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La música utilizada para enseñar valores y crear comunidad. Modelo de Educación Musical Comunitario. Entrevista a Natalia Morelos (Parte 2).

¿Cómo enseñar valores a través de la música y a la vez crear comunidad? Un modelo educativo que cambia la manera en la que los niños y jóvenes ven al mundo, convirtiéndose en agentes de cambio dentro de su comunidad.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (2018, 3 de abril).

Por Emiliano Francisco Leal Sorriente

En la primera parte de la entrevista a Natalia Morelos, Coordinadora Académica del Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias del Sistema Nacional de Fomento Musical, hablábamos de la importancia de la enseñanza artística, y en especial de la musical. Ahora nos enfocaremos en cómo funciona el modelo educativo que se utiliza en estas agrupaciones musicales, también denominados como “semilleros creativos”, uno de los ejes del programa nacional, Cultura Comunitaria.

Para que este modelo funcione, lo primero es garantizar el éxito de los niños y jóvenes en su proceso de aprendizaje. Natalia habla de la importancia de ir poco a poco, cuidando que los retos que deban enfrentar sean alcanzables, pues muchas veces el problema de las escuelas es que les ponen retos demasiado complicados.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Además de esto, la música tiene una ventaja importante, pues interviene en los tres estilos de aprendizaje: el kinestésico, el visual, y obviamente el auditivo.

“la música tiene tres partes fundamentales, aborda a los visuales, a los kinestésicos y a los auditivos, entonces no hay forma de que no aprendas. Unos irán más rápido que otros, pero si tu garantizas ir de problemas sencillos a complejos, por ejemplo, con el ritmo solamente, garantizas ese caminito del éxito hasta donde cada niño pueda llegar. Ahí, sin darte cuenta, tu como niño que estás haciendo la actividad, estas generando autoestima, y a la vez están aprendiendo ritmo”.

Con este contexto, el modelo de Educación Musical Comunitaria, busca que los niños y jóvenes desarrollen tres aspectos:

  1. Las competencias musicales, que tienen que ver con toda la parte interpretativa musical y que son la base con la que trabaja el modelo.
  2. Las competencias artísticas, que son las que permiten poder impactar a alguien en un escenario a través de la música.
  3. Las competencias del deontológicas o del ser, que se enfocan en el aspecto socioformativo y que se dividen a su vez los valores personales, sociales, espirituales y emocionales.

El trabajo en valores

Natalia Morelos. Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Una de las características más importantes de este modelo, es justamente el desarrollo de estas competencias del ser y en valores que se hace a través de la enseñanza de la música. En la primera parte de la entrevista, Natalia explicaba que una de las ventajas del trabajo de la música en estas agrupaciones musicales, es que se pueden realizar con integrantes que tengan distintos niveles de desarrollo musical, o incluso distintas edades.

Pero este trabajo multinivel va incluso más allá e incide directamente en cómo se abordan los valores, pues “no importan el nivel, si toca más, si gana más dinero, si no tiene dinero, si trae tal carro, no importa. Ahí todos caben y lo que cada uno hace fundamental para que el otro también pueda hacerlo. Es un ejemplo de cómo a través de algo musical (…) puedo generar un valor personal y social”.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Natalia nos ejemplifica cómo utilizando el valor personal y social del trabajo en equipo “que nos cuesta mucho a los mexicanos, por cierto” se puede enseñar muy bien, pues en este esquema multinivel cualquiera puede contribuir para generar una obra.

“Por ejemplo, si estamos haciendo un cuatro cuartos, habrá alguien que solamente esté con su cuerpo, con su baile.  Si hacemos percusión corporal, puede estar sólo marcando el pulso, y esa es su tarea. (…) entonces habrá otro que pueda hacer octavos y otro que pueda hacer dieciseisavos y entre todos vamos a generar una obra, un ensamble de precisión, que se va a escuchar padre, que va generar emoción en ellos, y aparte están aprendiendo trabajo en equipo”, explica.

En el caso de un valor emocional, Natalia lo ejemplifica con la “inteligencia emocional”, que se puede trabajar con la música usando la melodía, por ejemplo “con las diferentes tonalidades puedo ir transitando de una emoción a otra con los intervalos”, así los niños y jóvenes pueden estar trabajando este tema mientras aprenden música: “en lugar de decirles afina bien, decimos vamos a sentir qué estamos tocando”, lo que permite entender mejor esta variación de emociones y cómo se liga con los otros valores que se pueden trabajar.

“Si tú realmente les enseñas a escuchar cómo el acorde está conformado de manera en que puedas sentir esa emoción, entonces indirectamente ellos están aprendiendo cómo se puede transitar de una emoción a otra, porque lo sienten. (…) Y estamos haciendo simplemente una escala, pero la estamos haciendo entre todos, trabajo en equipo, autoestima que adquiere quien está a cargo de su nota, de cambiar en el momento que debe de cambiar. Pero a la vez, se está generando una armonía entre todos, esa armonía tiene carga emocional, y a la hora de ir variando y siendo conscientes de eso, ellos pueden entender como aquí nos sentimos tristes y abrazamos esa tristeza, porque si continuamos avanzando vamos a llegar a sentirnos alegres de nuevo”.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Y por último, nos habla de cómo se trabajarían valores espirituales, como la generosidad, la paz, la voluntad o la esperanza: “todos esos son valores complejos, no te puedo explicar cómo es la paz, la tienes que vivir. (…) Son conceptos muy complejos ¿Cómo le haces para que un niño pueda decir ‘voy a ser generoso’?. Hay ejercicios muy fáciles, que yo uso muchísimo. Cómo yo le entrego mi sonido al de al lado para que a partir de él pueda construir su sonido, entonces ni hablas y el otro tiene que tomarlo y hacer lo mismo, y se lo entrega generosamente al otro, y al otro… Esa es una forma en la que, en el aula, en la didáctica, con la metodología, genero un desarrollo de valores sin estar hablando del valor. Y lo hago a través de la música, lo hago a través del sonido, a través del arte. Y esos niños salen de ahí con una perspectiva distinta, con una emoción distinta, con otra forma de ver la vida, con un enfoque transformado”.

Vínculo con la comunidad

Para este proyecto socioformativo, el aspecto que tiene que ver con el vínculo comunitario es fundamental. “Ya desarrollé lo musical, hay desarrollo artístico, competencias artísticas, la concientización, pero en el comunitario está la vinculación con la comunidad” comenta Natalia.

Natalia reflexiona que, en otros proyectos de este tipo, como en las orquestas infantiles y juveniles de Venezuela, a veces sucede que se llevan a los niños y jóvenes de su comunidad por periodos prolongados para ensayar en entornos completamente distintos, lo que provoca que muchas veces ya no quieran regresar al lugar de donde son, desvinculándose de su comunidad.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (2019, 12 de febrero)

Pero aquí, esto se trabaja de manera muy distinta, pues justamente se trata de fortalecer los lazos que existen con la comunidad de cada uno de estos niños y jóvenes. “si la comunidad me acoge, me va a defender, entones voy a poder seguir andando. La comunidad tiene mucho poder, hay que voltearla a ver todo el tiempo”.

Agentes involucrados

Por ello, Natalia explica que para entender mejor el modelo, hay que verlo como si fuera un muñeco, que tiene una cabeza y cuatro extremidades. Este muñeco representa cinco agentes que tienen que coordinarse y trabajar en conjunto para que el modelo funcione:

  1. Cabeza. Aquí se encuentran los docentes que generan el desarrollo integral.
  2. Mano derecha. Los niños y jóvenes, los que van a lograr un cambio “son tus agentes de transformación, es tu materia prima, con los que trabajas”
  3. Mano Izquierda. Las familias, la que muchas veces te ayuda pero que a veces también te puede entorpecer un poco el trabajo.
  4. Pie derecho. La comunidad, aquella en dónde está insertada la agrupación y que ayudar a que todo este conjunto ande.
  5. Pie izquierdo. Las instituciones, que ayudan a que este muñeco avance, aunque a veces si se traba puede que empiece a cojear.

“Si nosotros tenemos presente todos esos agentes educativos implicados en el proyecto, estamos hablando de socioformación con música, en lo que es este proyecto. Si no están, si se te olvida alguno ellos, estas en Esperanza Azteca o en alguna otra cosa, pero no estás en este proyecto. Tienes que tenerlos a todos presentes y cada uno tiene que tener sus actividades, su responsabilidad, su compromiso, sus dinámicas. Por eso es muy complejo y por eso se generó este modelo educativo de educación musical comunitaria que hoy día tiene los puntos de partida en tres ejes temáticos de donde deriva todo, son como el punto de partida, se selecciona el repertorio con base en esos ejes rectores”.

Tres ejes rectores

Además del trabajo en las competencias que ya mencionamos, el modelo educativo cuenta con tres ejes rectores que Natalia considera que “son fundamentales para garantizar que la especie humana continúe en este planeta, o que este planeta continúe y podemos continuar en el también” que son:

  1. El ser y la naturaleza para generar conciencia ambiental.
  2. El ser y su identidad para generar conciencia del yo.
  3. El ser y su diversidad cultural para generar conciencia de los otros.
Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical

Estos ejes rectores, explica Natalia, “hablan de las competencias del ser, pero de una forma muy directa, es: protejo mi casa a través de conocerme a mi mismo y encontrar el lugar que ocupo en esa casa y cómo la puedo cuidar, cuidándome a mí. Porque no puedo cuidar algo si no me estoy cuidando a mí. Y como al cuidarme a mi, cuido la casa. Pero también soy consciente de que hay otros que también deben ayudarme a cuidarme a mí y a cuidar la casa, entonces están vinculados entre ellos”.

“Se sienten bichos raros”

En la primera parte de la entrevista, hablábamos sobre la forma de trabajo que se da dentro de las agrupaciones, en donde se trabaja como una especie de familia donde los que tienen mayores conocimientos ayudan a los compañeros más nuevos y con menores conocimientos. Esta característica, que además fomentan la colaboración y la solidaridad, también genera un cambio de visión en los niños y jóvenes que participan en este tipo de proyectos.

Imagen: Sistema Nacional de Fomento Musical (2018, julio 22)

“ Se sienten bichos raros en su familia”, explica Natalia, ya que “cambia su visión, cambia su enfoque, cambia su realidad, sus gustos, su apreciación de la belleza, de la estética”, así toda esta experiencia se transforma en todo un conocimiento que genera mucho más que músicos.

“Su forma de percibir el mundo, cambia. Comienzan a ser más cooperativos. Hay niños que llegan muy violentos, con muchas problemáticas sociales, inclusive niños con alto poder adquisitivo en sus familias no están exentos de problemáticas sociales. (…)  Con todo el trabajo que se hace ahí en cuanto a valores, en cuanto a generar conciencia de muchísimas cosas, ellos cambian su perspectiva de vida, su visión del mundo, empiezan a tener esta conciencia, esta complicidad, esta colaboración, esta hermandad y empezar a sentir ser humanos”.

Esta experiencia tan profunda, provoca que poco a poco los niños aprendan como pueden contribuir a mejorar su entorno desde una consciencia colectiva, y de manera muy natural, como lo explica Natalia: “Llegas y adquieres toda esta información pero no a través de una lectura o de un adoctrinamiento, sino a través de una sensibilización muy poderosa. Te nutres de todo esto, vas y regresas como a ese mundo completamente ajeno a lo que tú ya estas desarrollando en ti, entonces hay que ir al nivel 2, que es trabajar con las familias”, las cuales se busca que participen activamente en el proyecto.

Formando formadores

Para lograr el objetivo que se ha propuesto el Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias, sin duda es importante contar con maestros especializados que logren trabajar de manera adecuada con el modelo que están proponiendo. Sobre los maestros y cómo los están capacitando hablaremos en la tercera y última parte de la entrevista, la siguiente semana.

El Aprendizaje Basado en Retos: estrategia para ir del aula al mundo real.

Realicé este texto como parte de un trabajo que estamos realizando en el Diplomado de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey.

Por Emiliano Leal Sorriente. 

El Aprendizaje Basado en Retos, es una estrategia que plantea que los estudiantes resuelvan una problemática en un entorno real, invitándolo y motivándolo a tomar medidas reales para la solución de dicha problemática.

Con la estrategia de Aprendizaje Basado en Retos, se va un paso más allá del aula, pues se involucra de lleno al mundo real, teniendo que intervenirlo con una solución. Si bien se parece un poco al Aprendizaje Basado en Problemas y al Aprendizaje Basado en Proyectos, cada uno tiene sus propias características, aunque retoman elementos en común. 

Según EduTrends (2016) del Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey, algunas de las diferencias fundamentales estarían tanto en el enfoque, el tipo de problemática que se aborda, como en los roles de los participantes. 

Así pues, en dicho documento se define que Aprendizaje Basado en Proyectos, es una estrategia en la que se le da al estudiante una situación con una problemática real a resolver, donde los estudiantes buscan una solución a la vez que van abordando el proyecto, mientras que el profesor se convierte en un facilitador que los va guiando en este proceso. Sin embargo, no es necesario aplicar dicha solución, por lo que sólo queda en el planteamiento.

Por otro lado, en el Aprendizaje Basado en Problemas, los estudiantes se enfrentan a una situación o problemática ficticia y para la cual no se requiere una solución real. En esa búsqueda los estudiantes van aplicando conocimientos adquiridos previamente mientras que el profesor es un facilitador, o bien, aporta algunos conocimientos al tema. 

En cambio, cuando hablamos de Aprendizaje Basado en Retos, los alumnos trabajan en una solución a una problemática real identificada en su entorno, o en algún otro sector al que tienen acceso, como comunidades o grupos sociales. De modo que la solución que generen deberá ser real y deberán aplicarla.

Lo interesante aquí, es que el profesor se convierte en parte del equipo y trabaja en conjunto con los estudiantes para lograr el objetivo. Adicionalmente, el trabajo culmina en la aplicación de la solución y en una publicación sobre lo que se ha realizado a modo de testimonio y evidencia del proceso de aprendizaje.  

Vale mucho la pena leer el documento completo del Tecnológico de Monterrey sobre este tema, ya que nos ofrece una visión muy clara de cómo se trabaja con esta estrategia, las diferencias puntuales con las otras que ya mencionamos y además cuenta con algunos ejemplos de su aplicación. 

Uno de los ejemplos que más llamó mi atención, es el de la creación de un Taller de Lectoescritura, donde estudiantes de distintas disciplinas trabajaron con niños y jóvenes para ayudarlos en el desarrollo de habilidades de lectura, escritura, matemáticas y habilidades de aprendizaje.   

Después de conocer un poco mejor esta estrategia, he estado pensando trasladar el Programa de Emprendimiento que actualmente trabajo en Preparatoria con la estrategia de Aprendizaje Basado en Proyectos, a Aprendizaje Basado en Retos, ya que podría resultar más interesante si se tiene que intervenir la problemática de manera real.

Referencias.

EduTrends (2016) Aprendizaje Basado en Retos. Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey. Recuperado el 21 de enero de 2019 de https://observatorio.tec.mx/edutrendsabr 

Imágenes

Pixabay.com [rubylia] (2017, 8 de abril). Mano rubik cubo rompecabezas juego [Archivo de imagen]. Recuperado de: https://pixabay.com/photo-2208491/

Pixabay.com [NatAliaQuintana] (2016, 9 de febrero). Taller colegio eso jóvenes [Archivo de imagen]. Recuperado de: https://pixabay.com/photo-1814190/

Palabras de Memoria: Tres momentos para mejorar el aprendizaje utilizando la asociación de palabras con base en las neurociencias.

Por Emiliano Francisco Leal Sorriente

Realicé esta actividad para un curso de Neurociencias Aplicadas en el Aula que tomé en La Salle en el 2016. Hace ya varios años que utilizo la estrategia de la «Palabra Activadora», pero para esta actividad la complementé agregándole dos momentos más.

Introducción

Palabras de Memoria es una actividad diseñada para que los estudiantes puedan mejorar la comprensión de distintos temas a través del uso de palabras en distintos momentos de una sesión. Dichas palabras servirán como referencia para mejorar el aprendizaje del tema que se esté viendo.

Para la elaboración de esta propuesta, se plantea la creación de tres nuevos momentos en la sesión, los cuales propiciarán un mejor aprendizaje con fundamento en las neurociencias.

El objetivo de la actividad Palabras de Memoria es servir como un enlace para sintetizar lo aprendido en a través de una palabra que se utilizará al inicio, a la mitad, y al finalizar la sesión. Dichos momentos se explican a continuación.

Primer momento: Palabra Activadora

Al iniciar la sesión, se explicará el tema y los objetivos concretos de dicha clase y posteriormente se procederá al pase de lista, pero dicho pase de lista no será como habitualmente se realiza, ya que los alumnos no deberán contestar “presente” después de escuchar su nombre como siempre lo han hecho, si no que, deberán contestar con una «Palabra Activadora» que deberá estar relacionada al tema que se verá en la sesión.

Pero hay una regla, esta palabra, además de estar relacionada directamente con el tema, no podrá repetirse por lo que si algún compañero ya la dijo el siguiente no podrá volver a usarla. Así mismo, la lista será pasada en diferente orden todos los días, con el fin de que ninguno se vea en desventaja por ser el último todo el tiempo.

Con esto, se pretende que los estudiantes trabajen en el componente atencional de la “Estabilidad o concentración”, pues deberán estar atentos a su nombre, pero también deberán comenzar a concentrarse en el tema, explorando por lo menos tres posibilidades en caso de que alguien utilice la Palabra Activadora antes que ellos. Así mismo, se busca estimular el conocimiento previo a través de la activación del proceso de “evocación” de la memoria.

Segundo momento: Palabra Mágica

El segundo momento de esta actividad, se llamará «Palabra Mágica» y se realizará a la mitad de la sesión. La diferencia es que esta palabra, deberá resumir, de alguna manera, los conceptos vistos hasta el momento, y deberán generarla en equipos de 4 alumnos.

En dos minutos deberán recapitular lo más importante de la sesión y asignarle un concepto que será esta «Palabra Mágica» que sintetizará lo aprendido para después compartirla con el resto del grupo. Aquí, se pretende trabajar en el sistema de codificación y almacenamiento de la memoria, otorgando una palabra que sirva como referencia para que después sea más fácil recuperar lo aprendido.

Tercer momento: El Palabrón

Antes de finalizar la clase, se realizará el último momento de las Palabras de Memoria, denominado, “El Palabrón”, y que en esta oportunidad hará referencia a lo que consideren más importante que han aprendido durante la sesión. Señalarán aquel aspecto que creen que resume todo lo visto hasta el momento y que servirá también como ayuda para codificar y almacenar lo aprendido.

Deberán hacerlo nuevamente en equipos de cuatro personas, distintas a las que trabajaron anteriormente. Esta vez las palabras se anotarán en el pizarrón y posteriormente todo el salón votará para determinar cuál es la más adecuada.

Justificación

Esta actividad, intenta trabajar con varios aspectos a nivel cerebral. Uno de ellos es en el trabajo de la inteligencia reflexiva entendida como “construcción de las propias ideas y de meta cognición que es una acción mental que vuelve sobre el propio saber para comprenderlo mejor” (Rodriguez, 2016).

Por otro lado, y con respecto al diseño de ambientes de aprendizaje, esta actividad intenta romper un poco con las estructuras de una clase normal, haciendo que los alumnos por un momento tengan que realizar una actividad distinta enfocada en la materia o tema que se está viendo, pudiendo ayudar a mejorar la concentración en el mismo, pues como sabemos, dicha concentración se puede ir perdiendo con el avance del tiempo durante la sesión.

Así mismo, se fomenta una interacción positiva entre los alumnos, que también se basa en la colaboración para lograr un objetivo común, de síntesis, de una idea de la clase que ayude a todos a comprender mejor y a recordar.

En este sentido, según los 12 Principios señalados por Rodríguez (2016) en el texto “La construcción de ambientes de aprendizaje desde los principios de la neurociencia cognitiva.”, con esta propuesta estaríamos abordando el Principio 1 al recuperar conocimientos previos, fomentar el diálogo sobre lo aprendido, y el uso de un organizador de información, que en este caso, es colectivo. El Principio 2 se abordaría a partir del trabajo colaborativo, la confrontación de ideas y la diversidad de las mismas. El Principio 4 al fomentar el propio entendimiento de los temas por parte de los alumnos, y la generación de conclusiones. El Principio 8 al realizar análisis y reflexión de los temas vistos, y el Principio 9 a través del encadenamiento de ideas.

Conclusión

Si bien este es apenas un pequeño esbozo de cómo podríamos trabajar una actividad de aprendizaje a partir de las neurociencias, creo importante señalar que el poder abordarlo desde el punto de vista de dicha disciplina, puede abrir muchas posibilidades en cuanto al quehacer educativo. Por lo que considero que es muy importante seguir explorando ha disciplina para mejorar nuestras prácticas educativas, ahora con un sustento científico mucho más sólido.

Referencias

Rodríguez Garza, R. (2016). La construcción de ambientes de aprendizaje desde los principios de la neurociencia cognitiva.  Revista nacional e internacional de educación inclusiva. Volumen 9, Número 2.

Ortega, Loubon. (2010). Neurofisiología del aprendizaje y la memoria. Plasticidad Neuronal. iMedPub Journals. Vol. 6 No. 1:2.

Fuente de imágenes.

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