Mes: febrero 2019

Enseñar tecnología en secundaria desde una perspectiva humanista y de transformación social.

Elaboré este trabajo hace dos años para una secundaria alternativa con la idea de generar un proyecto de tecnología distinto a lo que se trabaja habitualmente y tratando de vincularlo a experiencias reales, fomentando también una visión emprendedora a partir del uso de la tecnología.

Por Emiliano Leal Sorriente.

Introducción

La enseñanza de tecnología en secundaria debe considerar una perspectiva mucho más amplia que la que actualmente suele dársele en casi todos los centros educativos y que generalmente se restringe a conocimientos de informática, programación o robótica.

Sin dejar de reconocer la importancia de estos aspectos, es necesario comenzar a ver a la tecnología como una herramienta útil para promover el cambio social través de la solución de problemas, el desarrollo de nuevas ideas a través de proceso de creación e innovación, la comunicación de ideas a través de nuevos canales y la promoción de participación de la comunidad a través de nuevas formas de interacción con la información.

Adicionalmente, la materia de tecnología en secundaria y sexto de primaria en le escuela para la que se propone debe ser también una materia de servicio y apoyo al resto de las asignaturas, permitiéndole a los alumnos desarrollar a través de una vinculación directa, productos y evidencias que les sirvan para mejorar su proceso de aprendizaje. Así mismo, esto permitirá vincular a la tecnología en contextos reales de los estudiantes, que también beneficiará a los maestros.

En el contexto de la escuela con la que estamos trabajando, es importante también resaltar que se busca promover el uso de la tecnología con una visión humanista, crítica y responsable, que permita a los alumnos utilizarla para generar conocimiento, transmitir ideas, visualizar soluciones y elaborar productos específicos acorde a sus propios centros de interés.

Enseñar tecnología en este contexto, implica también entregarles herramientas y recursos que podrán utilizar en su vida futura según sus propios intereses y necesidades, y con una visión humana y de beneficio social.

Justificación

Hoy en día se la tecnología es un tema importante en la mayoría de las escuelas, tanto como apoyo para el aprendizaje como para la misma formación de competencias tecnológicas en los estudiantes. Sin embargo, el aprendizaje del uso de la tecnología puede resultar demasiado abstracto, pues no se vincula con una realidad cotidiana. Es por ello que se requiere brindarle un contexto en el que el aprendizaje resulte significativo para los estudiantes, y que permita vincularlo con una utilidad real en su vida diaria.

En este sentido, este proyecto busca promover el uso y aplicación de la tecnología conforme a las siguientes cinco dimensiones:

1.- La tecnología como herramienta para el desarrollo de centros de interés y proyectos.

  • Desde esta dimensión, se busca que la tecnología sea vista como una herramienta al servicio de los estudiantes, y no que los estudiantes estén al servicio de la tecnología. Para ello, se considera que una buena manera de hacerlo es vincular la materia directamente con la elaboración de proyectos específicos de tecnología establecidos para cada uno de los ciclos escolares. Esto permitirá generar un aprendizaje significativo que tenga una relación directa con el producto final que elaborarán.

2.- La tecnología y su vinculación con otras materias.

  • Se busca incentivar el uso de las tecnologías en otras materias, ya que la escuela reconoce ciertas deficiencias en este sentido y busca que sus profesores utilicen más la tecnología para mejorar y potenciar el aprendizaje. Para ello es importante señalar que además de otorgarle herramientas tecnológicas a los maestros, se pretende más bien que ellos incentiven a los alumnos a utilizar la tecnología para mejorar su aprendizaje. Es decir, se quiere lograr que los maestros sepan que sus alumnos pueden utilizar recursos específicos para determinados procesos de aprendizaje, pero no necesariamente que sean los maestros quienes utilicen directamente la tecnología en todo momento. Aquí se consideran elementos fundamentales como la búsqueda de información, la elaboración de evidencias de aprendizaje, y productos específicos para las distintas materias según las necesidades de cada asignatura.

3.- La tecnología, la creatividad y la resolución de problemas.

  • La tecnología es una herramienta que tiene comprobado potencial para el desarrollo de la creatividad, la generación de soluciones y la resolución de problemas, lo cual se busca sea aprovechado de mejor manera por los alumnos. El aprendizaje fundamental en este punto para los alumnos, es que pueden utilizar la tecnología para simplificar procesos, generar soluciones creativas, realizar propuestas y expresar ideas. Así mismo, la resolución de problemas en general, puede ser un buen reto con el cual los estudiantes pueden trabajar para fortalecer su potencial creativo y tecnológico.

4.- La tecnología y su impacto social.

  • Hemos visto que en la actualidad las tecnologías han comenzado a tener un impacto social sin precedentes, la llamada revolución de la información o el conocimiento, como ha sido llamada por algunos autores, representa un desafío para la sociedad en el futuro. A través de la tecnología se han cambiado paradigmas económicos, educativos, sociales y mediáticos. Formar una visión crítica en los estudiantes de la escuela con la que se está trabajando se considera importante, ya que forma parte de los ideales de la escuela, y que también puede ser aprovechado por los estudiantes para generar propuestas con un sentido humanista y de cambio social.

5.- Uso ético de la tecnología.

  • Enseñar a los niños y jóvenes hoy sobre el uso responsable y cuidadoso de la tecnología, debería ser una obligación en todas las escuelas. Al enfrentarnos a nuevas formas de interacción social, también nos enfrentamos a nuevos riesgos y conflictos éticos que debemos tener en cuenta. Por ello, desde esta materia se deberá promover también el uso cauteloso y ético de las tecnologías. No estamos hablando sólo del cuidado personal del uso de las mismas, si no también, de las implicaciones en cuanto a responsabilidad y ética que se deben considerar en un mundo tecnológico como el de hoy.

Cabe señalar que trabajar con tecnología basándonos en estos cinco ejes, también se están trabajando las tendencias que a nivel educativo se están desarrollando a nivel mundial. Por ejemplo, del programa oficial de las Secretaría de Educación Pública, se pueden rescatar algunos aspectos que creo es importante considerar para este proyecto también. El Acuerdo 593 de la Secretaría de Educación Pública (DOF, 2011), pone énfasis en el desarrollo de cuatro competencias específica para las materias de tecnología de Secundaria: Intervención (Toma de decisiones, búsqueda de información, búsqueda de alternativas), resolución de problemas (identificación de problemas, búsqueda de soluciones, investigación, argumentación), diseño (representación de ideas, desarrollo de prototipos,  y gestión (organización y ejecución de procesos, identificación de necesidades). En este sentido, podemos concordar con algunas definiciones de lo que implica la formación en cuanto al uso de la tecnología:

“Para la definición de la Formación Tecnológica Básica se consideran diversas posturas. Por un lado, la alfabetización tecnológica que se da en tres niveles: el primero refiere al usuario inteligente, donde los alumnos comprenden las herramientas, conocen la lógica de su funcionamiento y desarrollan las habilidades para su uso; el segundo, denominado de las personas lúcidas, críticas y responsables, donde los alumnos comprenden las lógicas del desarrollo, la extensión de las nuevas tecnologías y la articulación de los factores económicos y sociales con los técnicos como motor de la innovación; el tercero, denominado creativo eficaz, donde los alumnos realizan proyectos técnicos, organizan la producción de bienes y servicios, diseñan y crean objetos técnicos, y desarrollan un pensamiento convergente para la resolución de problemas de manera convencional, así como divergente para hacerlo de manera creativa”. (DOF, 2011)

Sería bueno agregar aquí, que la materia de tecnología vista desde esta perspectiva amplia, también debería ser un espacio que estimule y desarrolle la creatividad en múltiples sentidos, desde donde se buscará el desarrollo más del pensamiento divergente, que del convergente (como lo plantea el programa oficial).

Por otro lado, la enseñanza de Tecnología también debe enfocarse en el desarrollo de habilidades generales que les servirán en otros ámbitos de la vida, por lo que coincido con algunos planteamientos en los que se especifica que dichas habilidades son: Analizar, clasificar, comparar, comunicar, diseñar, elabora, emprender, evaluar, experimentar, explorar, investigar, observar, planificar, resolver problemas y trabajar con otros (Ministerio de Educación, 2012).

Planteamiento

Se busca que la tecnología sea utilizada por los estudiantes como una herramienta que les permita, aprender mejor, vincularla con los proyectos que desarrollan en otras materias, y que les permita pensar en ella para la resolución de problemas.

Para ello se propone el desarrollo continuo de los siguientes temas en el programa, que están relacionados con las cinco dimensiones que se plantearon inicialmente:

  • La tecnología para crear (Pensamiento de Diseño)
  • La tecnología para hacer (El movimiento Hacedores –Makers-)
  • La tecnología para aprender (herramientas de aprendizaje)
  • La tecnología para comunicar (Nuevos medios)
  • La tecnología para mejorar (Proyectos sociales a través de tecnología)
  • Ética y correcto uso de la tecnología
  • La tecnología y la solución creativa de problemas.

Una de las alternativas que podría resultar eficaz para lograr la integración de estos contenidos y las cinco dimensiones que se plantean, sería la utilización de la estrategia de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP).

Proyectos

Debido a que el trabajo de la materia se dará en un esquema de Aprendizaje Basado en Proyectos, para lo cual se propone la siguiente temática para cada uno de los grados con los que se trabajará:

  • 3º de secundaria: Construcción de una solución tecnológico para algún problema de índole social.
    • Este proyecto tendrá como objetivo que los estudiantes integren diversos conocimientos tecnológicos para formular y plantear una solución basada en tecnología a algún problema de índole social. Dicha solución deberá tener un planteamiento de impacto real en la problemática, por lo que requerirá de investigación, generación de solución, búsqueda de alternativas, diseño, y planteamiento de las ideas. Entre las soluciones que podrían generar se encuentran desde aplicaciones móviles, hasta sistemas o dispositivos.
  • 2º de secundaria: Construcción de medios digitales alternativos multimedia.
    • El proyecto busca que los estudiantes comprendan las implicaciones del manejo de información a través de las nuevas tecnologías, fortaleciendo la diferenciación entre fuentes verídicas y falsas. Así mismo, se pretende que exploren las infinitas posibilidades que ofrecen los nuevos medios para genera productos informativos o de entretenimiento con una visión crítica, usando adecuadamente las tecnologías de la información.
  • 1º de secundaria: Construcción de un sitio web que promueva algún tema educativo o de importancia social.
    • El desarrollo de este proyecto está enfocado en comprender herramientas básicas de ofimática, y recursos para construir en la red, sitios, blogs, u otros recursos que permitan enseñar, comunicar y transmitir información. A partir de la construcción de estos productos, se busca que generen un sitio de internet que contribuya a difundir algún tema de importancia social para la comunidad escolar, o el entorno mismo de la escuela. Entre los temas que se podrían plantear se encuentran: Bullying, temas de género, desigualdad, problemas de salud, adolescencia, entre otros.
  • 6º de primaria: Construcción de una galería de recursos tecnológicos que pueden ser usados para el aprendizaje.
    • El objetivo de este proyecto es que los alumnos vayan generando una galería a través de un blog, o bitácora digital, en la que vayan explorando y trabajando diversas herramientas tecnológicas que les permitan mejorar su aprendizaje, y a su vez, les permita construir el conocimiento con el apoyo de estrategias digitales. Aquí se verán herramientas tanto de ofimática, como específicas para generar mapas mentales, presentaciones, diagramas, infografías, audios y videos. Entre las herramientas que se plantea revisar se encuentran:
      • Mapas mentales
      • Infografías
      • Carteles
      • Videos
      • Presentaciones
      • Audios (Podcast)
      • Cuadros comparativos
      • Gráficas e imágenes

Evaluación

La evaluación se trabajará de manera continua según el avance de las distintas fases de cada uno de los proyectos, y se realizará una presentación final o lanzamiento de cada uno de ellos a fin de año, en donde se convocará a la comunidad escolar para que vean los proyectos que se han realizado.


Referencias

DOF (22 de agosto de 2011). Consideraciones para la actualización curricular de la asignatura de tecnología. ACUERDO número 593 por el que se establecen los Programas de Estudio de la asignatura de Tecnología para la Educación Secundaria en las modalidades General, Técnica y Telesecundaria. Diario Oficial de la Federación. Recuperado de http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5205626&fecha=22/08/2011

Ministerio de Educación (2014) Bases Curriculares 2013, 7° básico a 2° medio. Chile.

Imágenes


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Leal, Emiliano (2019, 24 de febrero). Enseñar tecnología en secundaria desde una perspectiva humanista y de transformación social. Recuperado de: https://mirincondeaprendizaje.com/blog/ensenar-tecnologia-en-secundaria-desde-una-perspectiva-humanista-y-de-transformacion-social/

Francisco, el alumno incómodo

Por Emiliano Leal Sorriente

“Profesor, ¿Y eso para qué nos va a servir?” Aunque ésta frase podría parecer lo más normal y legítima para un alumno, en el caso de Francisco era interpretada como un acto de rebeldía. Y es que había un problema con Francisco, era el alumno que siempre estaba distraído con sus dispositivos electrónicos, y que hacía preguntas y comentarios retadores a los profesores.

Su actitud, había provocado que Francisco tuviera mala fama entre los profesores y se convirtiera en uno de esos alumnos a los que consideran “flojos, que no quieren trabajar, quieren que les den todo, vienen a perder el tiempo y a molestar” e incluso algunos lo consideraban hasta un “parásito”.

Pero, ¿Y si de verdad el alumno no tiene interés en el aula y siente que está obteniendo mejores satisfactores usando su teléfono celular? ¿Y si de verdad el alumno quiere saber cuál es la utilidad de lo que está aprendiendo? ¿Qué pasaba realmente con Francisco? O peor aún, ¿Qué sucede con los profesores?

Aunque puede haber varias respuestas para esta idea, en éste caso específico, hay un problema que no es del todo del alumno pero tampoco del todo de los profesores, es decir, es de responsabilidad compartida.

Por otro lado, la ya clásica distracción de los estudiantes en clase con sus dispositivos, o platicando con el compañero, parece alterar bastante al profesorado. “Antes cuando el profesor llegaba a clase los alumnos se levantaban de sus asientos para saludarlo, y nadie decía una palabra mientras el profesor hablaba”, se ha escuchado decir.

Lidia (2006), lo define de la siguiente manera:

“Los años escolares suelen concebirse como pasaje para acceder a la sociedad de los adultos, tanto que muchos niños y adolescentes se ven restringidos casi exclusivamente al rol de alumnos. La maquinaria escolar tiende a establecer una exageración de ese rol observando, registrando, calificando y estigmatizando: “no puede», «no sabe», «no obedece», «es indisciplinado», «tiene mala conducta».

Un primer problema tiene que ver con cómo estamos manejando la libertad en el aula. Desde mi punto de vista muy personal, cosas como disciplina, respeto a la autoridad, atención en clase, entre otras, han sido manejadas con una posición de autoritarismo por parte de los profesores y directivos de escuelas e instituciones educativas por muchos años. Anteriormente el docente representaba saber y poder, pero hoy la autoridad del docente ya no es reconocida por los estudiantes (Lidia, 2006).

Curiosamente creo que estos aspectos, están íntimamente relacionados, y que se trata más bien de un problema de comunicación, donde como ya dije, intervienen tanto alumnos como profesores. No pretendo con esto “traicionar” al gremio docente, al cual pertenezco con mucho orgullo, pero creo que es necesario que comencemos a manejar la autocrítica de manera más amplia, y en algunos casos, que nos autocritiquemos, pues parece que el ego docente a veces puede cegarnos y no permitirnos ver más allá.

¿Qué debemos hacer distinto?

En primera instancia, creo que una solución para el caso de Francisco, tiene que ver con que su forma de ser y de actuar ha generado un perjuicio negativo en torno a él. En este sentido, lo primero sería liberarnos de prejuicios, o por lo menos, tratar de que no influyan en cómo lo trataremos desde el inicio, pues se pueden cumplir, tal como lo señala Murillo (2006):

“Las etiquetas o catalogar a las estudiantes y los estudiantes predispone la actitud ante ellas y ellos, y la forma en que se manejará la disciplina en el aula. A esto se le suma el peligro de que las etiquetas puedan llegar a ser profecías autocumplidoras”. p. 24

Pero esto está relacionado a que hoy debemos generar espacios donde los estudiantes se puedan desarrollar con mayor libertad, donde puedan criticar la clase, la institución,  la materia e incluso al profesor. Por supuesto que muchos dirán que esto sería una locura, la anarquía total, el desorden, y por lo tanto, confundiéndolo con falta de disciplina, poco respeto a la autoridad, o desinterés en aprender.

Desde mi punto de vista, situaciones de este tipo son un área de oportunidad doble, pues podemos tomar nota de sus críticas y evaluar cuáles pueden ser acertadas, y por otro lado, podemos enseñarle a “Francisco” cómo manejar críticas con mayor inteligencia y de manera constructiva.

Como lo señala Murillo (2009) “Tratar de eliminar el conflicto en la escuela es paradójicamente tratar de eliminar en los centros de enseñanza algunas posibilidades de crecimiento y aprendizaje. No es cuestión de vivir en la anarquía, es poder convivir también con el conflicto”.

Otro tema importante  tiene que ver con cómo los profesores están enfrentando a ésta nueva generación, con todo y sus anexos (como los dispositivos móviles). Entender que se trata de una generación distinta, que interactúa con sus dispositivos, pero que a la vez tiene acceso a más información, y en general estar abiertos a sus nuevas ideas y formas de integración, hará que estemos más preparados para tratarlos, pero para esto debemos informarnos más sobre ellos en general.

Es un error no entender que pertenecen a una sociedad distinta, por eso la técnica autoritaria de los profesores ya no está funcionando, ya que lo que dan a entender a los jóvenes las nuevas formas de interacción, en especial en internet, es justamente que tiene una libertad de actuar muy grande. Por lo tanto, lo que debemos enseñar ahora, es a utilizar la libertad con responsabilidad y a que los alumnos generen sus propios límites.

Sin embargo, un estilo permisivo debe cuidar no caer en cosas como las que señala Murillo (2009) que pueden ser tóxicas, como creer que la no imposición de reglas genera afecto a los profesores y provoca que no se porten mal, minimizar acontecimientos negativos sin llamarles la atención, o que definitivamente no le demos importancia alguna a una situación negativa.

Pero otro punto importante está relacionado con el diálogo, que definitivamente debemos mejorar con nuestros alumnos, y ya no desde un punto de vista autoritario, sino, en la búsqueda de soluciones, aplicando nuestra creatividad, que conviertan éste tipo de situaciones en una instancia en donde el alumno pueda aprender algo más que la materia misma que estamos enseñando.

Pero para cumplir con esto, se deben respetar las opiniones de nuestros alumnos, pues tal como lo señala Cubero (2004) sólo “Cuando el maestro tiene una actitud de respeto hacia el proceso evolutivo de la otra persona, entonces puede considerar ‘el no estar de acuerdo’ como una oportunidad de intercambiar opiniones interesantes”.

Conclusión

En concreto, creo que los profesores tenemos la urgencia de cambiar de mentalidad, y entender que ésta nueva generación debe ser abordada y trabajada de distinta manera, y que ya no podemos quedarnos con las viejas estrategias educativas, pues aunque tengamos “20 años dando clases”, la generación de hoy está moldeada y configurada de una forma muy distinta, y que requiere, entre otras cosas, mejorar el diálogo con ellos.

Pero también tenemos que tener en cuenta que hay mucho que aprender de nuestros alumnos, y que cualquier situación se puede convertir en una oportunidad de aprendizaje para ellos también, no hay que desaprovecharla.

Referencias

Lidia S, M. (2006)  Disciplina, autoridad y malestar en la escuela. Revista Interamericana de Educación 41,1 Recuperado el 27 de septiembre de 2014, de http://www.rieoei.org/opinion38.htm.

Murillo A, O. (2009). HACIA UN ESTILO DISCIPLINARIO DESINTOXICADO. Revista Electrónica «Actualidades Investigativas en Educación», 9(1) 1-30. Recuperado el 25 de septiembre de 2014, de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44713054017

Cubero V, C. M. (2004). La disciplina en el aula: Reflexiones en torno a los procesos de comunicación . Revista Electrónica «Actualidades Investigativas en Educación», 4(2) Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44740202

Imágenes

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Leal, Emiliano (2019, 16 de febrero). Fracisco, el alumno incómodo. Mi rincón de aprendizaje. Recuperado de: https://mirincondeaprendizaje.com/blog/francisco-el-alumno-incomodo/

El portafolio de evidencias como herramienta de evaluación en la educación media y universitaria

Este texto habla sobre uno de mis recursos favoritos para la docencia, y fue también, uno de los primeros ensayos que escribí sobre educación. Fue redactado en el 2013 para la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas.

Por Emiliano Leal Sorriente

Resumen

Este ensayo busca establecer algunos de los beneficios y ventajas de la utilización del portafolio de evidencias en la educación universitaria así como su percepción por parte de los docentes y los alumnos, basándose en casos concretos de donde se ha implementado. De esta manera se obtienen algunos puntos clave a tener en cuenta con respecto a la implementación de esta herramienta en la educación media y universitaria. 

Introducción 

A pesar de que en la educación superior existe la tendencia de buscar nuevos modelos educativos, aún se sigue recurriendo a métodos tradicionales de evaluación que se enfocan en criterios cuantitativos (como lo que el alumno ha podido memorizar) y no en criterios cualitativos (como lo que el alumno ha aprendido realmente), y mucho menos, se enfocan en entender cómo ha sido este proceso de aprendizaje (Carreto, 2010). 

En este sentido, en la educación media y universitaria se ha iniciado una búsqueda orientada a explorar nuevas formas de evaluar que permitan determinar el aprendizaje del alumno no sólo de manera cuantitativa, si no, lo que el alumno realmente sabe, así como ciertas competencias acorde a estos nuevos métodos educativos. 

Tal como lo señalan Romero, Hernández, y Martínez (2011): 

“Uno de los elementos sobre los que hace ya tiempo las teorías psicológicas del aprendizaje y las pedagógicas han demandado cambios es, sin lugar a dudas la evaluación. Por diversas razones no ha sido posible imprimir ese giro que la evaluación requiere, no obstante, el escenario actual precisa evaluar procesos y no sólo productos; valorar, no únicamente medir conocimientos” (p. 8). 

En este contexto, comienzan a aparecer muchas herramientas de evaluación que permiten determinar el nivel cualitativo del aprendizaje de los estudiantes, como la evaluación formativa, el estudio de casos, o los portafolios de evidencias, por mencionar algunos. 

En este texto, nos enfocaremos exclusivamente en el portafolio de evidencias como herramienta que permite evaluar de manera de manera cualitativa a los estudiantes mediante un proceso que difiere mucho de los métodos tradicionales de evaluación cuantitativa. 

El portafolio de evidencias 

Un portafolio de evidencias (también conocido como carpeta de evidencias) es un espacio que puede ser físico o virtual, donde el estudiante recopila y organiza elementos entre los que se encuentran trabajos, escritos, fotografías, videos, u objetos de cualquier otra índole que sirvan para registrar una intención de aprendizaje según determinados objetivos (Murillo, 2012).

Esta herramienta, por la forma en la que está constituida, permite que el estudiante adquiera conocimientos integrando en un solo lugar, todos los procesos por los que ha ido pasando para cumplir su objetivo específico, como una investigación, un plan de mejora, un catálogo, entre otros. Esto permite que el estudiante no solo vaya organizando sus entregas y evidencias de forma más ordenada, si no que también le permite ir haciendo una autoevaluación con respecto a su progreso. 

El portafolio de evidencias permite hacer más flexibles los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación, ya que también aporta a una estructura a ese proceso, aunque en el caso de la evaluación debe entenderse que no se trata de una secuencia lineal ni acumulativa, si no de un conjunto de indicadores que nos señala objetivos, estrategias utilizadas y competencias adquiridas. (Hernández, et al. 2006). 

Si bien hay distintas propuestas en cuanto a cómo debe llevarse a cabo la planeación y realización del los portafolios de evidencias, así como las características que deben tener, queda claro que esto dependerá de varios factores como el tipo de materia que se está cursando (Seda, 2002 p. 114), así como el objetivo de aprendizaje que se busca en sí. Por lo que será importante que el docente evalúe cual será la mejor ruta a seguir en la utilización de esta herramienta según su plan de estudios. 

Es importante señalar que si bien el portafolio permite entregarle herramientas al docente para evaluar a sus estudiantes, también le otorgan elementos para hacer una autoevaluación sobre las estrategias de aprendizaje que está utilizando. 

Percepciones de estudiantes y docentes con respecto al portafolio 

Aunque los portafolios de evidencias son una herramienta innovadora de evaluación, orientada conforme a estas nuevas metodologías de enseñanza, pareciera que existe una resistencia entre los alumnos y los docentes en cuanto su utilización, por lo menos en las primeras etapas de implementación. 

Uno de los casos es la experiencia vivida en la Universidad Autónoma de Nayarit cuando se implementa esta herramienta a partir de 2003, tal como lo señalan Romero, et al. (2011):  

“Tal vez los docentes (la mayoría) iniciamos su práctica sin haberlo conceptualizado cabalmente; quizá los estudiantes no tenían el hábito de realizar tantas actividades o, probablemente, un poco de ambas partes. La realidad es que resulta un verdadero hallazgo hablar con un estudiante cuya experiencia con el portafolio sea grata.” 

En su documento, Romero et al. (2011) señalan algunos de los problemas que debieron enfrentar en este proceso, entre ellos que los estudiantes sentían que hacer el portafolio era una pérdida de tiempo mientras que los docentes percibían que su trabajo aumentaba excesivamente. 

Y es que si el portafolio no tiene objetivos claros, y no se ha determinado bien cuáles serán los pasos a seguir, pareciera convertirse en una herramienta muy complicada de utilizar. Pero por el contrario, si se encuentran bien delimitados y estructurados, su complejidad al momento de utilizarlos es mínima. 

En un estudio realizado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, entre 200 estudiantes de la carrera de Ingeniería Química (Carreto, Reséndiz & Moheno, 2010) podemos determinar datos importantes sobre la percepción de los estudiantes sobre el uso del portafolio de evidencias como herramienta de evaluación y que en la mayoría de los casos nos indican una predisposición positiva en cuanto a su uso. 

La mayoría de los estudiantes participantes de este estudio, sienten que mediante la utilización del portafolio han tenido una experiencia significativa de aprendizaje, han podido determinar sus fallas y entender cómo ha sido su proceso de aprendizaje, tal como lo podemos observar en la gráfica 1. 

Gráfica 1. Elaboración propia bada en Carreto, Reséndiz y Moheno, 2010

Otro dato interesante, es la comparativa que se hace con respecto al examen, método de evaluación cuantitativa por excelencia. 

En este punto los estudiantes muestran una tendencia a favor del uso del portafolio, además de sentir que con su uso han adquirido mayores conocimientos, que han sido tomados en cuenta al momento de su calificación, y a su vez, que ésta ha sido más justa, tal como lo podemos observar en la gráfica 2. 

Gráfica 2. Elaboración propia basada en Carreto, Reséndiz & Moheno, 2010

En este estudio también se obtienen otros datos que si bien no son negativos, indican que hay áreas de oportunidad que deben tomarse en cuenta, por ejemplo en cuanto a las dudas sobre la calificación que han obtenido a través del portafolio, dónde 37.5% no tiene dudas, mientras que 59.37% dice que a veces se ha quedado con dudas y 2.08% dice haberse quedado siempre con dudas. Otro punto que se puede considerar es el de si el portafolio de evidencias le permite al estudiante determinar cuánto sabe, donde 54.16% siente que siempre ha podio determinar este punto, 42.70% siente que a veces y 2.08% siente que nunca lo ha podido determinar. 

Otro dato que es importante destacar de este estudio, es que al parecer la realización de los portafolios de evidencias induce mucho menos ansiedad que el examen en los estudiantes, ya que ante la pregunta de si se sintieron nerviosos al momento de realizar el portafolio “8.33% reporta que siempre, 59.79% dice que sólo a veces y 21.87% dice que nunca” (Carreto et al. 2010) . 

Éste último dato es clave, ya que en muchos casos, la ansiedad experimentada por los estudiantes al momento de enfrentar un examen, puede jugar un factor determinante en cuanto a su rendimiento, incluso, muchas veces el fracaso escolar puede estar atribuido a esto y no a la falta de aprendizaje (Bausela, 2005), por lo que una herramienta de evaluación que no provoque dicha ansiedad, tal como lo es el portafolio, puede ser bastante beneficioso para un mejor desempeño de los alumnos. 

Conclusión 

Aunque las cifras señaladas anteriormente parecen prometedoras, es importante reiterar que la utilización del portafolio parece no ser bien recibida cuando es implementada de manera inicial, causando incluso molestia entre los profesores y el alumnado. Por lo que su implementación deberá ser bien planeada. 

Así sucedió en el caso de la Universidad Autónoma de Nayarit, sin embargo, después de seis años de utilizar los portafolios de evidencias como herramienta de evaluación, Romero et al. (2011) nos señalan que son mucho mejor aceptados por los estudiantes y docentes. 

Calificar un portafolio no es más difícil que calificar un examen, un ensayo, un trabajo o un proyecto, aunque puede ser más laborioso. En general, el éxito del esfuerzo de los estudiantes y la precisión de las valoraciones sobre sus esfuerzos realizados por parte del docente depende mucho de la claridad inicial de los propósitos a evaluar.  

Un punto importante para la utilización de los portafolios, es comenzar a cambiar la mentalidad tanto de los estudiantes, como de los docentes, en cuanto a lo que significa la evaluación. “Utilizar el portafolio implica un estilo de docencia y de aprendizaje distante de los tradicionales” (Murillo 2012). 

Desde mi punto de vista, gran parte del rechazo de los estudiantes y de los docentes hacia el portafolio de evidencias, se debe justamente a su incomprensión. El estudiante está acostumbrado a ser calificado a través de un número y el docente a calificar asignando un valor al trabajo de los estudiantes. Si bien el portafolio también puede derivar en una calificación cuantitativa, su utilización debería más bien fomentar un proceso reflexivo que permita al propio estudiante, con la ayuda del docente, autoevaluar su proceso de aprendizaje. Pero a su vez, deberá permitir también al docente autoevaluar sus estrategias de enseñanza y de utilización del portafolio. 

Esto debería estar acompañado de una nueva valoración del uso de la calificación numérica, donde deberíamos comenzar a considerar una calificación cualitativa basada en el trabajo del estudiante, y que establezca la acreditación de lo aprendido y lo enseñado mediante dicho proceso reflexivo de autoevaluación. 

Por otro lado, la evaluación debe estar enfocada en señalar a los alumnos cuál es su proceso de aprendizaje, sus falencias y sus áreas de oportunidad, algo que en un portafolio es relativamente fácil de ir determinando según las entregas que se vayan realizando. 

Así mismo, la evidencia de que los alumnos sienten menos ansiedad al ser evaluados con un portafolio de evidencias, demuestra que se trata de una herramienta que realmente ayuda a evaluar el aprendizaje significativo de los estudiantes, a diferencia del examen, que muchas veces únicamente demuestra datos aprendidos de memoria. 

En resumen, el uso del portafolio de evidencias como herramienta de evaluación en la educación media y universitaria, sin duda puede resultar muy beneficiosa, pero se hace sumamente importante que su implementación esté acompañada de una buena preparación y comprensión por parte de los docentes y alumnos sobre cómo se elaborará el portafolio de evidencias, pero también, sobre los objetivos y los procesos que se buscan realizar con dicha actividad. 

Referencias 

Bausela Herreras, Esperanza (2005). Ansiedad ante los exámenes: evaluación e intervención psicopedagógica. La Revista Venezolana de Educación (Educere), 9 (31), 553-557. Recuperado el 7 de diciembre de 2013, de http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S1316-49102005000400017&script=sci_arttext 

Carreto, G.A., Reséndiz, M., Moheno, P. (2010, Septiembre) Utilización del portafolio como un instrumento de evaluación formativa en el nivel superior. Recuperado el 10 de noviembre de 2013, de http://www.chubut.edu.ar/descargas/secundaria/congreso/EVALUACION/R1818_Carreto.pdf 

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El Aprendizaje Basado en Retos: estrategia para ir del aula al mundo real.

Realicé este texto como parte de un trabajo que estamos realizando en el Diplomado de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey.

Por Emiliano Leal Sorriente. 

El Aprendizaje Basado en Retos, es una estrategia que plantea que los estudiantes resuelvan una problemática en un entorno real, invitándolo y motivándolo a tomar medidas reales para la solución de dicha problemática.

Con la estrategia de Aprendizaje Basado en Retos, se va un paso más allá del aula, pues se involucra de lleno al mundo real, teniendo que intervenirlo con una solución. Si bien se parece un poco al Aprendizaje Basado en Problemas y al Aprendizaje Basado en Proyectos, cada uno tiene sus propias características, aunque retoman elementos en común. 

Según EduTrends (2016) del Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, algunas de las diferencias fundamentales estarían tanto en el enfoque, el tipo de problemática que se aborda, como en los roles de los participantes. 

Así pues, en dicho documento se define que Aprendizaje Basado en Proyectos, es una estrategia en la que se le da al estudiante una situación con una problemática real a resolver, donde los estudiantes buscan una solución a la vez que van abordando el proyecto, mientras que el profesor se convierte en un facilitador que los va guiando en este proceso. Sin embargo, no es necesario aplicar dicha solución, por lo que sólo queda en el planteamiento.

Por otro lado, en el Aprendizaje Basado en Problemas, los estudiantes se enfrentan a una situación o problemática ficticia y para la cual no se requiere una solución real. En esa búsqueda los estudiantes van aplicando conocimientos adquiridos previamente mientras que el profesor es un facilitador, o bien, aporta algunos conocimientos al tema. 

En cambio, cuando hablamos de Aprendizaje Basado en Retos, los alumnos trabajan en una solución a una problemática real identificada en su entorno, o en algún otro sector al que tienen acceso, como comunidades o grupos sociales. De modo que la solución que generen deberá ser real y deberán aplicarla.

Lo interesante aquí, es que el profesor se convierte en parte del equipo y trabaja en conjunto con los estudiantes para lograr el objetivo. Adicionalmente, el trabajo culmina en la aplicación de la solución y en una publicación sobre lo que se ha realizado a modo de testimonio y evidencia del proceso de aprendizaje.  

Vale mucho la pena leer el documento completo del Tecnológico de Monterrey sobre este tema, ya que nos ofrece una visión muy clara de cómo se trabaja con esta estrategia, las diferencias puntuales con las otras que ya mencionamos y además cuenta con algunos ejemplos de su aplicación. 

Uno de los ejemplos que más llamó mi atención, es el de la creación de un Taller de Lectoescritura, donde estudiantes de distintas disciplinas trabajaron con niños y jóvenes para ayudarlos en el desarrollo de habilidades de lectura, escritura, matemáticas y habilidades de aprendizaje.   

Después de conocer un poco mejor esta estrategia, he estado pensando trasladar el Programa de Emprendimiento que actualmente trabajo en Preparatoria con la estrategia de Aprendizaje Basado en Proyectos, a Aprendizaje Basado en Retos, ya que podría resultar más interesante si se tiene que intervenir la problemática de manera real.

Referencias.

EduTrends (2016) Aprendizaje Basado en Retos. Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey. Recuperado el 21 de enero de 2019 de https://observatorio.tec.mx/edutrendsabr 

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