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Es hora de acabar con el salón de clases.

Para la educación del futuro las aulas son totalmente obsoletas. Necesitamos cambiar el paradigma del salón de clases tradicional para pasar a espacios que apoyen y faciliten el aprendizaje. 

Pixabay.com (2017)

Por Emiliano Francisco Leal Sorriente.

Una de los puntos más urgentes que debemos abordar en educación, es el de las aulas. Tradicionalmente los salones de clases siempre han mantenido una estructura específica que no se ha transformado por años, es más, por siglos. Esto debe de cambiar ya.

Actualmente en la mayoría de las escuelas seguimos viendo hileras de alumnos sentados de frente al pizarrón, mirando justo ahí donde estará el maestro dictando clases.

Si queremos poner al alumno en el centro y hacer que sea él quien guíe su propio proceso de aprendizaje, entonces tenemos que comenzar por ponerlos a ellos en el centro, creando espacios de trabajo en donde la jerarquía alumno-profesor pase a segundo plano.

Pixabay.com (2017)

Para ello, será fundamental dejar de pensar en las aulas como hasta ahora se han venido manejando. Esos salones de clases están totalmente obsoletos. Incluso, ya es necesario que diseñemos y exploremos nuevos espacios en donde el aprendizaje de pueda dar de otra manera, con mayor libertad e incluso con mayor naturalidad.

Eliminar las aulas 

Desde mi punto de vista, ya debemos comenzar a eliminar las aulas tal como las conocemos, del proceso educativo. Ahora deberíamos pensar en espacios de trabajo colaborativo, en donde la interacción de los estudiantes se pueda dar de manera natural, e incluso combinados en grados distintos.

Estos espacios deberían tener varios elementos que permitan que el estudiante tenga acceso a distintos recursos según las necesidades que su reto educativo presente, por ejemplo, desde contar con mesas de trabajo hasta espacios para consulta en internet, pasando por sillones o lugares en donde se puedan tirar en el suelo a trabajar. 

Wikimedia Commons (2012)

Hoy, la mayoría de las empresas innovadoras en el mundo cuenta con este tipo de espacios, de donde también han derivado los centros de coworking, también conocidas como oficinas compartidas, que han tenido debido a este esquema. En ellas no hay paredes, suelen tener separaciones con vidrios, cuentan con cafetería, sillones y zonas de relajación que permiten que se de la interacción. En estos centros de coworking se han gestado importantes ideas, y es gracias a que permiten la colaboración.

Generar espacios de este tipo en las escuelas, sin duda puede ser beneficioso, incluso si se mezclan estudiantes de distintos grados, ya que esta colaboración podría propiciar un mejor aprendizaje y también el desarrollo de nuevas ideas, es decir, de mayor creatividad. El modelo Sudbury, por ejemplo, es uno de los pioneros en este esquema de trabajo.

Un centro educativo que también ha trabajado en esta idea y que fue concebido para que sus espacios permitieran generar un aprendizaje distinto, es la escuela finlandesa Saunalathi, pensada sólo con algunas paredes de vidrio y con espacios que permiten desarrollar la creatividad y relajarse.

Verstas (2012)

“La Escuela Saunalahti fue diseñada para integrar un aula no tradicional en la experiencia educativa a fin de generar nuevos modos de aprendizaje en los que se da una gran importancia a la colaboración” (Sayej, 2013).

Lo interesante de esta escuela es que no sólo ha servido para que exista un mejor aprendizaje, si no que también de ha convertido en un espacio de encuentro de la comunidad que habita en los alrededores, donde ha reforzado sus vínculos y ha comenzado a colaborar.

Alternativas de las aulas

Evidentemente no en todas las escuelas se podrán crear espacios nuevos, ya sea por un tema de recursos o por un tema de estructura tradicional. Además, todavía será difícil que una supervisión de alguna institución gubernamental educativa que regule los centros escolares, tolere un cambio en este esquema, pues la mayoría de estas instituciones, por lo menos en América Latina, sigue con un paradigma educativo bastante atrasado e incluso errado de hacia dónde va la educación en el mundo.

Lo que sí podemos hacer es encontrar estrategias para modificar los espacios que tenemos o salir de ellos de alguna manera. En este sentido, presento algunas propuestas que nos permitan explorar distintas formas de trabajo con los estudiantes y que puedan facilitar su aprendizaje.

Así, partiendo desde lo sencillo podemos crear un espacio distinto. «Muchos factores importantes que impactan en los resultados de aprendizaje, se pueden cambiar sin necesidad de gastar mucho y pueden ser reorganizados por maestros y estudiantes, como el acomodo del salón, la elección de materiales de aprendizaje que se exhiben, o el color de las paredes» (Barrer, 2013).

Transformar el aula

Algo fundamental es empezar a transformar el aula, comenzar a crear un espacio que sea amigable con los estudiantes, que también refleje sus gustos e intereses y que permita ser también un espacio de expresión, pero de expresión real, libre y basada en los intereses e inquietudes de los estudiantes.

Pixabay.com (2016)

La mayoría de las veces vemos salones muy sobrios, pintados de colores neutros como café, gris o blanco, y con muy pocos adornos o elementos extras. Tradicionalmente los salones se han mantenido así con el argumento de no «distraer» a los alumnos, aunque más bien creo que ha sido para no estimular su creatividad ni su pensamiento divergente.

Que los estudiantes se apropien de su salón, genera una mejor disposición al espacio, se sentirán más contentos de estar ahí, pero también fomenta la identidad y cohesión del grupo.

Mesas de trabajo

Permitir, por ejemplo, que los estudiantes se integren en mesas de trabajo, agrega un componente de interacción y colaboración que puede facilitar el aprendizaje de manera sustancial. Las mesas de trabajo en grupo, son ideales para que los estudiantes generen aprendizaje de manera colaborativa a través del hacer y la resolución de problemas.

Pixabay.com (2016)

Algo que va a ocurrir, y que es muy importante tener en cuenta, es que estas mesas de trabajo seguramente detonarán una interacción distinta en los alumnos. Recordemos que el aprendizaje entre pares es mucho más eficaz, pero para que ocurra debemos permitir el cuchicheo que genera el diálogo y el intercambio de ideas.

Desde la perspectiva del profesor, este esquema podría generar más ruido y distracción de lo normal, sin embargo, tenemos que tener muy claro que ese ruido y distracción también es parte del aprendizaje, pues en la mayoría de los casos provendrá del trabajo colaborativo que se está generando.

Es muy importante señalar que estas mesas de trabajo solo funcionarán si el maestro diseña actividades específicas para este esquema. Si se pretende dictar una clase de la manera tradicional, este esquema no tendrá sentido y probablemente no veremos la colaboración entre los estudiantes.

Acabar con las filas de bancas

Además de las mesas en equipos de trabajo, los salones pueden ser reacomodados de mil maneras distintas: en herradura, en círculo, en filas encontradas, etc. 

Pixabay.com (2017)

Cómo acomodar el aula también puede depender de las actividades de aprendizaje que se tengan planeadas, pero sin duda lo importante es que el salón no se quede estático, ni los alumnos tampoco. 

El aprendizaje debe moverse dentro del salón, por eso no puede quedar estático. Y para que ello ocurra debemos tratar de que el aula siempre cambie.

Trabajar en otros espacios

Lo ideal sería también comenzar a trabajar en otros espacios, como patios, jardines, salones distintos. Sacar a los estudiantes de su rutina habitual hace que se sientan mayormente motivados y que salgan de la monotonía del salón de clases. Una vez más, que ocurra un aprendizaje exitoso radicará en las actividades que se diseñen para estos nuevos espacios.

Pixabay.com (2013)

Incluso, si el centro educativo lo permite, hasta se podría ir a trabajar un día fuera del colegio, a un lugar cercano como un parque o una biblioteca. Así, también comenzamos a sacar a los estudiantes al mundo y no los dejamos encerrados en un espacio escolar.

Vincularse con la comunidad es fundamental para tener un aprendizaje real. «Estallar la burbuja del aula para que los estudiantes salgan a caminar y cuestionen las realidades que habitan en sus barrios es un ejercicio que transforma las aulas en laboratorios de ideas y soluciones» (Barrantes, 2019).

Conclusión

Transformar el salón de clases, crear nuevos espacios de trabajo, mover el mobiliario de los salones y a los alumnos, hoy debe ser una propuesta presente en todos los centros educativos.

Cómo vemos, hay muchas maneras de trabajar la movilidad del aula, y hay muchas otras que aquí no se mencionan. Pero lo más importante es hacerlo, perderle el miedo a moverse y a movernos junto con los alumnos.

Pixabay.com (2015)

Es verdad que para quienes provienen de modelos educativos tradicionales, y que han estado dando clases bajo ese mismo esquema por muchos años, cambiar no será fácil al principio, pero sin duda será un reto que también transformará al maestro.

Un aula que no se mueve es como una pesada roca que deben cargar los estudiantes todos los días. Un aula que se mueve, es como un río por donde fluye el aprendizaje y las experiencias.

Referencias.

Sayej, Nadja. (2013, septiembre) Construyendo una escuela aún mejor. This is finland. Recuperado el 24 de agosto de 2019, de:  https://finland.fi/es/vida-y-sociedad/construyendo-una-escuela-aun-mejor/

Barrer, Peter (2013, abril 25) The small changes in classroom enviroment that can improve learning. The Guardian. Recuperado el 25 de agosto de 2019, de: https://www.theguardian.com/teacher-network/2013/apr/25/changing-classroom-environment-improve-learning

Barrantes, Alberto (2019, marzo 6) Transformar aulas en laboratorios de ideas. La Nación Costa Rica. Recuperado el 24 de agosto de 2019, de: https://www.nacion.com/blogs/cambio-educativo/transformar-aulas-en-laboratorios-de-ideas/2D4WWLYSRRCABMX3L475AIJOCI/story/

Imágenes

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Más allá de la Generación Net: Las generaciones venideras

Por Emiliano Francisco Leal Sorriente.

Este ensayo fue escrito en 2014 para la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas. Aunque el artículo sigue vigente en su contenidos, para ese año no se había popularizado tanto el término «Generación Z», y había cierta confusión en cuanto a qué generación representaba a los «Millennials» o «Generación Net». Las edades indicadas en el artículo corresponde a la que tenían en el 2014.

Resumen

Nos encontramos en un momento importante a nivel educativo, ya que estamos justo en la etapa de transición entre dos generaciones, la Generación Net, ampliamente estudiada, y la generación que le sigue, y de la cual no tenemos aún asignado un nombre específico, por lo menos en el campo de la Pedagogía, aunque algunos ya la han nombrado como Generación Next, Z o de Nativos Digitales. En este contexto, efectivamente se hace necesario seguir profundizando sobre la Generación Net, pero urge que comencemos a estudiar a la nueva generación que ha comenzado a formar parte de las aulas.

Introducción.

Imaginemos la siguiente situación: entramos por primera vez a nuestro salón de clases, nos espera un flamante grupo lleno de jóvenes alumnos. En primera instancia lo que vemos es lo que han visto muchos profesores por años, alumnos sentados en sus bancas con la expectativa de conocer a su nuevo profesor y saber qué es lo que van a aprender. Pero no están solos, en una segunda mirada notaremos que hay algunos acompañantes inusuales que parecen no separarse de ellos. En las mesas vemos celulares, tabletas, iPods, y un sin fin de dispositivos electrónicos que los acompañan. Algunos de nuestros alumnos llevan audífonos, otros miran una pequeña pantalla, y otros agitan sus pulgares sin cesar en sus celulares.

Nos encontramos ante un grupo que poco a poco comienza a aumentar en los salones de clases. Alumnos interconectados, acostumbrados a la interacción social a través de dispositivos móviles, y a buscar y encontrar información de manera inmediata.

Pero, ¿quiénes están en las aulas actualmente? Nos encontramos justo en una transición entre generaciones, una de las cuáles a nivel pedagógico ha sido ampliamente estudiada, y otra de la cuál aún conocemos muy poco.

Tapscott (2009) define a la Generación Net, como todos aquellos nacidos entre 1977 y 1997, que también es conocida como Generación Y o Milenarios, y que hoy tiene entre 37 y 17 años, es decir, están en plena etapa productiva, y algunos inician sus estudios universitarios. Aunque pareciera haber coincidencia entre autores sobre las fechas que abarca esta generación, otros afirman que la Generación Net va directamente de 1980 a 1999 (Dávila, 2006). También hay quienes incluyen dentro de esta generación a los nacidos hasta el 2005, y otros hacen una separación entre la Generación Net y los que nacieron entre 1995 en adelante (Piscitelli, 2006; JWT, 2012).

Pero, ¿qué pasa exactamente con los que nacieron después del 2000? Desde mi punto de vista, se trata de una generación nueva y muy diferente a la llamada Generación Net. Hoy, muchos de ellos ya se encuentran cursando la escuela, y podríamos decir que están comenzando a pasar a la secundaria, pues ya tienen entre 13 y 14 años.


El arribo de la nueva generación.

Es difícil encontrar una definición exacta sobre cómo llamar a esta generación venidera, pues es hay pocos teóricos o investigadores que estén trabajando el tema a nivel educativo, y la información académica enfocada a pedagogía es escasa, no así la información orientada a fines de mercadotecnia y publicidad, quienes ya tienen amplios estudios sobre éste tema. Tapscott (2009) la define como Generación Next, pero otros se han inclinado por llamarla Generación Z o incluso la Generación Wii, usada especialmente en el área de mercadotecnia (Horovitz, 2012), aunque también podemos encontrar referencias de este grupo con el nombre de Generación de Nativos Digitales (Prensky, 2001).

Es importante que hagamos la separación entre estas dos generación, ya que nos encontraremos con casos sumamente distintos. ¿Por qué planteo esto? Debido a que la Generación Net, si bien nació en un momento importante del desarrollo de las tecnologías, aun estaba comprendiendo su funcionamiento, y muchas de las aplicaciones que hoy utilizan no surgen si no hasta mucho tiempo después de la finalización de ésta generación.

Pensemos en Facebook, que surge en 2004. Muchos de la Generación Net tuvieron su primer encuentro con estas redes sociales ya a una edad más avanzada, debieron aprender a utilizarlas, descubrir las consecuencias que pueden tener, y comprender cómo relacionarse con las personas a través de ellas.

¿La generación siguiente no tuvo que aprender? Por supuesto que sí, pero ya había un antecedente, algunos incluso son hijos de parte de la Generación Net (Buscaglia, 2013) y nacieron con la existencia de una red social consolidada que cambió en muchos aspectos la forma en la que nos relacionamos, pero su inmersión en estos sistemas fue de forma muy distinta, incluso desde temprana edad (a pesar de que Facebook restringe  la suscripción de personas menores de 13 años).

A ellos también les parece lo más natural la existencia de sitios como Google (cuyo surgimiento a principios del siglo XXI, cambió la forma en el que las personas tenían acceso a la información), o YouTube, surgida en 2005.

Y más aún, si bien la Generación Net ha convivido con el celular desde hace bastante tiempo, no es hasta después del año 2000 que se comienzan a masificar los dispositivos que permiten conectarse a la red, y peor aún, no es hasta que Apple lanza el iPhone, en 2007, que los celulares con tecnologías táctiles hacen una incursión agresiva en el mercado. ¿Algo más? Sí, las tabletas, que parecieran tener una participación en el mundo desde hace mucho tiempo, fueron introducidas apenas en el 2010, cuando Apple lanza su primera iPad. Tecnologías que se vienen a sumar a los “antiguos” medios de comunicación, y qué terminan de cerrar la mancuerna tecnológica y mediática a la que hoy se enfrentan los niños.

Al respecto, Piscitelli (2006) señala lo siguiente:

«Por primera vez en la historia la generación de chicos actuales, nacidos entre mediados de los noventa y principios del año 2000 se están introduciendo a/en los medios (la cultura, el mundo, la subjetividad) a través del intermediario digital y ya no a través del papel o de la imprenta. Contra muchas protestas y consejos en contrario, un tercio de los niños de 0-6 años (36%) tienen TV en su dormitorio, más de 1 de cada 4 (27%) tienen VCR o DVD, 1 de cada 10 tiene un videojuego, 7% tiene computadora; 30% de los chicos entre 0-3 años tienen televisión en el cuarto y 43% de los de 4-6 años también».

Si bien nos preocupaba que la Generación Net se perdiera horas frente a su computadora navegando en internet, ahora debemos preocuparnos de que la Generación Next, Z o de Nativos Digitales, se distraiga fácilmente para atender mensajes y notificaciones en su celular, por ejemplo.

Pero hay otros puntos clave para entender que se trata de generaciones diferentes. El investigador Mark Prensky (2010), quién no habla todavía de la Generación Z, si no que incluye a todos los estudiantes dentro de la Generación Net, afirma que otra de las razones para entender que las generaciones son distintas están relacionada con factores que tiene que ver con lo neurobiológico y la “plasticidad” que muestra el cerebro para conformarse según los distintos estímulos externos durante su desarrollo. A esto, suma también factores  psicosociales haciendo alusión a los “los patrones de pensamiento de cada uno cambian en función de sus experiencias”.

Se podría decir que algunas de las claves de ésta nueva generación (Buscaglia, 2013), es que están hiperconectados, y manejan casi todos los lenguajes digitales, como celulares, tabletas, televisiones inteligentes y, por supuesto computadoras, además de que la inmediatez tecnológica los ha hecho más impacientes, pero también son más inteligentes para comprar, pues saben que pueden acceder a mucha información sobre productos y hacen uso de ella para tomar decisiones de compra.

Conclusión.

En el campo de la educación, aún hay una brecha importante entre la correcta aplicación de las TIC y cómo los estudiantes están utilizando la tecnología, tal como lo señala Ferreiro (2006): “El uso de las tic en la carrera espacial es un problema resuelto. También su empleo en el comercio y el mercado; así como en los servicios médicos, pero en la educación es algo aún pendiente”. Pero no sólo eso, yo agregaría que también estamos atendiendo tarde los cambios de generación, enfocándonos todavía en como tratar educativamente a una generación que va a ser pronto relevada por una más joven y con distintas características.

Mientras, otras disciplinas, especialmente la mercadotecnia, ya tienen clara la llegada de la nueva generación, y afirman cosas como las que encontramos en el artículo de Álvarez (2014):

«¿El reto? Revolucionar paradigmas. Pensar que, a lo mejor, sí hace sentido involucrarse más en aspectos sociales, en comunicarse a través de nuevos medios como el mini-video de Vine o lo híper-visual e intiuitivo de Pinterest, Tumblr o Snapchat entre otras plataformas. Dejar de pensar que Facebook, o incluso Twitter, son el alfa y el omega del new media y buscar integrar canales diferentes para ofrecer una experiencia mucho más rica y vivencial, una experiencia que permita a los consumidores soñar en un mundo mejor o al menos diferente».

¿Y si aplicáramos la anterior cita también a la pedagogía? En la educación aún no estamos viendo que hay una nueva generación detrás de la Net que viene con nuevos rasgos y características a tomar las aulas de manera inminente, lo que suma un pendiente más al campo de estudio de la pedagogía.

En este sentido, es necesario poner atención lo antes posible a lo que está sucediendo con este nuevo grupo, y por supuesto que tenemos que seguir estudiando a la Generación Net, pues gran parte de ellos ya está en la preparatoria y la universidad, pero por otro lado, la generación que viene ya está en sus primeros años educativos y pronto reemplazará a la Generación Net, lo cual no podemos perder de vista.

Referencias.

Álvarez K, F. (Marzo, 2014). Generación Z: cómo salir del sarcófago de Mumm-Ra. Forbes México. Recuperado el 6 de septiembre de 2014, de http://www.forbes.com.mx/generacion-z-como-salir-del-sarcofago-de-mumm-ra/

Buscaglia, T. (2013) El arribo de la Generación Z. La Nación. Recuperado el 2 de septiembre de 2014, de http://www.lanacion.com.ar/1611438-el-arribo-de-la-generacion-z

Davila, S. (2006). Generación Net: visiones para su Educación. Orbis. Revista Científica Ciencias Humanas, 1(3) 24-48. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=70910303

Ferreiro , R. F. (2006). El reto de la educación del siglo XXI: la generación N. Apertura, 6(5) 72-85. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=68800506

Horovitz, B. (Mayo, 2012) After Gen X, Millennials, what should next generation be? USA Today, Recuperado el 2 de septiembre de 2014, de: http://usatoday30.usatoday.com/money/advertising/story/2012-05-03/naming-the-next-generation/54737518/1

JWT (April 2012) Gen Z: Digital in their DNA. J. Walter Thompson Company. Consultado el 8 de septiembre de 2014, en http://www.jwtintelligence.com/wp-content/uploads/2012/04/F_INTERNAL_Gen_Z_0418122.pdf

Piscitelli, A. (2006). Nativos e inmigrantes digitales. ¿Brecha generacional, brecha cognitiva, o las dos juntas y más aún?. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 11(28) 179-185. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=14002809

Prensky, M. (2010). Nativos e inmigrantes digitales. Distribuidora SEK. Recuperado el 4 de septiembre de 2014, en http://www.marcprensky.com/writing/Prensky-NATIVOS%20E%20INMIGRANTES%20DIGITALES%20(SEK).pdf

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Tapscott D. (2009) La era digital. Cómo la generación net está transformando al mundo. México. Mc Graw Hill

Fuentes de imágenes:

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