo se comportante
las sociedades del futuro, y también de cómo se resuelvan las problemáticas que
se generen.
Será interesante ver que sucede en los primeros años de
aplicación de esta materia en Madrid, así que habrá que darles seguimiento.
Hay un tema de género pendiente en cuanto al uso de los uniformes escolares. En muchas escuelas se considera que los niños deben usar pantalón y las mujeres falda obligatoria, no dejándolas a ellas, en la mayoría de los casos, elegir si prefieren llevar pantalón al igual que sus compañeros.
Recientemente la organización Save The Children Perú, publicó una investigación en la que cuestiona el uso de las faldas obligatorias en los uniformes escolares, pues reveló que la mayoría de las alumnas que participaron en el estudio considera que la falda obligatoria las limita, restringiendo la capacidad de jugar y moverse con libertad (Yllañez, 2019).
El informe y la campaña generada por la organización al respecto, ha generado que en ese país se esté debatiendo el uso de la falda obligatoria para las estudiantes (El Comercio, 2019).
Pero no es el
único país en el que este tema se ha discutido, en España en el 2011 el Tribunal
Supremo determinó que en los trabajos no se podía obligar a que las mujeres
llevaran falda, pero desde 2016 organizaciones de padres y madres de familia
piden que esto también se aplique en las escuelas (Presedo y Pérez, 2016).
En el documento “El uso de la falda escolar y su relación con las desigualdades de género en el sistema educativo”, Yllañez (2019), señala lo siguiente sobre el uso de la falda obligatoria:
“Esa prenda de vestir en las mujeres termina limitando el ejercicio de su derecho al juego, la recreación y hasta la libertad de tránsito en los espacios del colegio y fuera de él. Muchas de las alumnas en más de una oportunidad se han sentido limitadas en saltar, trepar, usar los espacios del colegio en hora de recreo, ya que son usados en la mayoría de veces por los varones, mientras las mujeres usan los espacios alrededor”. (p.4).
Otro aspecto interesante
que revela el estudio, es que cuando se les pregunta a las alumnas cómo se sienten
cuando pueden usar pants (buzo, como se le conoce en Perú y otros países de Latinoamérica)
la mayoría se sienten mucho más cómodas para realizar actividades:
“El 85% de las alumnas indicaron que al usar buzo se sienten bien porque pueden jugar, saltar, correr y trepar, el 10% se sienten en iguales condiciones con los chicos, porque ambos usan el mismo espacio y se desplazan de la misma manera y el 5% mencionan que pueden subir las escaleras sin miedo que la vean por debajo. El 79% de alumnas señalaron que desean que se elimine la obligatoriedad de usar la falda escolar en el colegio”. (p.6)
Si bien es cierto
que este no es el único aspecto que puede de alguna manera promover la
desigualdad de género, creo que es uno de los más urgentes de abordar, ya que
tiene una incidencia directa en el día a día de los estudiantes, tal como se
señaló en las citas anteriores.
Adicionalmente hay algunos testimonios de estudiantes que señalan incomodidad al portar la falda, por ejemplo, en el transporte público o en la calle, tanto por el tema del acoso como por el tema de movilidad (Díaz y Landeta, 2018).
La buena noticia es que ya hay países y zonas en donde se ha logrado un cambio, tal es el caso de Ecuador, en donde a partir de abril de 2018 se estipula que el uso de faldas ya no será obligatorio (Díaz y Landeta, 2018). También en Galicia, España, que se acaba de convertir en la primera comunidad autónoma en permitir la elección de las niñas y adolescentes sobre el uso de falda o pantalón para su uniforme (Huete, 2018).
Creo que es muy
importante que comencemos a establecer una reflexión sobre este tema en el
ámbito educativo, pero sobre todo darse el tiempo de escuchar a las
estudiantes, de todas las edades, pues estoy seguro que tiene mucho que decir
al respecto.
No tendríamos que esperar que se aprobaran leyes para ello, pues creo que ya estamos en una posición en la que debemos abordar estos temas de manera distinta, en donde las mismas escuelas comiencen a tomar medidas que permitan un entorno de mayor igualdad y seguridad, no sólo en cuanto al uso del uniforme.
Y de paso, podríamos cuestionarnos también el uso del uniforme como tal, pero eso es tema para otro artículo.