Este es uno de los experimentos más interesantes sobre el uso de tecnología y educación que se han hecho. Se trata de “El agujero en la Pared” y de cómo los niños pueden aprender de manera autónoma.
Al científico indio Sugata, se les ocurrió hacer un hoyo en la pared de sus oficinas en Nueva Delhi, India, las que se limitaban con un barrio de escasos recursos. Ahí empotró una computadora que contaba con internet de alta velocidad y la dejó encendida con el navegador de internet abierto en la página Altavista, que en ese entonces era el buscador más importante de la época.
Tiempo después los niños de la zona, atraídos por la computadora y aun sin tener conocimientos de informática, habían descubierto cómo navegar en internet sin que nadie les enseñara.
Mitra, sorprendido por lo que había sucedido, llevó este experimento fuera de la capital de la India, a zonas de escasos recursos y con nulo acceso a la tecnología. Lo que descubrió fue extraordinario pues en casi todos los lugares sucedía lo mismo: niños que nunca habían tenido acceso a una computadora estaban aprendiendo navegar en internet totalmente solos y en muy poco tiempo.
Y aunque ya de por sí el experimento era sorprendente, algo más llamó su atención: la mayoría del contenido estaba en inglés, por lo que además los niños aprendieron palabras básicas del idioma inglés tanto para navegar en internet como para operar la computadora.
Así, Sugata Mitra explica en el video “Kids can teach themselves”, de TED, grabado en 2007, que también descubrieron que para que esto ocurriera los niños tenían que interactuar en grupos con la computadora, pues eso les permitía enseñarse entre ellos mismos lo que iban descubriendo.
Pixabay.com [salinger] (2014)
Después Mitra y sus colaboradores extendieron el experimento a toda la India, obteniendo los mismos resultados, por lo que Mitra (2007) asegura: “los niños de 6 a 13 años pueden autoinstruirse en un entorno conectado”, pero hace énfasis en que esto tiene que ser en grupos y sin necesidad de la intervención de un adulto.
Gracias a este experimento, Sugata Mitra concluye que la enseñanza primaria puede ocurrir casi completamente por sí misma y sin la necesidad de ser impuesta. Y también, que los niños pueden auto organizarse y lograr un objetivo educativo, tal como se auto organizan muchos sistemas en el universo como las galaxias, las moléculas, los organismos e incluso las sociedades.
A raíz de este experimento, Mitra plantea que muchas veces la tecnología en las escuelas ha sido probada en zonas o colegios que no tiene problemas económicos, por lo que el impacto del uso de la tecnología en los resultados educativos pareciera no ser de gran importancia, y menos con relación al costo que tienen.
Pero si estas tecnologías se aplican en escuelas de zonas remotas, de bajos recursos, o que no tienen acceso a tecnología, se obtiene una importante mejoría en los resultados de aprendizaje y el uso de la tecnología sí hace una diferencia. A partir de ello Mitra concluye que la tecnología educativa debería llegar primero a los menos privilegiados y no al revés como suele ocurrir.
Vale mucho la
pena seguir el trabajo de Sugata Mitra, y que tiene varios otros proyectos que
son muy interesantes, y de los cuales comentaré más adelante.
Aquí dejo la conferencia completa en la que Sugata Mitra, a quién admiro enormemente, habla sobre este tema:
Hay un tema de género pendiente en cuanto al uso de los uniformes escolares. En muchas escuelas se considera que los niños deben usar pantalón y las mujeres falda obligatoria, no dejándolas a ellas, en la mayoría de los casos, elegir si prefieren llevar pantalón al igual que sus compañeros.
Recientemente la organización Save The Children Perú, publicó una investigación en la que cuestiona el uso de las faldas obligatorias en los uniformes escolares, pues reveló que la mayoría de las alumnas que participaron en el estudio considera que la falda obligatoria las limita, restringiendo la capacidad de jugar y moverse con libertad (Yllañez, 2019).
El informe y la campaña generada por la organización al respecto, ha generado que en ese país se esté debatiendo el uso de la falda obligatoria para las estudiantes (El Comercio, 2019).
Pero no es el
único país en el que este tema se ha discutido, en España en el 2011 el Tribunal
Supremo determinó que en los trabajos no se podía obligar a que las mujeres
llevaran falda, pero desde 2016 organizaciones de padres y madres de familia
piden que esto también se aplique en las escuelas (Presedo y Pérez, 2016).
En el documento “El uso de la falda escolar y su relación con las desigualdades de género en el sistema educativo”, Yllañez (2019), señala lo siguiente sobre el uso de la falda obligatoria:
“Esa prenda de vestir en las mujeres termina limitando el ejercicio de su derecho al juego, la recreación y hasta la libertad de tránsito en los espacios del colegio y fuera de él. Muchas de las alumnas en más de una oportunidad se han sentido limitadas en saltar, trepar, usar los espacios del colegio en hora de recreo, ya que son usados en la mayoría de veces por los varones, mientras las mujeres usan los espacios alrededor”. (p.4).
Otro aspecto interesante
que revela el estudio, es que cuando se les pregunta a las alumnas cómo se sienten
cuando pueden usar pants (buzo, como se le conoce en Perú y otros países de Latinoamérica)
la mayoría se sienten mucho más cómodas para realizar actividades:
“El 85% de las alumnas indicaron que al usar buzo se sienten bien porque pueden jugar, saltar, correr y trepar, el 10% se sienten en iguales condiciones con los chicos, porque ambos usan el mismo espacio y se desplazan de la misma manera y el 5% mencionan que pueden subir las escaleras sin miedo que la vean por debajo. El 79% de alumnas señalaron que desean que se elimine la obligatoriedad de usar la falda escolar en el colegio”. (p.6)
Si bien es cierto
que este no es el único aspecto que puede de alguna manera promover la
desigualdad de género, creo que es uno de los más urgentes de abordar, ya que
tiene una incidencia directa en el día a día de los estudiantes, tal como se
señaló en las citas anteriores.
Adicionalmente hay algunos testimonios de estudiantes que señalan incomodidad al portar la falda, por ejemplo, en el transporte público o en la calle, tanto por el tema del acoso como por el tema de movilidad (Díaz y Landeta, 2018).
La buena noticia es que ya hay países y zonas en donde se ha logrado un cambio, tal es el caso de Ecuador, en donde a partir de abril de 2018 se estipula que el uso de faldas ya no será obligatorio (Díaz y Landeta, 2018). También en Galicia, España, que se acaba de convertir en la primera comunidad autónoma en permitir la elección de las niñas y adolescentes sobre el uso de falda o pantalón para su uniforme (Huete, 2018).
Creo que es muy
importante que comencemos a establecer una reflexión sobre este tema en el
ámbito educativo, pero sobre todo darse el tiempo de escuchar a las
estudiantes, de todas las edades, pues estoy seguro que tiene mucho que decir
al respecto.
No tendríamos que esperar que se aprobaran leyes para ello, pues creo que ya estamos en una posición en la que debemos abordar estos temas de manera distinta, en donde las mismas escuelas comiencen a tomar medidas que permitan un entorno de mayor igualdad y seguridad, no sólo en cuanto al uso del uniforme.
Y de paso, podríamos cuestionarnos también el uso del uniforme como tal, pero eso es tema para otro artículo.
Elaboré este trabajo hace dos años para una secundaria alternativa con la idea de generar un proyecto de tecnología distinto a lo que se trabaja habitualmente y tratando de vincularlo a experiencias reales, fomentando también una visión emprendedora a partir del uso de la tecnología.
Por Emiliano Leal Sorriente.
Introducción
La enseñanza de tecnología en secundaria debe considerar una perspectiva mucho más amplia que la que actualmente suele dársele en casi todos los centros educativos y que generalmente se restringe a conocimientos de informática, programación o robótica.
Sin dejar de reconocer la importancia de estos aspectos, es necesario comenzar a ver a la tecnología como una herramienta útil para promover el cambio social través de la solución de problemas, el desarrollo de nuevas ideas a través de proceso de creación e innovación, la comunicación de ideas a través de nuevos canales y la promoción de participación de la comunidad a través de nuevas formas de interacción con la información.
Adicionalmente, la materia de tecnología en secundaria y sexto de primaria en le escuela para la que se propone debe ser también una materia de servicio y apoyo al resto de las asignaturas, permitiéndole a los alumnos desarrollar a través de una vinculación directa, productos y evidencias que les sirvan para mejorar su proceso de aprendizaje. Así mismo, esto permitirá vincular a la tecnología en contextos reales de los estudiantes, que también beneficiará a los maestros.
En el contexto de la escuela con la que estamos trabajando, es importante también resaltar que se busca promover el uso de la tecnología con una visión humanista, crítica y responsable, que permita a los alumnos utilizarla para generar conocimiento, transmitir ideas, visualizar soluciones y elaborar productos específicos acorde a sus propios centros de interés.
Enseñar tecnología en este contexto, implica también entregarles herramientas y recursos que podrán utilizar en su vida futura según sus propios intereses y necesidades, y con una visión humana y de beneficio social.
Justificación
Hoy en día se la tecnología es un tema importante en la mayoría de las escuelas, tanto como apoyo para el aprendizaje como para la misma formación de competencias tecnológicas en los estudiantes. Sin embargo, el aprendizaje del uso de la tecnología puede resultar demasiado abstracto, pues no se vincula con una realidad cotidiana. Es por ello que se requiere brindarle un contexto en el que el aprendizaje resulte significativo para los estudiantes, y que permita vincularlo con una utilidad real en su vida diaria.
En este sentido, este proyecto busca promover el uso y aplicación de la
tecnología conforme a las siguientes cinco dimensiones:
1.- La tecnología como herramienta para el desarrollo de centros de interés y proyectos.
Desde esta dimensión, se busca que la tecnología sea vista como una herramienta al servicio de los estudiantes, y no que los estudiantes estén al servicio de la tecnología. Para ello, se considera que una buena manera de hacerlo es vincular la materia directamente con la elaboración de proyectos específicos de tecnología establecidos para cada uno de los ciclos escolares. Esto permitirá generar un aprendizaje significativo que tenga una relación directa con el producto final que elaborarán.
2.- La tecnología y su vinculación con otras materias.
Se busca incentivar el uso de las tecnologías en otras materias, ya que la escuela reconoce ciertas deficiencias en este sentido y busca que sus profesores utilicen más la tecnología para mejorar y potenciar el aprendizaje. Para ello es importante señalar que además de otorgarle herramientas tecnológicas a los maestros, se pretende más bien que ellos incentiven a los alumnos a utilizar la tecnología para mejorar su aprendizaje. Es decir, se quiere lograr que los maestros sepan que sus alumnos pueden utilizar recursos específicos para determinados procesos de aprendizaje, pero no necesariamente que sean los maestros quienes utilicen directamente la tecnología en todo momento. Aquí se consideran elementos fundamentales como la búsqueda de información, la elaboración de evidencias de aprendizaje, y productos específicos para las distintas materias según las necesidades de cada asignatura.
3.- La tecnología, la creatividad y la resolución de problemas.
La tecnología es una herramienta que tiene comprobado potencial para el desarrollo de la creatividad, la generación de soluciones y la resolución de problemas, lo cual se busca sea aprovechado de mejor manera por los alumnos. El aprendizaje fundamental en este punto para los alumnos, es que pueden utilizar la tecnología para simplificar procesos, generar soluciones creativas, realizar propuestas y expresar ideas. Así mismo, la resolución de problemas en general, puede ser un buen reto con el cual los estudiantes pueden trabajar para fortalecer su potencial creativo y tecnológico.
4.- La tecnología y su impacto social.
Hemos visto que en la actualidad las tecnologías han comenzado a tener un impacto social sin precedentes, la llamada revolución de la información o el conocimiento, como ha sido llamada por algunos autores, representa un desafío para la sociedad en el futuro. A través de la tecnología se han cambiado paradigmas económicos, educativos, sociales y mediáticos. Formar una visión crítica en los estudiantes de la escuela con la que se está trabajando se considera importante, ya que forma parte de los ideales de la escuela, y que también puede ser aprovechado por los estudiantes para generar propuestas con un sentido humanista y de cambio social.
5.- Uso ético de la tecnología.
Enseñar a los niños y jóvenes hoy sobre el uso responsable y cuidadoso de la tecnología, debería ser una obligación en todas las escuelas. Al enfrentarnos a nuevas formas de interacción social, también nos enfrentamos a nuevos riesgos y conflictos éticos que debemos tener en cuenta. Por ello, desde esta materia se deberá promover también el uso cauteloso y ético de las tecnologías. No estamos hablando sólo del cuidado personal del uso de las mismas, si no también, de las implicaciones en cuanto a responsabilidad y ética que se deben considerar en un mundo tecnológico como el de hoy.
Cabe señalar que trabajar con tecnología basándonos en estos cinco ejes,
también se están trabajando las tendencias que a nivel educativo se están
desarrollando a nivel mundial. Por ejemplo, del programa oficial de las
Secretaría de Educación Pública, se pueden rescatar algunos aspectos que creo
es importante considerar para este proyecto también. El Acuerdo 593 de la
Secretaría de Educación Pública (DOF, 2011), pone énfasis en el desarrollo de
cuatro competencias específica para las materias de tecnología de Secundaria:
Intervención (Toma de decisiones, búsqueda de información, búsqueda de
alternativas), resolución de problemas (identificación de problemas, búsqueda
de soluciones, investigación, argumentación), diseño (representación de ideas,
desarrollo de prototipos, y gestión
(organización y ejecución de procesos, identificación de necesidades). En este
sentido, podemos concordar con algunas definiciones de lo que implica la
formación en cuanto al uso de la tecnología:
“Para la definición de la Formación Tecnológica Básica se consideran diversas posturas. Por un lado, la alfabetización tecnológica que se da en tres niveles: el primero refiere al usuario inteligente, donde los alumnos comprenden las herramientas, conocen la lógica de su funcionamiento y desarrollan las habilidades para su uso; el segundo, denominado de las personas lúcidas, críticas y responsables, donde los alumnos comprenden las lógicas del desarrollo, la extensión de las nuevas tecnologías y la articulación de los factores económicos y sociales con los técnicos como motor de la innovación; el tercero, denominado creativo eficaz, donde los alumnos realizan proyectos técnicos, organizan la producción de bienes y servicios, diseñan y crean objetos técnicos, y desarrollan un pensamiento convergente para la resolución de problemas de manera convencional, así como divergente para hacerlo de manera creativa”. (DOF, 2011)
Sería bueno agregar aquí, que la materia de tecnología vista desde esta perspectiva amplia, también debería ser un espacio que estimule y desarrolle la creatividad en múltiples sentidos, desde donde se buscará el desarrollo más del pensamiento divergente, que del convergente (como lo plantea el programa oficial).
Por otro lado, la enseñanza de
Tecnología también debe enfocarse en el desarrollo de habilidades generales que
les servirán en otros ámbitos de la vida, por lo que coincido con algunos
planteamientos en los que se especifica que dichas habilidades son: Analizar,
clasificar, comparar, comunicar, diseñar, elabora, emprender, evaluar,
experimentar, explorar, investigar, observar, planificar, resolver problemas y
trabajar con otros (Ministerio de Educación, 2012).
Planteamiento
Se busca que la tecnología sea utilizada por los estudiantes como una
herramienta que les permita, aprender mejor, vincularla con los proyectos que
desarrollan en otras materias, y que les permita pensar en ella para la
resolución de problemas.
Para ello se propone el desarrollo continuo de los siguientes temas en el programa,
que están relacionados con las cinco dimensiones que se plantearon inicialmente:
La tecnología para crear (Pensamiento de
Diseño)
La tecnología para hacer (El movimiento Hacedores
–Makers-)
La tecnología para aprender (herramientas
de aprendizaje)
La tecnología para comunicar (Nuevos
medios)
La tecnología para mejorar (Proyectos
sociales a través de tecnología)
Ética y correcto uso de la tecnología
La tecnología y la solución creativa de
problemas.
Una de las alternativas que podría resultar eficaz para lograr la
integración de estos contenidos y las cinco dimensiones que se plantean, sería
la utilización de la estrategia de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP).
Proyectos
Debido a que el trabajo de la materia se dará en un esquema de Aprendizaje Basado en Proyectos, para lo cual se propone la siguiente temática para cada uno de los grados con los que se trabajará:
3º de secundaria: Construcción de una solución tecnológico para algún problema de índole social.
Este proyecto tendrá como objetivo que los estudiantes integren diversos conocimientos tecnológicos para formular y plantear una solución basada en tecnología a algún problema de índole social. Dicha solución deberá tener un planteamiento de impacto real en la problemática, por lo que requerirá de investigación, generación de solución, búsqueda de alternativas, diseño, y planteamiento de las ideas. Entre las soluciones que podrían generar se encuentran desde aplicaciones móviles, hasta sistemas o dispositivos.
2º de secundaria: Construcción de medios digitales alternativos multimedia.
El proyecto busca que los estudiantes comprendan las implicaciones del manejo de información a través de las nuevas tecnologías, fortaleciendo la diferenciación entre fuentes verídicas y falsas. Así mismo, se pretende que exploren las infinitas posibilidades que ofrecen los nuevos medios para genera productos informativos o de entretenimiento con una visión crítica, usando adecuadamente las tecnologías de la información.
1º de secundaria: Construcción de un sitio web que promueva algún tema educativo o de importancia social.
El desarrollo de este proyecto está enfocado en comprender herramientas básicas de ofimática, y recursos para construir en la red, sitios, blogs, u otros recursos que permitan enseñar, comunicar y transmitir información. A partir de la construcción de estos productos, se busca que generen un sitio de internet que contribuya a difundir algún tema de importancia social para la comunidad escolar, o el entorno mismo de la escuela. Entre los temas que se podrían plantear se encuentran: Bullying, temas de género, desigualdad, problemas de salud, adolescencia, entre otros.
6º de primaria: Construcción de una
galería de recursos tecnológicos que pueden ser usados para el aprendizaje.
El
objetivo de este proyecto es que los alumnos vayan generando una galería a
través de un blog, o bitácora digital, en la que vayan explorando y trabajando
diversas herramientas tecnológicas que les permitan mejorar su aprendizaje, y a
su vez, les permita construir el conocimiento con el apoyo de estrategias
digitales. Aquí se verán herramientas tanto de ofimática, como específicas para
generar mapas mentales, presentaciones, diagramas, infografías, audios y
videos. Entre las herramientas que se plantea revisar se encuentran:
Mapas mentales
Infografías
Carteles
Videos
Presentaciones
Audios (Podcast)
Cuadros comparativos
Gráficas e imágenes
Evaluación
La evaluación se trabajará de manera continua según el avance de las distintas fases de cada uno de los proyectos, y se realizará una presentación final o lanzamiento de cada uno de ellos a fin de año, en donde se convocará a la comunidad escolar para que vean los proyectos que se han realizado.
Referencias
DOF (22 de agosto de 2011). Consideraciones para la actualización curricular de la asignatura de tecnología. ACUERDO número 593 por el que se establecen los Programas de Estudio de la asignatura de Tecnología para la Educación Secundaria en las modalidades General, Técnica y Telesecundaria. Diario Oficial de la Federación. Recuperado de http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5205626&fecha=22/08/2011
Ministerio de Educación (2014) Bases Curriculares 2013, 7° básico a 2° medio. Chile.
“Profesor, ¿Y eso para qué nos va a servir?” Aunque ésta frase podría parecer lo más normal y legítima para un alumno, en el caso de Francisco era interpretada como un acto de rebeldía. Y es que había un problema con Francisco, era el alumno que siempre estaba distraído con sus dispositivos electrónicos, y que hacía preguntas y comentarios retadores a los profesores.
Su actitud, había provocado que Francisco tuviera mala fama entre los profesores y se convirtiera en uno de esos alumnos a los que consideran “flojos, que no quieren trabajar, quieren que les den todo, vienen a perder el tiempo y a molestar” e incluso algunos lo consideraban hasta un “parásito”.
Pero, ¿Y si de verdad el alumno no tiene interés en el aula y siente que está obteniendo mejores satisfactores usando su teléfono celular? ¿Y si de verdad el alumno quiere saber cuál es la utilidad de lo que está aprendiendo? ¿Qué pasaba realmente con Francisco? O peor aún, ¿Qué sucede con los profesores?
Aunque puede haber varias respuestas para esta idea, en éste
caso específico, hay un problema que no es del todo del alumno pero tampoco del
todo de los profesores, es decir, es de responsabilidad compartida.
Por otro lado, la ya clásica distracción de los estudiantes en clase con sus dispositivos, o platicando con el compañero, parece alterar bastante al profesorado. “Antes cuando el profesor llegaba a clase los alumnos se levantaban de sus asientos para saludarlo, y nadie decía una palabra mientras el profesor hablaba”, se ha escuchado decir.
Lidia (2006), lo define de la siguiente manera:
“Los años escolares suelen concebirse como pasaje para acceder a la sociedad de los adultos, tanto que muchos niños y adolescentes se ven restringidos casi exclusivamente al rol de alumnos. La maquinaria escolar tiende a establecer una exageración de ese rol observando, registrando, calificando y estigmatizando: “no puede», «no sabe», «no obedece», «es indisciplinado», «tiene mala conducta».
Un primer problema tiene que ver con cómo estamos manejando la libertad en el aula. Desde mi punto de vista muy personal, cosas como disciplina, respeto a la autoridad, atención en clase, entre otras, han sido manejadas con una posición de autoritarismo por parte de los profesores y directivos de escuelas e instituciones educativas por muchos años. Anteriormente el docente representaba saber y poder, pero hoy la autoridad del docente ya no es reconocida por los estudiantes (Lidia, 2006).
Curiosamente creo que estos aspectos, están íntimamente
relacionados, y que se trata más bien de un problema de comunicación, donde
como ya dije, intervienen tanto alumnos como profesores. No pretendo con esto
“traicionar” al gremio docente, al cual pertenezco con mucho orgullo, pero creo
que es necesario que comencemos a manejar la autocrítica de manera más amplia,
y en algunos casos, que nos autocritiquemos, pues parece que el ego docente a
veces puede cegarnos y no permitirnos ver más allá.
¿Qué debemos hacer distinto?
En
primera instancia, creo que una solución para el caso de Francisco, tiene que
ver con que su forma de ser y de actuar ha generado un perjuicio negativo en
torno a él. En este sentido, lo primero sería liberarnos de prejuicios, o por
lo menos, tratar de que no influyan en cómo lo trataremos desde el inicio, pues
se pueden cumplir, tal como lo señala Murillo (2006):
“Las etiquetas o catalogar a las
estudiantes y los estudiantes predispone la actitud ante ellas y ellos, y la
forma en que se manejará la disciplina en el aula. A esto se le suma el peligro
de que las etiquetas puedan llegar a ser profecías autocumplidoras”. p. 24
Pero esto está relacionado a que hoy debemos generar espacios donde los estudiantes se puedan desarrollar con mayor libertad, donde puedan criticar la clase, la institución, la materia e incluso al profesor. Por supuesto que muchos dirán que esto sería una locura, la anarquía total, el desorden, y por lo tanto, confundiéndolo con falta de disciplina, poco respeto a la autoridad, o desinterés en aprender.
Desde mi punto de vista, situaciones de este tipo son un área de oportunidad doble, pues podemos tomar nota de sus críticas y evaluar cuáles pueden ser acertadas, y por otro lado, podemos enseñarle a “Francisco” cómo manejar críticas con mayor inteligencia y de manera constructiva.
Como lo señala Murillo (2009) “Tratar de eliminar el
conflicto en la escuela es paradójicamente tratar de eliminar en los centros de
enseñanza algunas posibilidades de crecimiento y aprendizaje. No es cuestión de
vivir en la anarquía, es poder convivir también con el conflicto”.
Otro tema importante tiene que ver con cómo los profesores
están enfrentando a ésta nueva generación, con todo y sus anexos (como los
dispositivos móviles). Entender que se trata de una generación distinta, que
interactúa con sus dispositivos, pero que a la vez tiene acceso a más
información, y en general estar abiertos a sus nuevas ideas y formas de
integración, hará que estemos más preparados para tratarlos, pero para esto
debemos informarnos más sobre ellos en general.
Es un error no entender que pertenecen a una sociedad distinta, por eso la técnica autoritaria de los profesores ya no está funcionando, ya que lo que dan a entender a los jóvenes las nuevas formas de interacción, en especial en internet, es justamente que tiene una libertad de actuar muy grande. Por lo tanto, lo que debemos enseñar ahora, es a utilizar la libertad con responsabilidad y a que los alumnos generen sus propios límites.
Sin embargo, un estilo permisivo debe cuidar no caer en cosas como las que señala Murillo (2009) que pueden ser tóxicas, como creer que la no imposición de reglas genera afecto a los profesores y provoca que no se porten mal, minimizar acontecimientos negativos sin llamarles la atención, o que definitivamente no le demos importancia alguna a una situación negativa.
Pero otro punto importante está relacionado con el diálogo, que definitivamente debemos mejorar con nuestros alumnos, y ya no desde un punto de vista autoritario, sino, en la búsqueda de soluciones, aplicando nuestra creatividad, que conviertan éste tipo de situaciones en una instancia en donde el alumno pueda aprender algo más que la materia misma que estamos enseñando.
Pero para cumplir con esto, se deben respetar las opiniones de nuestros alumnos, pues tal como lo señala Cubero (2004) sólo “Cuando el maestro tiene una actitud de respeto hacia el proceso evolutivo de la otra persona, entonces puede considerar ‘el no estar de acuerdo’ como una oportunidad de intercambiar opiniones interesantes”.
Conclusión
En concreto, creo que los profesores tenemos la urgencia de
cambiar de mentalidad, y entender que ésta nueva generación debe ser abordada y
trabajada de distinta manera, y que ya no podemos quedarnos con las viejas
estrategias educativas, pues aunque tengamos “20 años dando clases”, la
generación de hoy está moldeada y configurada de una forma muy distinta, y que
requiere, entre otras cosas, mejorar el diálogo con ellos.
Pero también tenemos que tener en cuenta que hay mucho que
aprender de nuestros alumnos, y que cualquier situación se puede convertir en
una oportunidad de aprendizaje para ellos también, no hay que desaprovecharla.
Referencias
Lidia S, M. (2006) Disciplina, autoridad y malestar en la escuela. Revista Interamericana de Educación 41,1 Recuperado el 27 de septiembre de 2014, de http://www.rieoei.org/opinion38.htm.
Murillo A, O. (2009). HACIA UN ESTILO DISCIPLINARIO DESINTOXICADO. Revista Electrónica «Actualidades Investigativas en Educación», 9(1) 1-30. Recuperado el 25 de septiembre de 2014, de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44713054017
Cubero V, C. M. (2004). La disciplina en el aula: Reflexiones en torno a los procesos de comunicación . Revista Electrónica «Actualidades Investigativas en Educación», 4(2) Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44740202
Este texto habla sobre uno de mis recursos favoritos para la docencia, y fue también, uno de los primeros ensayos que escribí sobre educación. Fue redactado en el 2013 para la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas.
Por Emiliano Leal Sorriente
Resumen
Este ensayo busca establecer algunos de los beneficios y ventajas de la utilización del portafolio de evidencias en la educación universitaria así como su percepción por parte de los docentes y los alumnos, basándose en casos concretos de donde se ha implementado. De esta manera se obtienen algunos puntos clave a tener en cuenta con respecto a la implementación de esta herramienta en la educación media y universitaria.
Introducción
A pesar de que en la educación superior existe la tendencia de buscar nuevos modelos educativos, aún se sigue recurriendo a métodos tradicionales de evaluación que se enfocan en criterios cuantitativos (como lo que el alumno ha podido memorizar) y no en criterios cualitativos (como lo que el alumno ha aprendido realmente), y mucho menos, se enfocan en entender cómo ha sido este proceso de aprendizaje (Carreto, 2010).
En este sentido, en la educación media y universitaria se ha iniciado una búsqueda orientada a explorar nuevas formas de evaluar que permitan determinar el aprendizaje del alumno no sólo de manera cuantitativa, si no, lo que el alumno realmente sabe, así como ciertas competencias acorde a estos nuevos métodos educativos.
Tal como lo señalan Romero, Hernández, y Martínez (2011):
“Uno de los elementos sobre los que hace ya tiempo las teorías psicológicas del aprendizaje y las pedagógicas han demandado cambios es, sin lugar a dudas la evaluación. Por diversas razones no ha sido posible imprimir ese giro que la evaluación requiere, no obstante, el escenario actual precisa evaluar procesos y no sólo productos; valorar, no únicamente medir conocimientos” (p. 8).
En este contexto, comienzan a aparecer muchas herramientas de evaluación que permiten determinar el nivel cualitativo del aprendizaje de los estudiantes, como la evaluación formativa, el estudio de casos, o los portafolios de evidencias, por mencionar algunos.
En este texto, nos enfocaremos exclusivamente en el portafolio de evidencias como herramienta que permite evaluar de manera de manera cualitativa a los estudiantes mediante un proceso que difiere mucho de los métodos tradicionales de evaluación cuantitativa.
El portafolio de evidencias
Un portafolio de evidencias (también conocido como carpeta de evidencias) es un espacio que puede ser físico o virtual, donde el estudiante recopila y organiza elementos entre los que se encuentran trabajos, escritos, fotografías, videos, u objetos de cualquier otra índole que sirvan para registrar una intención de aprendizaje según determinados objetivos (Murillo, 2012).
Esta herramienta, por la forma en la que está constituida, permite que el estudiante adquiera conocimientos integrando en un solo lugar, todos los procesos por los que ha ido pasando para cumplir su objetivo específico, como una investigación, un plan de mejora, un catálogo, entre otros. Esto permite que el estudiante no solo vaya organizando sus entregas y evidencias de forma más ordenada, si no que también le permite ir haciendo una autoevaluación con respecto a su progreso.
El portafolio de evidencias permite hacer más flexibles los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación, ya que también aporta a una estructura a ese proceso, aunque en el caso de la evaluación debe entenderse que no se trata de una secuencia lineal ni acumulativa, si no de un conjunto de indicadores que nos señala objetivos, estrategias utilizadas y competencias adquiridas. (Hernández, et al. 2006).
Si bien hay distintas propuestas en cuanto a cómo debe llevarse a cabo la planeación y realización del los portafolios de evidencias, así como las características que deben tener, queda claro que esto dependerá de varios factores como el tipo de materia que se está cursando (Seda, 2002 p. 114), así como el objetivo de aprendizaje que se busca en sí. Por lo que será importante que el docente evalúe cual será la mejor ruta a seguir en la utilización de esta herramienta según su plan de estudios.
Es importante señalar que si bien el portafolio permite entregarle herramientas al docente para evaluar a sus estudiantes, también le otorgan elementos para hacer una autoevaluación sobre las estrategias de aprendizaje que está utilizando.
Percepciones de estudiantes y docentes con respecto al portafolio
Aunque los portafolios de evidencias son una herramienta innovadora de evaluación, orientada conforme a estas nuevas metodologías de enseñanza, pareciera que existe una resistencia entre los alumnos y los docentes en cuanto su utilización, por lo menos en las primeras etapas de implementación.
Uno de los casos es la experiencia vivida en la Universidad Autónoma de Nayarit cuando se implementa esta herramienta a partir de 2003, tal como lo señalan Romero, et al. (2011):
“Tal vez los docentes (la mayoría) iniciamos su práctica sin haberlo conceptualizado cabalmente; quizá los estudiantes no tenían el hábito de realizar tantas actividades o, probablemente, un poco de ambas partes. La realidad es que resulta un verdadero hallazgo hablar con un estudiante cuya experiencia con el portafolio sea grata.”
En su documento, Romero et al. (2011) señalan algunos de los problemas que debieron enfrentar en este proceso, entre ellos que los estudiantes sentían que hacer el portafolio era una pérdida de tiempo mientras que los docentes percibían que su trabajo aumentaba excesivamente.
Y es que si el portafolio no tiene objetivos claros, y no se ha determinado bien cuáles serán los pasos a seguir, pareciera convertirse en una herramienta muy complicada de utilizar. Pero por el contrario, si se encuentran bien delimitados y estructurados, su complejidad al momento de utilizarlos es mínima.
En un estudio realizado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, entre 200 estudiantes de la carrera de Ingeniería Química (Carreto, Reséndiz & Moheno, 2010) podemos determinar datos importantes sobre la percepción de los estudiantes sobre el uso del portafolio de evidencias como herramienta de evaluación y que en la mayoría de los casos nos indican una predisposición positiva en cuanto a su uso.
La mayoría de los estudiantes participantes de este estudio, sienten que mediante la utilización del portafolio han tenido una experiencia significativa de aprendizaje, han podido determinar sus fallas y entender cómo ha sido su proceso de aprendizaje, tal como lo podemos observar en la gráfica 1.
Gráfica 1. Elaboración propia bada en Carreto, Reséndiz y Moheno, 2010
Otro dato interesante, es la comparativa que se hace con respecto al examen, método de evaluación cuantitativa por excelencia.
En este punto los estudiantes muestran una tendencia a favor del uso del portafolio, además de sentir que con su uso han adquirido mayores conocimientos, que han sido tomados en cuenta al momento de su calificación, y a su vez, que ésta ha sido más justa, tal como lo podemos observar en la gráfica 2.
Gráfica 2. Elaboración propia basada en Carreto, Reséndiz & Moheno, 2010
En este estudio también se obtienen otros datos que si bien no son negativos, indican que hay áreas de oportunidad que deben tomarse en cuenta, por ejemplo en cuanto a las dudas sobre la calificación que han obtenido a través del portafolio, dónde 37.5% no tiene dudas, mientras que 59.37% dice que a veces se ha quedado con dudas y 2.08% dice haberse quedado siempre con dudas. Otro punto que se puede considerar es el de si el portafolio de evidencias le permite al estudiante determinar cuánto sabe, donde 54.16% siente que siempre ha podio determinar este punto, 42.70% siente que a veces y 2.08% siente que nunca lo ha podido determinar.
Otro dato que es importante destacar de este estudio, es que al parecer la realización de los portafolios de evidencias induce mucho menos ansiedad que el examen en los estudiantes, ya que ante la pregunta de si se sintieron nerviosos al momento de realizar el portafolio “8.33% reporta que siempre, 59.79% dice que sólo a veces y 21.87% dice que nunca” (Carreto et al. 2010) .
Éste último dato es clave, ya que en muchos casos, la ansiedad experimentada por los estudiantes al momento de enfrentar un examen, puede jugar un factor determinante en cuanto a su rendimiento, incluso, muchas veces el fracaso escolar puede estar atribuido a esto y no a la falta de aprendizaje (Bausela, 2005), por lo que una herramienta de evaluación que no provoque dicha ansiedad, tal como lo es el portafolio, puede ser bastante beneficioso para un mejor desempeño de los alumnos.
Conclusión
Aunque las cifras señaladas anteriormente parecen prometedoras, es importante reiterar que la utilización del portafolio parece no ser bien recibida cuando es implementada de manera inicial, causando incluso molestia entre los profesores y el alumnado. Por lo que su implementación deberá ser bien planeada.
Así sucedió en el caso de la Universidad Autónoma de Nayarit, sin embargo, después de seis años de utilizar los portafolios de evidencias como herramienta de evaluación, Romero et al. (2011) nos señalan que son mucho mejor aceptados por los estudiantes y docentes.
Calificar un portafolio no es más difícil que calificar un examen, un ensayo, un trabajo o un proyecto, aunque puede ser más laborioso. En general, el éxito del esfuerzo de los estudiantes y la precisión de las valoraciones sobre sus esfuerzos realizados por parte del docente depende mucho de la claridad inicial de los propósitos a evaluar.
Un punto importante para la utilización de los portafolios, es comenzar a cambiar la mentalidad tanto de los estudiantes, como de los docentes, en cuanto a lo que significa la evaluación. “Utilizar el portafolio implica un estilo de docencia y de aprendizaje distante de los tradicionales” (Murillo 2012).
Desde mi punto de vista, gran parte del rechazo de los estudiantes y de los docentes hacia el portafolio de evidencias, se debe justamente a su incomprensión. El estudiante está acostumbrado a ser calificado a través de un número y el docente a calificar asignando un valor al trabajo de los estudiantes. Si bien el portafolio también puede derivar en una calificación cuantitativa, su utilización debería más bien fomentar un proceso reflexivo que permita al propio estudiante, con la ayuda del docente, autoevaluar su proceso de aprendizaje. Pero a su vez, deberá permitir también al docente autoevaluar sus estrategias de enseñanza y de utilización del portafolio.
Esto
debería estar acompañado de una nueva valoración del uso de la
calificación numérica, donde deberíamos comenzar a considerar una
calificación cualitativa basada en el trabajo del estudiante, y que
establezca la acreditación de lo aprendido y lo enseñado mediante dicho proceso reflexivo de autoevaluación.
Por otro lado, la evaluación debe estar enfocada en señalar a los alumnos cuál es su proceso de aprendizaje, sus falencias y sus áreas de oportunidad, algo que en un portafolio es relativamente fácil de ir determinando según las entregas que se vayan realizando.
Así mismo, la evidencia de que los alumnos sienten menos ansiedad al ser evaluados con un portafolio
de evidencias, demuestra que se trata de una herramienta que realmente
ayuda a evaluar el aprendizaje significativo de los estudiantes, a diferencia del examen, que muchas veces únicamente demuestra datos aprendidos de memoria.
En resumen, el uso del portafolio de evidencias como herramienta de evaluación en la educación media y universitaria, sin duda puede resultar muy beneficiosa, pero se hace sumamente importante que su implementación esté acompañada de una buena preparación y comprensión por parte de los docentes y alumnos sobre cómo se elaborará el portafolio de evidencias, pero también, sobre los objetivos y los procesos que se buscan realizar con dicha actividad.
Hernández Fernández, Á., González Fernández, N. & Guerra Liaño, S. (2006). Diseño de un portafolio en la formación universitaria por competencias. Revista de Psicodidáctica, 11(2) 227-239. Recuperado el 23 de noviembre de 2013, de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=17511205
Seda Santana , I. (2002). Evaluación por portafolios: un enfoque para la enseñanza. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (México), XXXII(1) 105-128. Recuperado el 23 de noviembre de 2013 de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=27032105
Realicé este texto como parte de un trabajo que estamos realizando en el Diplomado de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey.
Por Emiliano Leal Sorriente.
El Aprendizaje Basado en Retos, es una estrategia que plantea que los estudiantes resuelvan una problemática en un entorno real, invitándolo y motivándolo a tomar medidas reales para la solución de dicha problemática.
Con la estrategia de Aprendizaje Basado en Retos, se va un paso más allá del aula, pues se involucra de lleno al mundo real, teniendo que intervenirlo con una solución. Si bien se parece un poco al Aprendizaje Basado en Problemas y al Aprendizaje Basado en Proyectos, cada uno tiene sus propias características, aunque retoman elementos en común.
Así pues, en dicho documento se define que Aprendizaje Basado en Proyectos, es una estrategia en la que se le da al estudiante una situación con una problemática real a resolver, donde los estudiantes buscan una solución a la vez que van abordando el proyecto, mientras que el profesor se convierte en un facilitador que los va guiando en este proceso. Sin embargo, no es necesario aplicar dicha solución, por lo que sólo queda en el planteamiento.
Por otro lado, en el Aprendizaje Basado en Problemas, los estudiantes se enfrentan a una situación o problemática ficticia y para la cual no se requiere una solución real. En esa búsqueda los estudiantes van aplicando conocimientos adquiridos previamente mientras que el profesor es un facilitador, o bien, aporta algunos conocimientos al tema.
En cambio, cuando hablamos de Aprendizaje Basado en Retos, los alumnos trabajan en una solución a una problemática real identificada en su entorno, o en algún otro sector al que tienen acceso, como comunidades o grupos sociales. De modo que la solución que generen deberá ser real y deberán aplicarla.
Lo interesante aquí, es que el profesor se convierte en parte del equipo y trabaja en conjunto con los estudiantes para lograr el objetivo. Adicionalmente, el trabajo culmina en la aplicación de la solución y en una publicación sobre lo que se ha realizado a modo de testimonio y evidencia del proceso de aprendizaje.
Vale mucho la pena leer el documento completo del Tecnológico de Monterrey sobre este tema, ya que nos ofrece una visión muy clara de cómo se trabaja con esta estrategia, las diferencias puntuales con las otras que ya mencionamos y además cuenta con algunos ejemplos de su aplicación.
Uno de los ejemplos que más llamó mi atención, es el de la creación de un Taller de Lectoescritura, donde estudiantes de distintas disciplinas trabajaron con niños y jóvenes para ayudarlos en el desarrollo de habilidades de lectura, escritura, matemáticas y habilidades de aprendizaje.
Después de conocer un poco mejor esta estrategia, he estado pensando trasladar el Programa de Emprendimiento que actualmente trabajo en Preparatoria con la estrategia de Aprendizaje Basado en Proyectos, a Aprendizaje Basado en Retos, ya que podría resultar más interesante si se tiene que intervenir la problemática de manera real.
Referencias.
EduTrends (2016) Aprendizaje Basado en Retos. Observatorio de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey. Recuperado el 21 de enero de 2019 de https://observatorio.tec.mx/edutrendsabr
Imágenes
Pixabay.com [rubylia] (2017, 8 de abril). Mano rubik cubo rompecabezas juego [Archivo de imagen]. Recuperado de: https://pixabay.com/photo-2208491/
Pixabay.com [NatAliaQuintana] (2016, 9 de febrero). Taller colegio eso jóvenes [Archivo de imagen]. Recuperado de: https://pixabay.com/photo-1814190/
Realicé esta actividad para un curso de Neurociencias Aplicadas en el Aula que tomé en La Salle en el 2016. Hace ya varios años que utilizo la estrategia de la «Palabra Activadora», pero para esta actividad la complementé agregándole dos momentos más.
Introducción
Palabras de Memoria es una
actividad diseñada para que los estudiantes puedan mejorar la comprensión de
distintos temas a través del uso de palabras en distintos momentos de una
sesión. Dichas palabras servirán como referencia para mejorar el aprendizaje
del tema que se esté viendo.
Para la elaboración de esta
propuesta, se plantea la creación de tres nuevos momentos en la sesión, los
cuales propiciarán un mejor aprendizaje con fundamento en las neurociencias.
El objetivo de la actividad
Palabras de Memoria es servir como un enlace para sintetizar lo aprendido en a
través de una palabra que se utilizará al inicio, a la mitad, y al finalizar la
sesión. Dichos momentos se explican a continuación.
Primer momento: Palabra Activadora
Al iniciar la sesión, se explicará el tema y los objetivos concretos de dicha clase y posteriormente se procederá al pase de lista, pero dicho pase de lista no será como habitualmente se realiza, ya que los alumnos no deberán contestar “presente” después de escuchar su nombre como siempre lo han hecho, si no que, deberán contestar con una «Palabra Activadora» que deberá estar relacionada al tema que se verá en la sesión.
Pero hay una regla, esta palabra, además de estar relacionada directamente con el tema, no podrá repetirse por lo que si algún compañero ya la dijo el siguiente no podrá volver a usarla. Así mismo, la lista será pasada en diferente orden todos los días, con el fin de que ninguno se vea en desventaja por ser el último todo el tiempo.
Con esto, se pretende que los
estudiantes trabajen en el componente atencional de la “Estabilidad o
concentración”, pues deberán estar atentos a su nombre, pero también deberán
comenzar a concentrarse en el tema, explorando por lo menos tres posibilidades
en caso de que alguien utilice la Palabra Activadora antes que ellos. Así
mismo, se busca estimular el conocimiento previo a través de la activación del
proceso de “evocación” de la memoria.
Segundo momento: Palabra Mágica
El segundo momento de esta actividad, se llamará «Palabra Mágica» y se realizará a la mitad de la sesión. La diferencia es que esta palabra, deberá resumir, de alguna manera, los conceptos vistos hasta el momento, y deberán generarla en equipos de 4 alumnos.
En dos minutos deberán recapitular lo más importante de la sesión y asignarle un concepto que será esta «Palabra Mágica» que sintetizará lo aprendido para después compartirla con el resto del grupo. Aquí, se pretende trabajar en el sistema de codificación y almacenamiento de la memoria, otorgando una palabra que sirva como referencia para que después sea más fácil recuperar lo aprendido.
Tercer momento: El Palabrón
Antes de finalizar la clase, se realizará el último momento de las Palabras de Memoria, denominado, “El Palabrón”, y que en esta oportunidad hará referencia a lo que consideren más importante que han aprendido durante la sesión. Señalarán aquel aspecto que creen que resume todo lo visto hasta el momento y que servirá también como ayuda para codificar y almacenar lo aprendido.
Deberán hacerlo nuevamente en equipos de cuatro personas, distintas a las que trabajaron anteriormente. Esta vez las palabras se anotarán en el pizarrón y posteriormente todo el salón votará para determinar cuál es la más adecuada.
Justificación
Esta actividad, intenta trabajar con varios aspectos a nivel cerebral. Uno de ellos es en el trabajo de la inteligencia reflexiva entendida como “construcción de las propias ideas y de meta cognición que es una acción mental que vuelve sobre el propio saber para comprenderlo mejor” (Rodriguez, 2016).
Por otro lado, y con respecto al diseño de ambientes de aprendizaje, esta actividad intenta romper un poco con las estructuras de una clase normal, haciendo que los alumnos por un momento tengan que realizar una actividad distinta enfocada en la materia o tema que se está viendo, pudiendo ayudar a mejorar la concentración en el mismo, pues como sabemos, dicha concentración se puede ir perdiendo con el avance del tiempo durante la sesión.
Así mismo, se fomenta una interacción positiva entre los alumnos, que también se basa en la colaboración para lograr un objetivo común, de síntesis, de una idea de la clase que ayude a todos a comprender mejor y a recordar.
En este sentido, según los 12
Principios señalados por Rodríguez (2016) en el texto “La construcción de
ambientes de aprendizaje desde los principios de la neurociencia cognitiva.”,
con esta propuesta estaríamos abordando el Principio 1 al recuperar
conocimientos previos, fomentar el diálogo sobre lo aprendido, y el uso de un
organizador de información, que en este caso, es colectivo. El Principio 2 se
abordaría a partir del trabajo colaborativo, la confrontación de ideas y la
diversidad de las mismas. El Principio 4 al fomentar el propio entendimiento de
los temas por parte de los alumnos, y la generación de conclusiones. El
Principio 8 al realizar análisis y reflexión de los temas vistos, y el
Principio 9 a través del encadenamiento de ideas.
Conclusión
Si bien este es apenas un pequeño esbozo de cómo podríamos trabajar una actividad de aprendizaje a partir de las neurociencias, creo importante señalar que el poder abordarlo desde el punto de vista de dicha disciplina, puede abrir muchas posibilidades en cuanto al quehacer educativo. Por lo que considero que es muy importante seguir explorando ha disciplina para mejorar nuestras prácticas educativas, ahora con un sustento científico mucho más sólido.
Referencias
Rodríguez Garza, R. (2016). La construcción de ambientes de aprendizaje desde los principios de la neurociencia cognitiva. Revista nacional e internacional de educación inclusiva. Volumen 9, Número 2.
Ortega, Loubon. (2010). Neurofisiología del aprendizaje y la memoria. Plasticidad Neuronal. iMedPub Journals. Vol. 6 No. 1:2.
Este texto fue escrito en 2014 para el Módulo de Psicopedagogía de la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas del ILCE, en el retomo algunos aspectos de los paradigmas educativos existentes, para generar un propio con algunas de mis ideas sobre educación.
Por Emiliano Leal Sorriente
Introducción
Plantear un modelo educativo, sin duda no es cosa fácil, sin embargo si
comenzamos retomando algunos de los postulados de las corrientes más
importantes de la educación y las adaptamos a los nuevos tiempos, se puede
obtener un principio que nos puede servir para continuar en la generación de
ideas de cómo debería ser un modelo educativo actual.
Hoy, nos enfrentamos a un mundo totalmente distinto y que se encuentra en
constante cambio. Contamos con herramientas tecnológicas que, sin duda alguna,
han facilitado la vida de la humanidad, la comunicación se ha estrechado y el
acceso a la información se ha vuelto mucho más sencillo.
Y sin embargo, pareciera que la educación, en algunos casos, sigue
estancada. Las aulas, por ejemplo, siguen siendo exactamente iguales que hace
siglos. Los profesores siguen impartiendo clases de la misma manera que hace 30
años y la mayoría de las instituciones educativas, siguen manejando el mismo
esquema, mientras que los alumnos, que son hoy sumamente distintos a los de
tiempo atrás, sienten que ir a la escuela es una pérdida de tiempo.
Debemos enfrentar el hecho de que es tiempo de cambiar, de generar nuevas
formas de educar y también nuevas formas de aprender, perder el miedo a
transitar por nuevos caminos y así lograr una enseñanza integral acorde a
nuestros días.
Lo que aquí se plantea es una serie de ideas, muchas de ellas retomadas de
modelos educativos vigentes, para que comencemos una discusión en torno a cómo
debemos educar a nuestros alumnos para los nuevos tiempos. Es difícil plantear
todo en este proyecto, y aún hace falta profundizar en algunas temas, pero se
plantea ser un inicio.
Descripción de mi modelo educativo
Sin duda alguna, la base del modelo educativo que planteo, se encuentra en
el constructivismo y en el humanismo, y es que considero que una de las formas
más efectivas de llegar a un aprendizaje real, está en el descubrimiento de los
conocimientos, el autoaprendizaje, y la figura de un facilitador, más que un
maestro o profesor.
Coincido plenamente con lo que plantea Ferreiro (2007), en que un esquema adecuado
es en el que permitimos al alumno “descubrir y construir su conocimiento“, así
“la búsqueda, la hipotetización, la fantasía y hasta el error tienen
implicaciones pedagógicas importantes para aprender, y lo que es más
importante, para desarrollarse” (p. 25).
Y es que justamente aquí es donde yo planteo algo importante, en la
actualidad, con la cantidad de conocimientos que hay disponibles, quizá nuestra
preocupación deba ser enseñar a aprender (idea que retomo del paradigma
cognitivo), a investigar, a indagar, a obtener fuentes confiables, y que las
personas sean capaces de recurrir a la información, y más aún, al
autoaprendizaje según se requiera.
¿De qué nos sirve que un estudiante sepa de memorias fechas, formulas
químicas o matemáticas, tablas periódicas, si no sabe para que le servirán?
Debemos mejor, enfocarnos, en que ellos conforme vayan avanzando en su
desarrollo y vayan definiendo lo que quieren hacer en la vida, tomen las
herramientas necesarias, logren procesarlas con éxito, y así convertirlas en
información y en conocimiento.
En este sentido el aprendizaje por descubrimiento planteado por Jerome
Bruner, creo que puede ser de utilidad, pues tal como señala García (s/f):
“Desde el punto de vista de la enseñanza, los contenidos que se han de aprender deben ser percibidos por el alumno como un conjunto de problemas, relaciones y lagunas que se han de resolver. El ambiente necesario para que se dé un aprendizaje por descubrimiento debe presentar al educando alternativas para que perciba relaciones y similitudes entre los contenidos a aprender”. (p.5)
Otro termino que retomo del constructivismo, es el de el “aprendizaje
significativo”, planteado por David Ausbel, y que desde mi punto de vista es
uno de los mejores aportes al modelo educativo. Aprender a través de
experiencias que realmente tengan una significación importante, es una manera
de asegurar que esos conocimientos permanecerán y no se diluirán a través del
tiempo. A muchos de nosotros nos tocó estudiar memorizando partes de libros, de
apuntes, y todos eso nos funcionó para obtener una buena calificación en un examen,
pero hoy quizá no recordemos algunas de esas cosas memorizadas. Se podría decir
que hasta perdimos un poco el tiempo en eso, pues debido a que no es un
aprendizaje significativo, se diluye en el tiempo fácilmente.
Y es que desde mi perspectiva, no hay mejor manera de enseñar, que
haciendo. Pongamos un ejemplo un poco más cotidiano. Una de mis pasiones es
andar en bicicleta y estoy dispuesto a enseñarle a cualquiera que no sepa
utilizar una. Si bien es cierto que hay conceptos teóricos básicos (como en
todo, hay que explicar por ejemplo el uso adecuado de frenos, de conducción,
etc.) no puedo enseñarle a nadie únicamente con un pizarrón, necesariamente deberá
subirse a la bicicleta. Aquella persona que haya aprendido a andar en bicicleta
sólo con una explicación de pizarrón, seguramente fracasará en el primer
intento.
Así entonces, un ambiente de aprendizaje que permita que los mismos
estudiantes aprendan a través del descubrimiento, del error, y de su
interacción con el mundo, es fundamental, además deberá estar apoyado por un
aprendizaje colectivo. Recordemos que una de las competencias más solicitadas
para el siglo XXI tiene que ver justamente con la capacidad de realizar
trabajos colaborativos.
Y aquí me gustaría retomar algo más del paradigma humanista, relacionado a
que los programas educativos deben comenzar a ser más flexibles y adaptables,
es decir, deben permitir que estos se puedan reenfocar según el contexto social
y cultural, por lo que no puede existir un currículo educativo que no permita
una ruta de aprendizaje que pueda ser contextualizada, y mucho menos, que no pueda
ser aprendida de manera colaborativa.
Como hemos visto, aquí entra en juego también el paradigma socio cultural,
pues algo importante que debe existir, es que el aprendizaje de nuestros
alumnos debe estar enmarcado en un contexto social y cultural, para que de esta
manera pueda resultar eficaz. Y es que es importante recalcar que tal como lo
señala Hernández (1998) “El alumno debe ser visto como un ente social,
protagonista y producto de las múltiples interacciones sociales en que se ve
involucrado a lo largo de su vida escolar y extraescolar”.
Aquí retomo algo del conductismo, el estímulo-respuesta, pero no aplicado a
que se genere un aprendizaje por éste hecho de manera directa, al contrario, me
refiero a la solución de casos, por ejemplo. Es una forma de estimular al
alumno para se enfrente ante una situación, reflexione sobre el mismo, y al
final genere a través de la reflexión, una solución a lo que se plantea. Aquí
también entra en juego el paradigma humanista, pues los estudiantes deberán decidir,
en plena libertad, cómo llegar a una solución a la problemática que se
presenta.
Por ultimo, algo que creo que es importante señalar y que no se ha tocado
hasta el momento, tiene que ver con los ambientes de aprendizaje, es momento de
que comencemos a pensar en salones distintos, innovadores, que faciliten la
educación del alumnado y que eliminen la jerarquización entre alumnos y profesor.
Perfil y función del maestro
En mi modelo educativo ideal, el maestro debe ser más bien una persona que facilite la interacción entre el
conocimiento y el alumno, un guía que permita, a través de preguntas, quizá
algunas sugerencias y entrega de cierta información, que sea el mismo alumno el
que vaya llegando a su descubrimiento.
Más que un profesor que “profese”, mi visión es que el maestro debe
orientar a los alumnos para que ellos mismos vayan definiendo su ruta de
aprendizaje, y adquieran los conocimientos casi de manera autónoma. La idea es
que sea una educación centrada en el alumno, y que también esté orientada a la
autorrealización de los alumnos, concepto señalado por Carls Rogers.
Pero siguiendo la misma línea humanista, el maestro debe buscar cuáles son
las potencialidades, los intereses, y los gustos de cada uno de los alumnos
para así poder explotarlos al máximo. Por eso me identifico más con la
concepción que el maestro debe ser un “facilitador de la capacidad potencial de
autorrealización de los alumnos. Sus esfuerzos didácticos deben estar
encaminados con la finalidad de lograr que las actividades de los alumnos sean
autodirigidas fomentando el autoaprendizaje y la creatividad” (Rogers, 1978,
citado en Hernández, 2008).
Aquí quisiera ligarlo también nuevamente con el paradigma cognitivo, que postula que es muy importante que los estudiantes aprendan a aprender, ese proceso les ayudará a continuar obteniendo conocimientos de manera autónoma.
Papel del alumno
En cuanto al papel que juega
el alumno, quizá una de mis mayores coincidencias se encuentra en el paradigma
humanista, pues creo que el alumno debe ser visto como un ente único y
totalmente distinto a los demás: “los alumnos son entes individuales
completamente únicos y diferentes de los demás, y se tiene la firme convicción
de que al finalizar la experiencia académica esta singularidad de los educandos
como personas será respetada y aún potenciada” (Hamachek, 1987, citado en
Hernández, 2008).
Por otro lado, el alumno
debe dejar de ser visto como un producto. Creo que gran parte de la visión de
la revolución industrial aplicada a la educación, es que se ve a los alumnos
como un producto para un fin específico. Por ejemplo, pensamos que sean
“productivos”, que “generen ingreso”, que “estudien algo que tenga futuro”,
pero no pensamos en algo que es mucho más importante, que deben estudar sólo
para una cosa: ser felices.
Es triste ver a alumnos
que han soñado con estudiar una carrera relacionada a las artes (señalo esto
por ser algunos de los casos más comunes que me he encontrado) estudiando
derecho o medicina, porque según los estándares de la sociedad, o de sus
padres, esa es la carrera que deben estudiar si quieren ser “exitosos”, por
supuesto en una muy mala concepción de dicho término.
Es así que entonces, el alumno debe de ser visto como un ser humano, y no como una máquina que el día de mañana será capaz de ganar un 80% de los juicios o de operar a 10 pacientes en un día. Y no quiero con esto criticar las carreras de derecho o medicina, únicamente las pongo como ejemplo de lo que la sociedad considera que es exitoso, sin embargo, alguien que hace arte es tan importante para la sociedad como quién defiende los derechos de los trabajadores o salva al mundo de enfermedades.
Tipo de evaluación
La evaluación es uno de los temas que más me preocupa en los actuales
modelos educativos. Desde mi perspectiva, la evaluación tradicional numérica (o
que en algunas ocasiones es modificada y cambiada por Muy Bien, Bien, Regular,
Insuficiente y otras categorizaciones similares), ha dejado de ser funcional.
Creo que la evaluación, como tal, debe ser parte del proceso de aprendizaje,
es decir, debe ser una instancia más en donde incluso podamos fijar los
conocimientos, hacer consciente al alumno sobre lo que ha aprendido, y ayudarlo
en la búsqueda de más conocimientos si considera que es necesario ahondar en un
tema.
El punto con la evaluación clásica, que se basa en un número, es que de
alguna manera estigmatiza a los alumnos “Ese es un alumno de diez, o de ocho” o
“Es un alumno excelente, bueno, regular”. Y en este sentido, quizá deberíamos
modificar eso, para que la evaluación sea real y le de algún tipo de
retroalimentación importante al alumno.
Digo esto porque he visto cientos de veces a alumnos persiguiendo a
profesores por un punto más para sacar el diez, o preguntar ¿Saqué diez? Se ha
vuelto una esquizofrénica búsqueda por obtener el numero mayor, como si se
tratara de un sorteo de lotería.
Es por eso que le apuesto a dos cosas fundamentales, a la autoevaluación y
a la reflexión sobre el proceso de aprendizaje.
Y es que creo que una de las mejores competencias que les podemos dar a los
alumnos hoy en día, es la capacidad de autoevaluarse frente a sus procesos de
aprendizaje, pero también frente a la vida misma, en donde la reflexión también
juega un papel sumamente importante.
La autoevaluación esta bien fundamentada en el paradigma humanista, y ofrece
varias opciones para que los facilitadores pueden tomar una elección, tal como
lo señala Hernández (2008):
“Según Patterson (1982), la autoevaluación puede hacerse mediante una evaluación escrita, calificarse a sí mismo, demostrar si se ha cumplido un contrato, discutiendo con otros compañeros, análisis mutuo con el profesor, etc. Los criterios que siguen los alumnos para la autoevaluación suelen ser muy diferentes en cada ocasión”.
Si bien es cierto que hablar de autoevaluación, no es fácil para los
profesores, y tampoco para los alumnos, creo que es importante comenzar a
plantear esta técnica con el fin de obtener personas que puedan ser más
críticas con respecto al trabajo o las labores que desarrollan.
Y es que la autoevaluación, trae consigo una serie de beneficios para los
estudiantes, como lo señala Ortiz (2007):
“La autoevaluación no constituye, única y exclusivamente, un proceso introspectivo para lograr los aprendizajes, sino también, y sobre todo, es una estrategia continua de consolidación de habilidades, saberes y actitudes surgidas dentro y fuera del sistema educativo. Las mismas serán aplicadas para conformar y orientar la autonomía del estudiante a fin de mejorar sus procesos cognoscitivos, fortalecer y ampliar sus expectativas y ejecuciones, basándose en la presentación individual de los resultados, tratando de incidir positivamente en su autoestima, eficacia y motivación, de manera que continúe adquiriendo conocimientos más elevados. Si queremos formar personas comprometidas con el desarrollo de su comunidad, competitivas en el ámbito internacional y con la habilidad del autoaprendizaje, es necesario cambiar la estructura de la labor educativa a una que se centre en el aprendizaje y no en la enseñanza”.
Conclusiones
Creo que es importante que nos detengamos un momento a pensar si la
educación actual está cumpliendo con las necesidades que se requieren para el
mundo actual y futuro. Porque lo que se necesita hoy y especialmente en el
futuro, es que las personas resuelvan problemas y ofrezcan soluciones con
creatividad. Hoy ya no tenemos un problema de acceso a la información, esa está
presente en todos lados, lo que necesitamos ahora es enseñar a cómo utilizar
esa información para convertirla en conocimiento y así promover una humanidad
más próspera.
Necesitamos revisar, hasta qué punto, la educación como la hemos venido
manejando, genera personas que se sienten felices con las actividades que
desarrollan, pero también, que puedan y sepan generar su propias oportunidades,
que cuenten con un espíritu emprendedor.
La educación es una herramienta muy importante para cambiar el mundo, para
hacer del lugar en el que vivimos, un lugar mucho más amable, más sano. En
especial, los momentos difíciles en cuanto a violencia e inseguridad que
vivimos hoy en día, requieren que la educación tome un partido más activo, de
manera que en el futuro se genere una sociedad mucho más colaboradora, más
sana, y con mayores oportunidades para la población en general.
Desde mi perspectiva, así como estamos manejando la educación, únicamente
seguimos replicando modelos que ya no están siendo funcionales, y que se han
transformado incluso, en algunos casos, en los mismos generadores de problemas
que estamos viendo diariamente en la sociedad.
Referencias
Ferrero, R. (2007) Estrategia didácticas del Aprendizaje Cooperativo; el constructivismo social, una nueva forma de ensenar y aprender. México. Trillas.
Hernández, G. (1998). Paradigmas en psicología de la educación. México: Paidos.
Ortiz, E. (2007). La autoevaluación estudiantil: una práctica olvidada. Cuaderno de Investigación en la Educación, 22, 107-119. Recuperado el 2 de noviembre, de http://cie.uprrp.edu/cuaderno/ediciones/22/06.html
Un WebQuest es una actividad de aprendizaje, diseñada para que los estudiantes realicen un reto utilizando recursos y material que se encuentran en la red. Los WebQuest cuentan con una estructura ya determinada y la idea fue desarrollada por Bernie Dodge y Tom March de la Universidad Estatal de San Diego en 1995 (Argote, s/f) como una manera de ayudar a darle cierto orden al uso de internet en el aprendizaje.
Lo interesante de esta estrategia, es que estas actividades ya van encaminadas a que los estudiantes desarrollen un aprendizaje autónomo, generalmente en equipos, pues el rol de profesor se limita a establecer la actividad y a monitorear su desarrollo, cosa que a principios de este siglo era toda una novedad. De este modo, los WebQuest se componen de una estructura bastante ordenada, que contiene elementos que el profesor debe crear.
Los elementos de un WebQuest
1.- Introducción
Aquí se define el tema y se establece el objetivo de aprendizaje.
2. Tarea
En esta parte se señala de manera concreta cuál es el problema a resolver o el producto que deben generar.
3.- Proceso
En esta sección se establecen todos los pasos que se deben seguir para cumplir con el reto planteado, independientemente de si es la resolución de un problema o la creación de un producto.
4.- Recursos
Esta es quizá una de las partes más importantes, ya que aquí el profesor coloca los materiales de consulta que se utilizarán y que deben ser digitales (al inicio se utilizaban únicamente textos, pues el video vía internet o streaming, todavía no era tan popular debido a que la velocidad de internet de esos años era limitada, además de la capacidad de almacenamiento) y de cualquier tipo. Estos recursos son en donde se encuentra la información necesaria para resolver el reto que se les colocó.
5.- Evaluación
Aquí se establece cómo se evaluará la actividad y generalmente se trataba de una rúbrica o una lista de cotejo. Lo interesante aquí también, es que se podía plantear una evaluación realizada por el profesor, una autoevaluación, o bien una evaluación realizada por el grupo.
6.- Conclusión
En ella se especificaba a los estudiantes cual debería haber sido su aprendizaje obtenido.
Un ejemplo de
WebQuest
Este es un ejemplo de un WebQuest que realicé en 2015 para la Asignatura de radio que impartía a nivel licenciatura y que tenía como reto principal crear un programa radial. La página en la que hice este WebQuest ya no permite la creación de nuevos, sin embargo, afortunadamente aún tiene archivados los que se realizaron:
La importancia de estas estrategias en actualidad.
Pensemos que, a mediados de los 90 y en los inicios de siglo, el avance tecnológico de internet aún no estaba tan desarrollado como en nuestros días, lo cual hacía que este tipo de actividades fueran bastante innovadoras para su época. Hoy, algunos profesores la siguen usando con éxito, pero también muchas de las nuevas estrategias que se están lanzando, plantean estructuras similares, como el Aula Invertida o el Aprendizaje Basado en Retos.
Sin embargo, los WebQuest fueron los primeros en darle cierta estructura al aprendizaje utilizando nuevas tecnologías, e incluso, podríamos decir que es el principio de la educación gamificada (con estructura de videojuego) pues contenía un reto a lograr mediante una ruta a seguir.
Herramientas para crear un WebQuest.
Por otro lado, en
ese entonces crear una página de internet requería ciertos conocimientos
técnicos, lo cual hoy en día está superado debido a las nuevas plataformas para
la creación de sitios de internet. Es por ello que surgieron algunas páginas
para ayudar a la creación de este tipo de actividades sin necesidad de tener
conocimientos técnicos de internet. Hoy muchas de ellas ya desaparecieron (como
la que yo utilizaba para realizarlos), aunque algunos aún sobreviven como las
siguientes:
También existen
otras opciones para realizar WebQuest, como este sitio que permite crear uno
para descargarlo y alojarlo en algún servidor de internet propio, lo cual ya
requiere algunos conocimientos técnicos:
Sin embargo, hoy hay muchas herramientas que nos permitirán crear uno incluso mucho más llamativo, como WordPress.com, Blogger o Wix. Lo importante es seguir la estructura que plantea un Webquest.
Más allá de que hoy tenemos otras estrategias, recomiendo mucho hacer uno y probarlo en alguna o algunas de nuestras clases, pues la estructura de trabajo es bastante buena y generalmente se obtienen buenos resultados. Ojalá alguien que haya probado esta estrategia o que se decida a realizar uno nos los comparta en los comentarios.
Este ensayo fue escrito en el 2014, para el módulo de investigación de la Maestría en Comunicación y tecnologías Educativas del ILCE. Hoy, sigue totalmente vigente.
Por Emiliano Leal Sorriente
Introducción
El famoso “copy-paste” (copiar y pegar), se ha convertido en la pesadilla
de los profesores y en el hábito diario de muchos estudiantes. Esta es quizá
una de las formas más sencillas y más populares de plagiar, entendiendo esto
como “Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”, según la
Real Academia de la Lengua Española.
Lamentablemente, el plagio se ha convertido en algo común que no se da únicamente
entre los estudiantes, ya que también académicos jóvenes, e
investigadores, han hecho del plagio
algo que sucede día a día, sin que sean entendidas a fondo las consecuencias
que tiene, y en muchos casos, sin que ni siquiera se den cuenta de que están
cometiendo plagio, o entendido de mejor manera: robando ideas (Plagio
académico, ¿robo y fraude?, 2008).
Trataré de exponer entonces, cómo es que el plagio se ha venido
inculcando sin que nos demos cuenta, desde la escuela, y no ha terminado en la
universidad, si no que se ha extendido mucho más allá en el tiempo, siendo una
constante que se da en diversos ámbitos, y que se ha propagado mucho más con la
llegada de las nuevas tecnologías y el caudal de información al que hoy tenemos
acceso en internet, herramienta a la cual, según un estudio (Sureda, J. Comas,
R. Morey, M., 2009), la mayoría de los profesores acusan de ser la principal causante
del plagio.
La escuela y el plagio
Pareciera que no estamos acostumbrados a ver el plagio como algo reprobable
y esto tiene que ver, desde mi punto de vista, con un problema que se origina
en la educación misma. Durante años hemos crecido en un contexto educativo en
el que para “aprender” algo se nos pedía copiar textos de monografías, de
enciclopedias, y en el mejor de los casos, de libros, sin poner especial atención
en que estábamos copiando algo desarrollado por otra persona, de manera que
debíamos darle su crédito.
Pero sin duda, es también una cuestión ética, como lo indica Rojas
(2012):
«La responsabilidad de dar crédito a los autores o autoras, cuyos textos o ideas se utilizan en el escrito, constituye una obligación ética de consenso en el ámbito académico y social. Desde tiempos escolares se aprende sobre el uso de comillas como signo de puntuación para anotar palabras, frases y párrafos ajenos». (p. 56)
En este sentido, creo que entender y utilizar el entrecomillado de las
frases que no nos pertenecen, parece no haber sido suficiente, incluso creo que
está más asociado a un uso correcto de la ortografía, que a una cuestión ética
como tal. Esto lleva a que, desde mi perspectiva, se confunda esta idea con la
de investigar.
En el caso de la investigación académica el plagio ocurre en diferentes
formas. En diversas investigaciones (Howe y Moses, 1998, citado en Buendía,
s/f; Silva D,. Cuevas R., Silva A., 2007) podemos encontrar que en ocasiones
los autores traducen alguna publicación de un idioma distinto y la publican
como si fueran propias.
Algo que también puede ser común, es el autoplagio. Pero, ¿puede uno plagiarse a sí mismo? En realidad sí, el autoplagio es volver a tomar un documento ya realizado y entregarlo nuevamente como si fuera nuevo o reciente y sin advertir directamente que se está reciclando (Rojas, 2012; Plagio académico, 2008).
El estudiante y el plagio
Desde que he sido profesor, me he dado cuenta de que los estudiantes poco
parecen estar conscientes de la gravedad de estos temas y en muchos casos, lo
consideran algo normal, que todos hacen y que además no tiene consecuencias,
muchas veces porque el profesor no se da cuenta, o bien, porque no se toma el
tiempo de enseñarle a sus alumnos sobre la gravedad de este tema. O peor aún,
como menciona Campos (2006) se ha pasado de la indiferencia a la resignación.
En un trabajo de reflexión que solicité en alguna oportunidad, recuerdo
haber recibido de un alumno, fragmentos de textos que de inmediato llamaron mi
atención por el hecho de estar inconexos y porque había señalamientos que,
aunque tenían relación con el tema central, no tenían nada que ver con lo que
en la reflexión se solicitaba, característica que Rojas (2012) señala como
punto a prestar atención para descubrir un plagio.
Fue muy fácil descubrir la trampa. Así como mi alumno había usado
internet para obtener los textos, bastó con colocar en el buscador Google
fragmentos del texto entrecomillado, lo que hace que el buscador localice las
frases exactamente como uno las está escribiendo.
Mi primera búsqueda me remitió a un folleto publicitario, la segunda a un
blog, y la tercera a una revista. Mi alumno se había dado a la tarea de, sin
saberlo, investigar un poco del tema. Puede ser que las fuentes que eligió no
hayan sido del todo confiables, pero de alguna manera había hecho un trabajo de
investigación y en lugar de analizarla y reflexionar sobre ella, prefirió
copiar y pegar fragmentos sin siquiera revisar si lo que estaba diciendo era
coherente.
¿Por qué si ya había realizado búsquedas y había obtenido algo más de
información sobre el tema no había hecho una reflexión propia? La respuesta fue
que estaban acostumbrados a realizar los trabajos así y no sabía que eso era
plagio. Sin embargo ya tenía la mitad del trabajo realizado, la parte de
investigación, pero nunca se dio el tiempo de procesarla de manera personal.
En otra oportunidad, en un foro de discusión, un alumno parafraseó la reflexión de un compañero, cambiando el orden de las ideas y usando palabras distintas. Cuándo le pregunté si tenía algún inconveniente para trabajar sus textos, porque creía que había usado las ideas de su compañero, el alumno me dijo que sí lo había hecho y que era porque le costaba mucho expresar sus ideas. Le pedí que me diera su reflexión de manera oral en ese momento y descubrió que efectivamente podía hacerlo sin tener que copiar. Pero él sentía que no podía hacerlo y su solución inmediata fue copiar, sin dolo, pero al fin y al cabo, era un plagio.
Ética y plagio
Con esto quiero llegar a que parte de nuestra ética profesional como
investigadores, debe estar relacionada a que, como docentes, enseñemos y
expliquemos claramente a nuestros alumnos, primero, qué es el plagio y por
supuesto las consecuencias que conlleva. Pero no podemos quedarnos solamente
ahí, debemos también, enseñarles a no plagiar, y creo que es aquí en donde está
el punto que ha permitido que el plagio se haga cotidiano. Muchos no saben cómo
evitarlo, ni cómo utilizar la información de terceros de forma adecuada.
Y esto nuevamente me remite a que el problema del plagio está
directamente relacionado a que nadie nos enseñó de manera correcta que no se
debe plagiar y eso se replicará también en nuestras dinámicas profesionales, y
en la de los investigadores del futuro. También me lleva a pensar que la
costumbre del plagio, viene directamente desde el aula.
Si pensamos en el problema de la corrupción, como un problema social que
también parte desde la educación básica con cosas tan sencillas como hacer
trampa en una tarea (Ganem, 2002), también debemos ver que el plagio es algo
que se origina en este mismo lugar y con dinámicas muy similares: profesores
que no revisan las tareas o no se toman el tiempo de verificar si un trabajo
fue plagiado.
Por otro lado, me cuesta mucho pensar que un investigador en el ámbito de
la docencia, que necesariamente debería haber pasado por el aula como profesor
en algún momento, si es que no continúa dando clases, desconozca las normas
básicas de plagio y pueda afirmar que si realizó esa falta a la ética, fue por
desconocimiento. Esto no ocurriría o no podría usarse como argumento, si
cuidamos más el tratamiento del plagio convirtiéndolo en una norma generalizada
desde la escuela.
Y tal como lo comenta Miranda (2013):
«La lucha contra el plagio ha de comenzar, desde luego, poniendo los medios para que, quienes desarrollan alguna actividad de investigación científica (en particular los que se inician en ella), adquieran la conciencia de que también en este ámbito hay reglas morales específicas que deben seguirse. Es decir, es necesario enseñar que el plagio es ilícito y por qué lo es».
Y pareciera que esto puede funcionar, tal como lo
señala Palifka (s/f) en su documento Educando
para evitar el plagio, donde señala que después de enseñar a los alumnos sobre
el significado del plagio y cómo no cometerlo, se reducen considerablemente los
casos.
Conclusiones
Si bien el plagio académico en todos los niveles se ha convertido en un
problema serio, contraviniendo la ética y en algunos casos quebrantando leyes
de derechos de autor, es decir cometiendo un delito, se hace necesario que este
tema se aborde en las escuelas desde más temprana edad y hasta la educación
profesional. Pero debe ser abordado de manera más profunda, para que no quede
única y exclusivamente en la idea del estudiante, que con el simple hecho de
citar algo entre comillas, ya no está plagiando, si no que debemos explicar las
consecuencias que conlleva dicho acto y como se debe citar correctamente.
Un investigador o docente, por otro lado, no debería rebajarse y plagiar
los contenidos de los textos, si no todo lo contrario, debería trabajar en
contra de que esto suceda, por lo menos si es un investigador ético. Y por otro
lado, creo que un investigador no debería argumentar desconocimiento sobre éste
tema, pues la fuente de sus investigaciones es, justamente, el trabajo de muchos
otros, y debe tener completamente claro cómo dar el crédito correspondiente,
porque además, cuando la verdad sale a la luz, hace que el investigador quede
expuesto y desprestigiado.
Si bien es cierto que en este texto no podemos analizar absolutamente todo
la problemática del plagio, pretende ser un primer planteamiento sobre como la
educación que hemos obtenido desde pequeños ha influido en que esto ocurra. Y también,
quizá comenzar a generar un diálogo sobre este asunto.
Campos M. P. (2006). Apuntes sobre redacción y plagio académico. Revista Virtual Universidad Católica del Norte, (19) Recuperado el 20 de febrero de 2014, de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=194220467010
Ganem, P. (2002) Escuelas que Matan. ¡Vivillo desde chiquillo! La función de la tarea y la corrupción (p.144-153) México D.F.: Edimich InterWriters.
González T., M. & Mattar V., S. (2011). ¿Es el plagio una sorpresa? ¿Acaso tiene clase?. Revista MVZ Córdoba, 16(3) 2657-2658. Recuperado el 24 de febrero de 2014, de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=6932239900
Sureda, J. Comas, R. Morey, M. (2009), Las causas del plagio académico entre el alumnado universitario según el profesorado. Revista Iberoamericana de Educación (50) pp. 197-220. Recuperado el 27 de febrero de 2014, de http://www.rieoei.org/rie50a10.pdf
Hoy hago el lanzamiento de este blog en el que hablaré de lo que más me gusta: la educación. Ya escribí toda una introducción sobre el por qué de este blog que pueden leer aquí. Pero básicamente se trata de dejar de aburrir a mis amigos y familiares en las reuniones, y mejor dejar aquí plasmadas estas ideas por si le sirven a alguien, pero también como una bitácora personal.
Así pues, este blog busca ser un espacio en el que pueda exponer todo lo que pienso y he investigado sobre educación, así como compartir algunas de las cosas que he desarrollado sobre el tema.
Así como una de las partes más importantes para mi, una especie de Observatorio de Experiencias Educativas, en las que colocaré ideas que pueden ser inspiradoras como esta:
Además de esto, colocaré algunas de las clases que he diseñado o ejercicios que he desarrollado con mis alumnos, pues creo que pueden ser de utilidad para quienes como yo, nos dedicamos a la docencia. La educación, finalmente, se trata de compartir y de enriquecernos todos con nuevos conocimientos. Así que, bienvenidos a este espacio. Espero que les guste, pero sobre todo, que les sea útil y que podamos intercambiar ideas.
Pensar que en una escuela en la que los niños decide qué aprenden, cómo lo aprenden, y toman decisiones sobre su propio proceso de enseñanza, para muchos puede parecer una idea descabellada. Sin embargo, existen escuelas que funcionan de esta manera y que han logrado un exitoso desarrollo de sus alumnosPensar que en una escuela en la que los niños decide qué aprenden, cómo lo aprenden, y toman decisiones sobre su propio proceso de enseñanza, para muchos puede parecer una idea descabellada.y .
Tal es el caso de las Sudbury Valley School, un modelo de escuela muy distinta a las tradicionales, en donde los niños son independientes y ellos tiene poder de decisión sobre casi todas las cosas. Por ejemplo, no hay clases como las conocemos, sino que ellos deciden qué hacer con su tiempo. No hay aulas, hay espacios diversos donde ellos pueden obtener diversas experiencias. No hay reglas fijas establecidas por lo adultos, ellos las establecen a través de asambleas en un ejercicio totalmente democrático y en el que todos tiene voz y voto. Así pues, es una escuela que enseña a adaptarse a las cosas y al mundo real de una manera natural, habilidad que genera en los niños sentido de responsabilidad, confianza, respeto y autogestión.
Video promocional de una de las escuelas con el modelo Subury Valley
Hace algún tiempo, le expliqué el funcionamiento del modelo de Sudbury Valley School a alumnos de licenciatura para saber qué opinaban, y el resultado, fue de extrañeza entre los estudiantes ¿Y cómo es que aprenden? ¿Cómo saben qué tiene que estudiar y qué no? ¿Cómo pueden no tener clases? Fueron algunas de las preguntas.
Estamos tan acostumbrados a los modelos educativos clásicos que pensar en “clases” se traduce automáticamente a un salón, con bancas, alumnos muy atentos y quietos sentados mirando a un pizarrón, y un profesor explicando temas y hablando como si vendiera sabiduría a sus alumnos. Difícilmente se podría pensar en una escuela en la que los niños deciden.
Sé que para el funcionamiento educativo que
actualmente domina, es una idea extraña y hasta polémica, pero es bueno
revisarla, quizá hay algo de ello que podemos comenzar a adoptar en nuestras
clases o en nuestras escuelas.
Escribí este texto en 2013 para mis estudios de la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas en el ILCE, hoy que lo releo, veo que sigue vigente, y que aún seguimos búsqueda sobre hacia dónde deberían ir los modelos educativos, y más aún con la incorporación de las nuevas tecnologías tanto a los salones de clases como a la vida diaria.
Es necesario buscar nuevas estrategias de enseñanza aprendizaje en las aulas
Aunque los enfoques alternativos de educación, en realidad tienen una larga historia de desarrollo, pareciera que no es hasta éste momento en el que comienzan a resonar por los pasillos de las escuelas de manera más fuerte, en la búsqueda de nuevas formas de aprender.
Y aunque nos cuesta pensar que puede haber formas
distintas de aprender, pareciera que esos conceptos han comenzado a cambiar
poco a poco, y estamos llegando a un buen momento para la educación, que se ha
permeado de nuevas visiones que hacen de la aprendizaje algo mucho más humano,
más natural e incluso más divertido.
Algo interesante es que esta nueva visión no solo está
permeando el campo educativo. Tenemos ejemplos de empresas innovadoras y
exitosas como Google, o Ideo.org, dónde el juego, la vivencia de nuevas
experiencias, propiciar espacios de oficina no tradicionales, y el impulso de
la creatividad han dado buenos resultados, a tal grado, que se han convertido
en el sustento de su negocio.
Esta quizá puede ser una de las razones por las cuales hoy se ha comenzado a pensar más modelos innovadores de educación, que permitan un desarrollo más natural de las personas.
Antecedentes
Pero tenemos también antecedentes históricos interesantes que buscaban enfocar la educación en procesos naturales de adquisición de conocimientos y la búsqueda de los mismos según los intereses personales.
El estadounidense John Dewey consideraba ya a principios de siglo que la educación debía estar orientada al aprendizaje según las experiencias (Westbrook, 1993), algo que hoy se aborda bastante en las teorías del aprendizaje significativo. El belga Ovide Decroly hablaba en esa misma época del aprendizaje basado en el juego (Decroly y Mochamp, 2002) y que hoy se implementa en muchos de los modelos educativos de preescolar y primaria. Tenemos también las ideas de educación para la inclusión en un ambiente de democracia y capacidad de toma de decisiones de los alumnos del brasileño Paulo Freire (Iovánovich, S/f).
Que estos modelos no prosperaran antes, mucho se debe a las políticas educativas implementadas durante el siglo XX, en donde, “en respuesta a las demandas sociales de educación de la población, apoyaron la popularización de la educación también llamada ‘educación de masas’ y generaron nuevos programas estratégicos para la construcción de más centros convencionales de educación”, tal como lo señala Zamora (2009) en su texto “Nuevos Modelos Educativos para Nuevas Generaciones: La Generación Net” o dicho de otra manera, podríamos hablar de una industrialización de la educación.
No es raro que también exista una resistencia al
cambio entre los profesores, e incluso entre los mismos alumnos ¡Yo siempre he
enseñado así, y así lo seguiré haciendo! Podrán expresar algunos docentes,
afirmación que por cierto cierra totalmente la posibilidad de llevar a la
práctica acciones experimentales que nos pueden llevar a descubrir nuevas
formas de fomentar el aprendizaje, probando cosas nuevas, generando nuevos
espacios educativos, ensayando, equivocándose, y teniendo la experiencia de
haberlo vivido.
Esto quiere decir que hemos venido recorriendo un largo camino de exploración y de aprendizaje sobre el mismo aprendizaje, que va muchos siglos atrás, y afortunadamente existen proyectos educativos que buscan rescatar estas experiencias generando espacios educativos nuevos, acorde también, a los nuevos tiempos y exigencias.
La tecnología está transformando las formas de enseñar y aprender
La llegada de las TIC y la transformación educativa.
Además de estas visiones, en otro frente tenemos a
las Tecnologías de la Información y la Comunicación, que también han impulsado
el cambio en las visiones educativas otorgando nuevas herramientas que pueden
ser fácilmente adaptadas en el aula para propiciar el aprendizaje.
Guillermo Cardona Ossa, nos explica en su texto “Tendencias Educativas para el Siglo XXI: Educación Virtual , Online y @Learning. Elementos Para La Discusión” que “una de las principales contribuciones de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), sobre todo de las redes telemáticas, al campo educativo es que abren un abanico de posibilidades en modalidades formativas que pueden situarse tanto en el ámbito de la educación a distancia, como en el de modalidades de enseñanza presencial” (Cardona, 2002).
La tecnología ha hecho que la educación
necesariamente tenga que transformarse, pues las nuevas generaciones parten de
un contexto muy distinto a las anteriores, en donde la obtención de información
ya no es un problema. El verdadero problema está en verificarla y clasificarla,
para poder discernir.
En este sentido, Zamora explica que “Las nuevas generaciones de estudiantes, plantean la necesidad de tener sistemas de educación y modelos pedagógicos acordes a las nuevas realidades de los estudiantes de la generación Net. La educación centrada en el aprendizaje plantea la necesidad de ‘aprender a aprender’. Esto significa desarrollar nuevos métodos de aprendizajes dirigidos a construir reflexivamente nuevos conocimientos en este tipo de estudiantes” (Zamora, 2009).
Y en este punto no sólo hablamos de modelos educativos a distancia, que es una de las formas en las que habitualmente se usa la tecnología. También hablamos del uso de diversos dispositivos electrónicos en clase que nos pueden ayudar a enriquecer el aprendizaje. Y por supuesto, de la gran base de datos que representa internet con su basta información. La tecnología ha permeado a la sociedad como nunca antes, y el conocimiento también se ha visto afectado por esta condición tal como lo señala Cardona (2002): “En la sociedad del conocimiento el valor agregado ya no proviene de los factores clásicos de producción ‘tierra, capital y trabajo’: viene de la tecnología antes que todo”.
Gracias a la tecnología hoy es más fácil acceder a grandes fuentes de información.
Así pues, estamos ante la oportunidad de reflexionar sobre nuestros modelos educativos actuales, para que en conjunto con las nuevas tecnologías podamos generar nuevas formas de enseñar, pero también, nuevas formas de aprender.
Westbrook, R. B. (1993). John Dewey, Perspectivas: revista trimestral de educación comparada. vol. XXIII (1,2) págs. 289-305. Paris: UNESCO. Recuperado el 28 de diciembre de 2018 de http://www.ibe.unesco.org/sites/default/files/deweys.pdf
Hace algunos años me encontré con este video que me pareció sumamente revelador. María Acaso, profesora española, explica que como docentes estamos acostumbrados a llenar de conocimientos a nuestros estudiantes, que después los alumnos vomitan en un examen para no recordar nunca más. «Tenemos que acabar con la farsa educativa», comenta. Es un video que definitivamente todos los que se dedican a la educación tiene que ver.
En el video «¿Cómo cambiar el paisaje de la educación?», grabado en 2015, María Acaso nos invita a repensar la educación observando no solamente lo que queremos que nuestros estudiantes aprendan, si no también, en cómo aprenden, pues las nuevas generaciones obtiene un mejor aprendizaje con nuevas metodologías y experiencias educativas.
Así pues, ella habla de poner en marcha como docentes 5 microrevoluciones que listo a continuación:
1.- «Lo que profesores enseñamos no es lo que los estudiantes aprenden». Aquí lo importante es entender que todos aprenden de manera distinta.
2.- «Los profesores no sólo debemos parecer democráticos, tenemos que serlo». Esto se relaciona con generar nuevas comunidades de aprendizaje más horizontales.
3.-«No pensamos con la cabeza, pensamos con el cuerpo». Las aulas tradicionales deben de cambiar, pero también, nuestra relación con los estudiantes.
4.- «No quiero malgastar mi tiempo en estudiar cuando lo que realmente quiero es aprender». Aquí nos invita a pensar en ¿por qué el aprendizaje tiene que ser aburrido?
5.- «Tenemos que pasar de una educación basada en la evaluación a una educación basada en el aprendizaje». Tenemos que pensar en nuevas formas de evaluar que se basen realmente en el aprendizaje.
Al final, nos invita a detener la farsa educativa y preocuparnos de que realmente el aprendizaje suceda. Vale mucho la pena ver el video completo, ya que nos hace reflexionar sobre nuestro quehacer como docentes.
Muchas veces como docentes necesitamos imágenes para ilustrar algún documento, una presentación o ejemplificar algo en una clase. Si bien podemos recurrir al buscador de imágenes de Google, no todas las que ahí aparecen son libres de derechos de autor. Sin embargo existe un sitio en el que podemos acceder a cientos de recursos visuales gratuitos listos para usarse.
Se trata de la página Pixabay.com. En ella podemos acceder a una gran cantidad de recursos visuales sin tener que pagar por ellos, como fotografías, ilustraciones, e incluso hay algunos videos. La mayoría de estos recursos se ofrecen bajo la licencia Creative Commons, es decir, pueden ser utilizadas libremente sin tener problemas de derechos de autor. De hecho, la mayoría de las imágenes que verán en este blog provendrán de ahí.
A cambio del uso de las imágenes, el sitio lo único que sugiere es invitarle un «Café» al autor del recurso que seleccionemos a través de su herramienta de donaciones, pero esto es totalmente opcional.
Pero lo más interesante del sitio, es que la mayoría de los recursos con los que ahí se cuenta, proviene de los usuarios, quienes suben sus trabajos para que cualquiera pueda hacer uso de ellos. Esta es una tendencia en internet, la de colaborar entre todos y compartir, la filosofía que también tienen el software libre o de código abierto, de lo cual hablaremos en otra oportunidad porque hay muchas herramientas educativas de este tipo.
También es muy importante enseñar a nuestros estudiantes sobre el respeto a la autoría del trabajo de los demás y el uso adecuado de las imágenes que no les pertenecen. Si no lo hacemos nosotros como docentes, difícilmente nuestros estudiantes comprenderán la importancia de eso. Recomiendo ampliamente hacer del conocimiento de nuestros alumnos la existencia de esta herramienta.
Hace poco una persona me pedía mi opinión en Facebook acerca de la siguiente declaración de Esteban Moctezuma, Secretario de Educación pública:
«…Te pongo el ejemplo. A ti y a mí nos regañaban por copiar o porque te copiaran. Ahora se vale copiar y se debe copiar, ¿por qué? Porque se debe trabajar en equipo. Ahora los niños deben aprender a que el conocimiento se genera en lo individual y en lo social…»
A partir de esto, investigué un poco más sobre el contexto de la declaración y en dónde había aparecido para entender un poco más a que se estaba refiriendo el nuevo titular de la SEP. A continuación comparto algunos fragmentos de la respuesta que le dí sobre este tema, con algunas anotaciones que he decidido agregar para este blog.
Estimado, gracias por referirme en este tema tan importante. En realidad lo que está diciendo es justo hacia dónde va la tendencia mundial en educación, pero antes de que te alarmes hay dos cosas importantes sobre esta declaración: la primera es que no explicó bien a qué se refería, y la segunda, es que está fuera de contexto ya en la entrevista original que me di a la tarea de buscar ( https://youtu.be/ACyANeSl-c8 en la hora 1 con 20 minutos) más adelante aclara a lo que se está refiriendo.
Coloco aquí el video de la entrevista que le hace la periodista Cármen Aristegui a Esteban Moctezuma el 13 de diciembre de 2018, y que me parece interesante de revisar completo. Está configurado para que comience en el minuto en el que inicia la entrevista.
Continúo con el resto de la respuesta:
Él a lo que está haciendo referencia es a un cambio de paradigma en el modelo educativo que tiene que ver con dejar atrás los métodos y aulas tradicionales. Estamos acostumbrados a evaluar a través del examen, por ejemplo, que en realidad es un método obsoleto que no mide el aprendizaje o el conocimiento, si no, la memoria. Una pedagoga española que yo admiro, Maria Acaso, habla de esto como la “bulimia educativa” y es que llenamos a los estudiantes de información que después vomitan en un examen para después olvidar para siempre.
En este sentido, lo que se propone en los modelos más innovadores y disruptivos es romper definitivamente con el modelo que conocemos y comenzar a buscar nuevas formas de aprender pero también de evaluar. Ahí entra fuertemente el aprendizaje colaborativo, en donde ya no se pone al maestro en el centro, si no al alumno, y se trata de fomentar el trabajo colaborativo para la resolución de problemas, fomentando el aprendizaje entre pares (sobre esto hay muchos artículos que hablan de cómo se da un mejor aprendizaje cuando se colabora entre pares que si el maestro o el libro es los que dan la clase). La confusión radica justo en la forma de evaluar, pues ya no serían los exámenes la manera de hacerlo, sino, la observación completa del proceso en el que se desarrollan los productos, incluso sin importar si logran resolver el problema que se les puso o no en ese momento, pues los productos finales tampoco serían objetos de evaluación como tal, si no el proceso aprendizaje, en donde el error (ahí otra gran diferencia con el modelo actual) es muy importante para el proceso, y no es visto como algo negativo.
Y ahí es donde estuvo la desafortunada declaración, pues le faltó explicar que los exámenes ya serían cosa del pasado, pero eso no quiere decir que copiar sea correcto. Aunque te cuento que hay propuestas de evaluación en los que los alumnos tiene que resolver un examen en equipo, e incluso, podrían colaborar con otros equipos para lograrlo ¿qué tal? Suena extraño, pero funcionan maravillosamente.
Creo que es importante acotar en este punto que copiar me parece un acto reprobable, al igual que el plagio, sobre en cual escribir un articulo hace algunos años que próximamente publicaré aquí. En este sentido, Creo que es importante que los funcionarios públicos sean cuidadosos al momento de hacer sus declaraciones, pues el mensaje que están emitiendo tal como lo manejaron, dio a entender totalmente otra cosa. Sigamos con el comentario:
Lo que están proponiendo, tampoco es nada nuevo en el mundo, aunque si en México, pues en este país tenemos un atraso educativo enorme. Y por ejemplo, curiosamente en la escuela en la que estoy se está haciendo todo un cambio de modelo que va hacia ese objetivo, ya desde hace bastante tiempo.
Las aulas en las que crecimos nosotros ya no son funcionales, porque están basadas en un modelo producto de la revolución industrial que requería ciertos profesionistas para trabajar, pero hoy, los retos y las formas de trabajo son totalmente distintas, y lo que está generando resultados es justo saber resolver problemas y colaborar (que no es lo mismo que trabajar en equipo).
A mi la educación es un tema que me apasiona, y te puedo decir que la propuesta ahora sí es una reforma educativa de verdad, a diferencia de la anterior, y también te puedo adelantar que no va a ser fácil para este gobierno llevarla a cabo y estoy seguro que habrá resistencia de los maestros, porque también se cambia la figura del docente. Es un gran tema, pero ojalá podamos conversarlo personalmente algún día.
Aunque es un tema que más adelante retomaré, una reforma educativa real es mucho más compleja que simplemente teorizar de sobre el modelo que vamos a usar. Y tampoco se trata de si es un gobierno de izquierda o derecha. Es un tema clave que requiere que todos, nos pongamos de acuerdo en busca de educación de calidad que beneficie a todos los niños y jóvenes del país.
Este ensayo fue escrito en 2014 para la Maestría en Comunicación y Tecnologías Educativas. Aunque el artículo sigue vigente en su contenidos, para ese año no se había popularizado tanto el término «Generación Z», y había cierta confusión en cuanto a qué generación representaba a los «Millennials» o «Generación Net». Las edades indicadas en el artículo corresponde a la que tenían en el 2014.
Resumen
Nos encontramos en un momento importante a nivel educativo, ya que estamos justo en la etapa de transición entre dos generaciones, la Generación Net, ampliamente estudiada, y la generación que le sigue, y de la cual no tenemos aún asignado un nombre específico, por lo menos en el campo de la Pedagogía, aunque algunos ya la han nombrado como Generación Next, Z o de Nativos Digitales. En este contexto, efectivamente se hace necesario seguir profundizando sobre la Generación Net, pero urge que comencemos a estudiar a la nueva generación que ha comenzado a formar parte de las aulas.
Introducción.
Imaginemos la
siguiente situación: entramos por primera vez a nuestro salón de clases, nos
espera un flamante grupo lleno de jóvenes alumnos. En primera instancia lo que
vemos es lo que han visto muchos profesores por años, alumnos sentados en sus
bancas con la expectativa de conocer a su nuevo profesor y saber qué es lo que
van a aprender. Pero no están solos, en una segunda mirada notaremos que hay
algunos acompañantes inusuales que parecen no separarse de ellos. En las mesas vemos
celulares, tabletas, iPods, y un sin fin de dispositivos electrónicos que los
acompañan. Algunos de nuestros alumnos llevan audífonos, otros miran una
pequeña pantalla, y otros agitan sus pulgares sin cesar en sus celulares.
Nos encontramos
ante un grupo que poco a poco comienza a aumentar en los salones de clases.
Alumnos interconectados, acostumbrados a la interacción social a través de dispositivos
móviles, y a buscar y encontrar información de manera inmediata.
Pero, ¿quiénes
están en las aulas actualmente? Nos encontramos justo en una transición entre
generaciones, una de las cuáles a nivel pedagógico ha sido ampliamente
estudiada, y otra de la cuál aún conocemos muy poco.
Tapscott (2009)
define a la Generación Net, como todos aquellos nacidos entre 1977 y 1997, que
también es conocida como Generación Y o Milenarios, y que hoy tiene entre 37 y 17
años, es decir, están en plena etapa productiva, y algunos inician sus estudios
universitarios. Aunque pareciera haber coincidencia entre autores sobre las
fechas que abarca esta generación, otros afirman que la Generación Net va
directamente de 1980 a 1999 (Dávila, 2006). También hay quienes incluyen dentro
de esta generación a los nacidos hasta el 2005, y otros hacen una separación
entre la Generación Net y los que nacieron entre 1995 en adelante (Piscitelli,
2006; JWT, 2012).
Pero, ¿qué pasa
exactamente con los que nacieron después del 2000? Desde mi punto de vista, se
trata de una generación nueva y muy diferente a la llamada Generación Net. Hoy,
muchos de ellos ya se encuentran cursando la escuela, y podríamos decir que
están comenzando a pasar a la secundaria, pues ya tienen entre 13 y 14 años.
El arribo de la nueva generación.
Es difícil
encontrar una definición exacta sobre cómo llamar a esta generación venidera, pues
es hay pocos teóricos o investigadores que estén trabajando el tema a nivel
educativo, y la información académica enfocada a pedagogía es escasa, no así la
información orientada a fines de mercadotecnia y publicidad, quienes ya tienen
amplios estudios sobre éste tema. Tapscott (2009) la define como Generación
Next, pero otros se han inclinado por llamarla Generación Z o incluso la
Generación Wii, usada especialmente en el área de mercadotecnia (Horovitz,
2012), aunque también podemos encontrar referencias de este grupo con el nombre
de Generación de Nativos Digitales (Prensky,
2001).
Es importante
que hagamos la separación entre estas dos generación, ya que nos encontraremos
con casos sumamente distintos. ¿Por qué planteo esto? Debido a que la Generación
Net, si bien nació en un momento importante del desarrollo de las tecnologías,
aun estaba comprendiendo su funcionamiento, y muchas de las aplicaciones que
hoy utilizan no surgen si no hasta mucho tiempo después de la finalización de
ésta generación.
Pensemos en
Facebook, que surge en 2004. Muchos de la Generación Net tuvieron su primer
encuentro con estas redes sociales ya a una edad más avanzada, debieron
aprender a utilizarlas, descubrir las consecuencias que pueden tener, y comprender
cómo relacionarse con las personas a través de ellas.
¿La generación
siguiente no tuvo que aprender? Por supuesto que sí, pero ya había un antecedente,
algunos incluso son hijos de parte de la Generación Net (Buscaglia, 2013) y nacieron
con la existencia de una red social consolidada que cambió en muchos aspectos
la forma en la que nos relacionamos, pero su inmersión en estos sistemas fue de
forma muy distinta, incluso desde temprana edad (a pesar de que Facebook
restringe la suscripción de personas
menores de 13 años).
A ellos también
les parece lo más natural la existencia de sitios como Google (cuyo surgimiento
a principios del siglo XXI, cambió la forma en el que las personas tenían
acceso a la información), o YouTube, surgida en 2005.
Y más aún, si bien la Generación Net ha convivido con el celular desde hace bastante tiempo, no es hasta después del año 2000 que se comienzan a masificar los dispositivos que permiten conectarse a la red, y peor aún, no es hasta que Apple lanza el iPhone, en 2007, que los celulares con tecnologías táctiles hacen una incursión agresiva en el mercado. ¿Algo más? Sí, las tabletas, que parecieran tener una participación en el mundo desde hace mucho tiempo, fueron introducidas apenas en el 2010, cuando Apple lanza su primera iPad. Tecnologías que se vienen a sumar a los “antiguos” medios de comunicación, y qué terminan de cerrar la mancuerna tecnológica y mediática a la que hoy se enfrentan los niños.
Al respecto, Piscitelli (2006) señala lo siguiente:
«Por primera vez en la historia la generación de chicos actuales, nacidos entre mediados de los noventa y principios del año 2000 se están introduciendo a/en los medios (la cultura, el mundo, la subjetividad) a través del intermediario digital y ya no a través del papel o de la imprenta. Contra muchas protestas y consejos en contrario, un tercio de los niños de 0-6 años (36%) tienen TV en su dormitorio, más de 1 de cada 4 (27%) tienen VCR o DVD, 1 de cada 10 tiene un videojuego, 7% tiene computadora; 30% de los chicos entre 0-3 años tienen televisión en el cuarto y 43% de los de 4-6 años también».
Si bien nos
preocupaba que la Generación Net se perdiera horas frente a su computadora
navegando en internet, ahora debemos preocuparnos de que la Generación Next, Z
o de Nativos Digitales, se distraiga fácilmente para atender mensajes y
notificaciones en su celular, por ejemplo.
Pero hay otros
puntos clave para entender que se trata de generaciones diferentes. El
investigador Mark Prensky (2010), quién no habla todavía de la Generación Z, si
no que incluye a todos los estudiantes dentro de la Generación Net, afirma que
otra de las razones para entender que las generaciones son distintas están
relacionada con factores que tiene que ver con lo neurobiológico y la
“plasticidad” que muestra el cerebro para conformarse según los distintos
estímulos externos durante su desarrollo. A esto, suma también factores psicosociales haciendo alusión a los “los
patrones de pensamiento de cada uno cambian en función de sus experiencias”.
Se podría decir que algunas de las claves de ésta nueva generación (Buscaglia, 2013), es que están hiperconectados, y manejan casi todos los lenguajes digitales, como celulares, tabletas, televisiones inteligentes y, por supuesto computadoras, además de que la inmediatez tecnológica los ha hecho más impacientes, pero también son más inteligentes para comprar, pues saben que pueden acceder a mucha información sobre productos y hacen uso de ella para tomar decisiones de compra.
Conclusión.
En el campo de la educación,
aún hay una brecha importante entre la correcta aplicación de las TIC y cómo
los estudiantes están utilizando la tecnología, tal como lo señala Ferreiro
(2006): “El uso de las tic en la carrera espacial es un problema resuelto.
También su empleo en el comercio y el mercado; así como en los servicios
médicos, pero en la educación es algo aún pendiente”. Pero no sólo eso, yo agregaría
que también estamos atendiendo tarde los cambios de generación, enfocándonos
todavía en como tratar educativamente a una generación que va a ser pronto
relevada por una más joven y con distintas características.
Mientras, otras disciplinas, especialmente la mercadotecnia, ya tienen clara la llegada de la nueva generación, y afirman cosas como las que encontramos en el artículo de Álvarez (2014):
«¿El reto? Revolucionar paradigmas. Pensar que, a lo mejor, sí hace sentido involucrarse más en aspectos sociales, en comunicarse a través de nuevos medios como el mini-video de Vine o lo híper-visual e intiuitivo de Pinterest, Tumblr o Snapchat entre otras plataformas. Dejar de pensar que Facebook, o incluso Twitter, son el alfa y el omega del new media y buscar integrar canales diferentes para ofrecer una experiencia mucho más rica y vivencial, una experiencia que permita a los consumidores soñar en un mundo mejor o al menos diferente».
¿Y si aplicáramos la
anterior cita también a la pedagogía? En la educación aún no estamos viendo que
hay una nueva generación detrás de la Net que viene con nuevos rasgos y
características a tomar las aulas de manera inminente, lo que suma un pendiente
más al campo de estudio de la pedagogía.
En este sentido, es necesario poner atención lo antes posible a lo que está sucediendo con este nuevo grupo, y por supuesto que tenemos que seguir estudiando a la Generación Net, pues gran parte de ellos ya está en la preparatoria y la universidad, pero por otro lado, la generación que viene ya está en sus primeros años educativos y pronto reemplazará a la Generación Net, lo cual no podemos perder de vista.
Piscitelli, A. (2006). Nativos e inmigrantes digitales. ¿Brecha generacional, brecha cognitiva, o las dos juntas y más aún?. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 11(28) 179-185. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=14002809
Mi nombre es Emiliano Leal, aunque la mayoría de mis alumnos me dicen “Profe Emi”. Siempre me gustó la educación, quizá porque estudié en una escuela muy distinta a las tradicionales, muy alternativa, la Comunidad Educativa Decroly, en donde el lema es “Enseñar a pensar, no lo que hay que pensar”, lema que hasta ahora sigue siendo una de mis premisas como profesor. Pero también porque encontré en la educación una opción para cambiar al mundo, aunque suene utópico. La educación es la mejor manera de transmitir los valores que necesitamos para construir un mundo mejor, más solidario, amable y pacífico.
Hace mucho que sentía la inquietud de tener un espacio para hablar de lo que más me apasiona en este mundo: la educación. Pensé mucho en todo lo que quería comunicar, pues no tenía claro si quería escribir artículos académicos, hablar sobre mi experiencia en el mundo de la educación o hasta hacer un pequeño observatorio personal sobre tendencias e innovación educativa, pero también quería un espacio en el pudiera dar mi punto de vista sobre acontecimientos relacionados a la educación.